Seguro que si llevas un tiempo metido en el mundo del audio te sonará la película: aparece un nuevo chip DAC y el fabricante nos bombardea con más bits, más kHz, archivos DSD gigantescos y unas cifras de rango dinámico que parecen no tener fin. Todo eso está muy bien, claro, pero hemos llegado a un punto en el que seguir aumentando la resolución ya no es lo más interesante de estos componentes.
ESS Technology acaba de presentar el nuevo SABRE ES9292PRO y, aunque también puede presumir de reproducir prácticamente cualquier formato que podamos lanzarle, aquí la novedad va por otro camino. La compañía ha conseguido meter en una pieza de solo 7 x 7 milímetros buena parte de todo lo que necesita un equipo para recibir, convertir y procesar el sonido.
Para que nos entendamos, dentro de este pequeño chip encontramos un DAC, un convertidor analógico a digital y dos procesadores de audio. Puede recibir la señal, convertirla, ecualizarla, controlar su volumen, reforzar los graves y enviarla de nuevo hacia la salida, todo ello sin tener que recurrir necesariamente a varios chips separados.
No es únicamente un DAC, puede hacer el recorrido completo de la señal

Lo primero que debemos tener claro es que el ES9292PRO es lo que se conoce como un CODEC de audio. No, no estamos hablando del típico códec que instalamos en Windows para reproducir una película. En este caso significa que el chip puede convertir una señal digital en analógica, pero también hacer justo lo contrario.
Imaginemos, por ejemplo, un streamer con una entrada analógica. El equipo podría recibir esa señal, digitalizarla, aplicarle una ecualización, controlar su nivel y volver a convertirla en analógica antes de enviarla al amplificador. Todo ese recorrido podría realizarse dentro del mismo componente, simplificando bastante el diseño interno del aparato.
En la parte del DAC, ESS utiliza su conocida arquitectura Hyperstream IV, con un rango dinámico anunciado de 130 dB. El ADC, encargado de digitalizar las señales analógicas, se queda en 128 dB. También encontramos los sistemas internos encargados de recuperar el reloj y reducir el jitter, para que la señal no se vaya degradando mientras pasa por todas estas etapas.
El procesador de audio también está metido dentro del chip

Hasta ahora, cuando un fabricante quería añadir una ecualización avanzada o controlar el comportamiento de unos altavoces, lo habitual era utilizar un procesador DSP independiente. Eso ocupaba más espacio en la placa, aumentaba el número de conexiones y, lógicamente, también encarecía y complicaba el producto.
El ES9292PRO incorpora dos procesadores ASP2 de segunda generación, uno para el camino de entrada y otro para el de salida. Gracias a ellos puede aplicar ecualización paramétrica multibanda, compresión de rango dinámico, control automático de ganancia, mezcla de canales, expansión estéreo y refuerzo de graves.
Esto puede venir de maravilla en altavoces activos, streamers compactos, interfaces de audio o preamplificadores digitales. El fabricante podría, por ejemplo, corregir la respuesta de unos altavoces, limitar los graves para evitar que distorsionen o crear diferentes perfiles de sonido sin tener que añadir otro procesador. Menos chips, menos conexiones internas y más espacio libre dentro del equipo.
La inteligencia artificial se utiliza para configurar el sonido

ESS también habla de inteligencia artificial, aunque aquí no debemos imaginarnos al DAC cambiando nuestras canciones sobre la marcha. La IA no escucha la música ni intenta inventarse información que no estaba en la grabación original.
Se utiliza dentro de SABRE Intelligence Studio, la herramienta que ESS ofrece a los fabricantes para configurar los procesadores internos. La idea es facilitar tareas como ajustar la ecualización, crear filtros o adaptar el comportamiento del chip al producto concreto en el que se vaya a instalar.
El ES9292PRO también es compatible con conexiones internas como I2S, TDM, S/PDIF, PDM, DSD y DoP, admite PCM de hasta 768 kHz y DSD1024 y ofrece control independiente de volumen. Además, ESS asegura que el chip ya está en producción, así que lo lógico es que empecemos a verlo próximamente en nuevos DAC, streamers, altavoces activos y equipos de escritorio.
Eso sí, como ocurre siempre con este tipo de componentes, montar el chip no garantiza por sí solo que el aparato vaya a sonar de maravilla. La alimentación, la etapa analógica y el diseño de la placa seguirán teniendo muchísimo peso. Pero al menos ahora los fabricantes podrán meter prácticamente toda la gestión digital del sonido dentro de una sola pieza diminuta.




