Pues parece que los quemados en los paneles OLED todavía tienen alguna que otra sorpresa preparada. Y es que, aunque esta tecnología ha mejorado muchísimo durante los últimos años, ya sabéis que una cosa es utilizar una pantalla para jugar o ver películas y otra muy distinta tenerla trabajando durante miles de horas con los mismos elementos estáticos. Y precisamente eso es lo que han querido comprobar en una prueba que lleva ya más de dos años en marcha.
Hablamos del conocido canal Monitors Unboxed, que lleva nada menos que 30 meses poniendo al límite un monitor MSI MPG 321URX, equipado con un panel QD-OLED de 32 pulgadas y resolución 4K. Como ya os contamos cuando alcanzaron las 5.000 horas de uso, los resultados eran bastante buenos para semejante castigo, aunque ya empezaban a aparecer algunas marcas.
Bueno, pues ahora la cosa ha cambiado un poquito. El monitor acaba de superar las 8.000 horas de funcionamiento y los nuevos resultados muestran quemados bastante más visibles, una pérdida de brillo medible e incluso cambios en la temperatura de color. Vamos a ver qué ha pasado, porque tenemos datos nuevos de lo más interesantes.
8.000 horas poniendo al límite un QD-OLED: así ha sido la prueba

Para empezar, recordemos que no estamos ante un uso precisamente normal. El responsable de la prueba, Tim Schiesser, lleva utilizando este monitor entre 8 y 10 horas todos los días, con un brillo de unos 200 nits y prácticamente siempre mostrando contenido estático. Hablamos de navegadores, documentos, hojas de cálculo y programas como Photoshop o Premiere. Nada de pasarse la tarde viendo películas o jugando.
Y ojo, porque tampoco ha utilizado las típicas protecciones que solemos recomendar para evitar los quemados en una pantalla OLED. La barra de tareas permanece visible, las aplicaciones funcionan en modo claro y las ventanas suelen ocupar las mismas posiciones. Además, de los ciclos de compensación recomendados cada cuatro horas, solamente se han realizado 865 ciclos, aproximadamente la mitad de los que corresponderían. Aquí podéis ver la última actualización de la prueba.
Los quemados ya empiezan a molestar, especialmente en el centro de la pantalla

Y llegamos a lo interesante. Después de estas 8.000 horas, el problema más evidente sigue siendo una línea vertical que atraviesa el centro del panel. ¿De dónde sale? Pues de utilizar constantemente dos ventanas colocadas una al lado de la otra. Las zonas más luminosas se han desgastado más, mientras que la separación central ha conservado mejor su brillo, creando una diferencia que ya resulta visible.
De hecho, el propio Schiesser reconoce que la línea empieza a ser bastante molesta cuando utiliza aplicaciones a pantalla completa con fondos oscuros. Pero hay otro detalle nuevo: ahora también puede distinguirse ligeramente sobre un fondo completamente blanco, algo que no ocurría en las actualizaciones anteriores.
La barra de tareas de Windows tampoco se libra. Ya se aprecian marcas de algunos iconos, del reloj y de otros elementos estáticos, aunque durante el uso habitual siguen siendo bastante discretas. Eso sí, conviene aclarar que algunas de las imágenes publicadas utilizan filtros para destacar los defectos, por lo que los quemados no se ven tan exagerados a simple vista.
También pierde un 5% de brillo y los subpíxeles verdes sufren más

Pero la cosa no termina con los quemados. Y es que las mediciones muestran que el brillo máximo SDR a pantalla completa ha pasado de 243 a 231 nits, lo que supone una caída de aproximadamente el 5%. Lo curioso es que durante los primeros 18 meses no perdió prácticamente nada de brillo y toda esa reducción se ha producido durante el último año.
También encontramos diferencias entre los subpíxeles. Los verdes son los que más se han degradado, seguidos de los azules, mientras que los rojos han aguantado bastante mejor. Esto ha provocado que la temperatura de color pase de unos 6.440 K a 6.292 K, haciendo que la imagen sea ligeramente más cálida que cuando el monitor era nuevo.
Eso sí, que nadie piense que su televisor OLED va a terminar igual después de cuatro años viendo Netflix. Estamos hablando de un único monitor QD-OLED sometido deliberadamente a un uso muy agresivo, con elementos estáticos durante miles de horas y sin aplicar buena parte de las medidas de protección. De hecho, el desgaste ha sido progresivo y el panel continúa siendo perfectamente utilizable. Como ya explicamos en nuestro análisis sobre los quemados OLED en 2026, el tipo de uso tiene mucho que decir. Y esta prueba deja algo bastante claro: los QD-OLED aguantan mucho, pero tampoco son inmunes al burn-in o los quemados.




