Por mucho que la tecnología avance, hay cosas que nunca cambian o apenas cambian. Una de ellas es que cuando el Mundial llega, mucha gente empieza a mirar su tele con otros ojos. Esa que hace dos meses «todavía iba de lujo», pasa a ser pequeña y vieja o demasiado justa para juntar a la familia y ver partidos cada día.
Y esto no es algo que nos estamos inventando ahora mismo. Omdia acaba de poner dato al asunto, los envíos globales de televisores crecieron un 6% interanual en el primer trimestre de 2026, hasta llegar a 50,3 millones de unidades. Según la consultora, los retailers están aumentando stock antes del Mundial de 2026. Vaya, que las tiendas se están llenando hasta los topes porque saben que van a vender como churros.
Aunque eso no quiere decir que cada persona vaya corriendo a comprar una tele nueva para ver un España-Brasil, obviamente. Pero el fútbol tiene algo que otros contenidos no tienen. El hecho de un evento compartido, con fecha, reuniones en casa y con la excusa perfecta para cambiar de tele sin sentir que es un capricho tan gratuito. Y las marcas lo saben muy bien.
El Mundial no solo vende televisores: adelanta compras que muchos iban a hacer más tarde

La gracia de este dato de Omdia está en leerlo bien. No estamos hablando solo de ventas directas al consumidor, sino de envíos a canal, de stock, de almacenes y de tiendas preparándose para el empujón. Pero precisamente por eso es interesante. Si las marcas y los retailers se adelantan, es porque esperan movimiento real en el mercado.
Además, no es la primera vez que pasa. En 2018, con el Mundial de Rusia, el mercado global de televisores creció un 2,9% y llegó a unos 221 millones de unidades, con un tirón claro en la primera mitad del año. Aquello coincidió además con el empujón del 4K, así que mucha gente aprovechó el torneo para dar el salto a una tele más moderna, más grande y bastante más preparada.
En el caso del de 2022 fue diferente porque el Mundial de Qatar cayó en noviembre y diciembre, entre Black Friday, Navidad, inflación y compras de final de año. Este año vuelve a tener bastante más sentido comercial, porque el torneo se juega en verano, con más partidos que nunca y con Estados Unidos, México y Canadá como anfitriones. O sea, la tormenta perfecta para que las marcas salgan con el típico mensaje de “renueva tu salón para el Mundial”.
Ahora la tele del Mundial ya no es cualquier tele: se busca más tamaño, más brillo y mejor movimiento

Antes era muy fácil, pasabas de una tele pequeña a una grande, o de un Full HD a 4K. Hoy la historia es diferente. Para fútbol mucha gente quiere 65, 75 o hasta más pulgadas. Y es normal porque al final cuanto más grande sea la tele más tienes la sensación de inmersión.
Luego está el brillo. Un Mundial en verano quiere decir que habrá partidos con luz en el salón, aunque si estás en España la mayoría te pillarán de noche. Pero ahí una buena Mini LED, QLED potente u OLED de alta gama pueden marcar mucho la diferencia. No por verse más espectacular, es más que nada que una tele con poco brillo te arruina la tarde con un partido de fútbol.
Y después está el tema del movimiento, que en fútbol es clave. No hay que volverse loco, pero una tele con buen panel, procesado y gestión de movimiento hace que seguir el balón sea mucho más cómodo. Por eso el Mundial mueve televisores grandes, pero también más completos. La gente quiere que el partido se vea fluido, luminoso y con buena pegada.
El dato de Omdia deja claro que el fútbol sigue siendo una máquina de mover dinero

Omdia ya había previsto que los envíos globales de televisores superarían los 210 millones de unidades en 2026, impulsados principalmente por las promociones asociadas al Mundial. El crecimiento anual no sería una salvajada, alrededor del 1%, porque China está más floja y hay presión por los costes, pero aun así el mensaje es que el Mundial sigue teniendo fuerza suficiente para mover planificación, stock y campañas comerciales a nivel global.
Y lo que a mí me parece más interesante es que el Mundial actúa como disparador. O sea esa compra que ibas a dejar para noviembre en el Black Friday, igual cae en mayo o junio. La tele de 55 pulgadas que hasta hace nada te parecía perfecta, de pronto ya no parece tan grande. Y esa oferta que habías ignorado, ahora vuelve a tu cabeza, porque con un Mundial por delante es muy fácil decir eso de “bueno, ya que estamos…”
Al final, por muchas plataformas, móviles, tablets y demás pantallas que tengamos, el Mundial se sigue viendo en la tele grande del salón. Y eso, para la industria, vale muchísimo dinero.




