Xbox es una marca ya asentada en el sector, tanto que se la considera una de las tres grandes, junto con la icónica Nintendo y la ya solida PlayStation. Si bien ahora mismo estamos viendo ciertos brotes verdes, la verdad es que está ahora mismo en un momento bastante crítica, con la nueva CEO hablando incluso de las pocas ganancias que tiene la marca.
Decisiones revertidas en cuestión de pocos meses, bajas ganancias, despidos constantes e incluso subidas de precio constantes; todo ello es común en Xbox últimamente.
Precisamente por eso es un buen momento para hablar sobre el camino que ha llevado a Xbox a estar en esta situación.
La historia de Xbox

Xbox nació durante la sexta generación de consolas, es decir, esta es la que incluía a PlayStation 2 y Nintendo GameCube, con lo que tenía una tarea bastante dura, al llegar a competir en un mercado que estaba empezando a sobresaturarse.
La Xbox original es mítica, pero ciertamente pasó sin pena ni gloria contra una PS2 que batió récords para Sony. Aun así, fue con la llegada de la siguiente generación cuando terminó de asentarse la marca en este sector tan competitivo.
Xbox 360 se lanzó en el año 2005, adelantándose así un año a la llegada de la también muy esperada PS3, y desde un principio hicieron las cosas muy bien. Mejoraron en todos los aspectos, con una consola que en general era muy sólida, pero que tuvo su punto de inflexión cuando en el 2006 Sony cometió muchos errores con su nueva consola, empezando por un precio que fue tachado incluso de abusivo.
Aunque el dispositivo de Sony consiguió remontar en sus últimos años, con reediciones, bajadas de precio y lanzamiento de exclusivos, la verdad es que la Xbox 360 sigue siendo la consola más icónica de su generación.

Por desgracia, desde la marca de Microsoft vieron esto y decidieron lanzar una bomba al suelo y destruir todo lo que habían construido.
Para el lanzamiento de Xbox One cometieron errores tras errores. Para empezar, quisieron convertir esta consola en un dispositivo de streaming por encima de todas las cosas, e incluso tomaron decisiones polémicas como obligar a estar conectado a internet en todo momento o limitar la capacidad de compartir juegos físicos.
Estas decisiones fueron revertidas al poco tiempo, pero esto no fue suficiente para paliar el daño a la reputación de la marca, lo que logró que muchos usuarios que habían tenido Xbox 360 en la pasada generación terminaran pasándose a PS4.
El gran declive moderno de Xbox

Xbox One era una consola sin apenas usuarios, pero la forma de paliar esto tampoco fue buena. Implementaron Xbox Game Pass, un servicio al estilo de Netflix que ofrecía videojuegos a cambio de una suscripción, pero claramente lo hacían a pérdidas, pero es que además empezaron a comprar grandes empresas para que lanzaran exclusivos en su plataforma.
Esto generó en su conjunto problemas económicos importantes, lo que llevo a que se tomaran dos decisiones importantes: subir los precios de sus servicios y productos, y pasar a ser una publicadora y dejar de lado las exclusividades.
Por desgracia, esto hizo que sus consolas se hundieran en ventas, tanto que hoy en día apenas se pueden encontrar en tiendas, al menos en España.

Ahora, esta marca intenta revertir esta situación, con decisiones que vuelven a traer usuarios, como el regreso parcial de las exclusividades en sus consolas o incluso la bajada de precio de Xbox Game Pass, o incluso decisiones más difíciles como los próximos despidos masivos, que al parecer llevarán a que incluso se cierren estudios.
¿Podrá Asha Sharma llevar a Xbox a mantenerse? La respuesta a esta pregunta depende de muchísimos factores, pero la realidad es que ahora mismo la situación está complicada.




