El mercado de los smartphones de gama alta es cada vez más competitivo, pero de vez en cuando surge un dispositivo que decide apostarlo absolutamente todo a una sola carta para intentar aplastar a la competencia. Ese es el caso del nuevo Vivo X300 Pro, un móvil que es, a todos los efectos, una cámara profesional que casualmente lleva un teléfono pegado en la parte trasera. Pero lo cierto es que, como vamos a ir viendo en este análisis, reducirlo todo a una buena cámara no es totalmente justo para este dispositivo.
Este buque insignia no es precisamente económico, pero promete unas prestaciones verdaderamente premium orientadas a los entusiastas de la fotografía y el vídeo. Y no solo eso, también cuenta con una magnífica pantalla, un conjunto técnico muy potente, un buen sistema operativo y sí, un punto débil bastante claro. Bueno, dos si contamos el precio. Pero eso lo dejaré para el final.
En este análisis desglosamos todo lo que hace brillar al Vivo X300 Pro, así como aquellos apartados en los que la marca todavía tiene margen de mejora. Pero antes de nada, dar las gracias a Vivo España por la cesión del producto para su análisis y por la confianza depositada en AVPasión. ¡Vamos a ello!
Diseño y construcción: lo único que va a ver la gente es el módulo fotográfico

El diseño del Vivo X300 Pro supone una evolución interesante respecto a su predecesor, el X200 Pro. La marca ha decidido abandonar las curvas suaves en los bordes de la pantalla y la trasera, apostando ahora por un diseño completamente plano (las curvas ya no se llevan). Su marco está construido en una resistente aleación de aluminio con un acabado mate, flanqueado por paneles de cristal tanto en la parte frontal (Armor Glass) como en la trasera, lo que le otorga un indudable aspecto de altísima calidad.
Con unas dimensiones de 161,98 x 75,48 x 7,99 mm y un peso de 226 gramos, no estamos ante un teléfono ligero ni compacto. Pero lo que realmente domina la estética y la ergonomía del dispositivo es su gigantesco módulo de cámaras circular. Este módulo sobresale notablemente del chasis (unos 5 milímetros adicionales) y ocupa casi todo el tercio superior de la parte trasera. En serio, es gigante. Y además cuenta con un acabado rugoso en el borde que insta a moverlo como si fuera un zoom de una cámara de fotos (más de una vez lo he intentado).

Incorporar este módulo de cámaras tan grande tiene algunas consecuencias directas en el uso diario del Vivo X300 Pro: por un lado, cuando lo dejas en la mesa el móvil se mueve muchísimo; y por otro lado, la parte superior pesa bastante más que la inferior.
Una de las grandes novedades en el diseño es la inclusión de un nuevo botón físico en el lateral izquierdo, bautizado como «Shortcut Button» o Botón de Acción, que recuerda inevitablemente a la solución implementada en los iPhone de última generación. La gran ventaja de este botón es que es altamente programable y permite asignar dos tareas distintas: una mediante una pulsación prolongada y otra con una doble pulsación, aportando un nivel extra de utilidad.

Tenemos un diseño bastante sencillo en realidad, aunque de mucha calidad. A mí personalmente el Vivo X300 Pro me ha parecido un móvil que, sin destacar, es bastante bonito. Aunque nadie se dará cuenta porque, como digo, lo único que verá todo el mundo es el módulo de la cámara.
Por lo demás, a nivel de durabilidad, el Vivo X300 Pro no escatima y cuenta con certificaciones IP68 e IP69, lo que significa que no solo es resistente al polvo y a inmersiones en agua, sino que también puede soportar chorros de agua a alta presión. No lo metáis en la piscina y mucho menos en la playa, pero aún así es algo que siempre viene bien para evitar accidentes. Por cierto, está disponible en dos acabados: Dune Brown y Phantom Black, ambos bastante elegantes.
Pantalla y multimedia: brillo cegador y fluidez extrema
El frontal del Vivo X300 Pro está gobernado por un panel LTPO AMOLED de 6,78 pulgadas que ofrece una resolución de 2.800 x 1.260 píxeles, lo que se traduce en una densidad de 452 píxeles por pulgada. Aunque Vivo no ha dado el salto a la resolución QHD que vemos en otros competidores de este rango de precios, la nitidez es más que suficiente para garantizar una experiencia visual perfecta.
Donde verdaderamente destaca esta pantalla es en su capacidad de iluminación. Vivo anuncia un brillo pico astronómico de 4.500 nits. En pruebas reales, midiendo áreas blancas más grandes (APL18), el panel alcanza unos formidables 2.329 nits a 2.469 nits, y reproduciendo contenido HDR puede llegar hasta los 2.785 nits. Esto garantiza una legibilidad perfecta incluso bajo el sol de invierno más directo.

La tasa de refresco adaptativa oscila entre 1 Hz y 120 Hz, garantizando una gran fluidez al navegar por la interfaz o al jugar. Además, la marca ha puesto un gran énfasis en la salud visual. El panel cuenta con tecnología PWM dimming de alta frecuencia (2.160 Hz / 2.083 Hz) para evitar parpadeos molestos a bajos niveles de brillo, y el software incluye multitud de opciones como un «Color adaptativo» y un «Brillo antifatiga» que ajustan la temperatura y la intensidad basándose en la luz ambiental y el tiempo de uso. Es el móvil con más ajustes de pantalla que he visto.
Para la seguridad biométrica, Vivo ha integrado un lector de huellas dactilares ultrasónico bajo la pantalla del Vivo X300 Pro. Su rendimiento es espectacular: es increíblemente rápido y preciso, permitiendo registrar la huella simplemente deslizando el dedo una vez, sin necesidad de realizar los múltiples toques habituales en otros terminales.
Para finalizar con el apartado multimedia, un pequeño apunte del sonido. El Vivo X300 Pro cuenta con altavoces estéreo, con un altavoz en la parte frontal y otro en la parte inferior. El sonido en general es correcto, pero si subimos mucho el volumen pierde bastante calidad, sonando un poco más enlatado y con una notable falta de potencia en las frecuencias graves. Para un dispositivo de este precio, la experiencia sonora se queda un paso por detrás de algunos de sus competidores.
Hardware y rendimiento: potencia bruta con un pequeño obstáculo

Para ponerse a los mandos de todo, Vivo vuelva a apostar por un chip de MediaTek. Bajo el capó del Vivo X300 Pro encontramos el nuevo MediaTek Dimensity 9500 (fabricado en 3 nm), acompañado por unos generosos 16 GB de memoria RAM LPDDR5X Ultra y 512 GB de almacenamiento ultrarrápido UFS 4.1.
Reconozco que es el primer móvil que pruebo con estos chips de gama alta de MediaTek y en el uso cotidiano el rendimiento es sencillamente intachable. Moverse por el sistema operativo, abrir aplicaciones pesadas o gestionar la multitarea es una experiencia fluida y sin ningún tipo de retardo. En el apartado del gaming, su potente GPU ARM Mali-G1 Ultra MC12 permite jugar a títulos exigentes como Genshin Impact o PUBG Mobile con los gráficos al máximo y tasas de hasta 120 FPS.
No obstante, en las pruebas de estrés extremo (los famososo benchmark), el Vivo X300 Pro se sitúa un poco por debajo de los resultados que ofrecen los chips de Apple o los de Qualcomm. Además, el móvil se calienta bastante y, bajo cargas sostenidas y continuas, puede sufrir de thermal throttling (estrangulamiento térmico), reduciendo su rendimiento para evitar el sobrecalentamiento. Es algo que no vamos a sufrir en un uso normal del móvil, pero quizás si eres gamer profesional o similar deberías tenerlo en cuenta.
Y para acabar con el tema del hardware, comentar que el Vivo X300 Pro incorpora conectividad de vanguardia con Wi-Fi 7, redes 5G, Bluetooth 6.0 y estrena una curiosa función de walkie-talkie. Esta característica permite la comunicación por voz o mensajes a través de conexiones Bluetooth de largo alcance sin necesidad de cobertura móvil, aunque lamentablemente no es un estándar compatible con marcas de terceros.
Software: salto a OriginOS 6
Una de las mejores noticias para los usuarios internacionales es la muerte de FuntouchOS. Vivo ha decidido unificar su software y llevar OriginOS 6 (basado en Android 16) a todos los mercados globales.
Es la capa de personalización que usar la compañía en China, para lo bueno y para lo malo. Entre lo bueno tenemos que es espectacularmente rápida e hiperfluida. Las animaciones están tan bien optimizadas que puedes encadenar la apertura de múltiples aplicaciones sin que el sistema sufra ningún tirón. También que ofrece un nivel de personalización casi infinito: desde la forma y color de los iconos de toda la interfaz, hasta las animaciones de desbloqueo y widgets dedicados.
Entre lo malo tenemos el bloatware que, sin ser una cosa loca, sí viene con algunas apps que, seguramente, no te interesen lo más mínimo. Pero bueno, al menos podemos desinstalarlas sin problemas, solo nos costará unos minutos. También viene con una gran colección de aplicaciones de la marca, algunas útiles otras no tanto. El problema es que la mayoría estamos acostumbrados a usar las apps de Google, así que probablemente te molesten más que otra cosa. Pero es algo habitual.
Estéticamente hereda algunas inspiraciones claras de iOS (como el sistema de notificaciones estilo Dynamic Island, aquí llamado «Origin Island», o la función de compartir archivos por proximidad NFC), pero mantiene la versatilidad de Android. Incluye herramientas de inteligencia artificial para la edición de imágenes, redacción de textos y generación de fondos de pantalla, aunque algunas funciones de IA generales aún van un paso por detrás de lo que ofrecen Google o Samsung.
En cuanto al soporte, Vivo promete 5 años de actualizaciones mayores del sistema operativo y 7 años de parches de seguridad. Un paso adelante respecto a años anteriores, aunque ligeramente inferior a los 7 años completos que garantizan otros competidores.
Autonomía y carga: posiblemente su punto más débil

Llegamos al apartado más agridulce del Vivo X300 Pro. En China y otras regiones globales, este terminal es un monstruo de la autonomía gracias a una gigantesca batería de 6.510 mAh con tecnología de ánodo de silicio-carbono. Sin embargo, debido a ciertas regulaciones de transporte y logística, el modelo que llega a Europa (y otras zonas) sufre un recorte severo, integrando una batería de «solo» 5.440 mAh.
¿Se nota mucho? Hombre, se nota. Teniendo en cuenta la inmensa pantalla y el potentísimo procesador, esos 5.440 mAh proporcionan una duración de batería correcta, pero para nada excepcional. En un uso normal, se pueden alcanzar unas 6 a 7 horas de pantalla encendida, pero si le das mucha caña a nivel de fotografía, vídeo o juegos vas a tener que pasar «por la gasolinera» antes de que acabes el día casi seguro.
Afortunadamente, el sistema de carga ayuda a paliar este problema. Soporta una carga rápida por cable de 90W y carga inalámbrica de 40W. Utilizando un cargador compatible (el teléfono no lo incluye en la caja en todos los mercados), se puede pasar del 0% al 100% de batería en apenas 31 a 40 minutos. Además, es compatible con el estándar PPS, lo cual es muy de agradecer para usar cargadores genéricos a buena velocidad.
Cámaras: la joya de la corona
Si te compras el Vivo X300 Pro, lo haces por sus cámaras. En colaboración con Zeiss, Vivo ha creado uno de los sistemas fotográficos más versátiles, potentes y divertidos del mercado. He puesto en el titular que quizás ya no sea el rey de la fotografía móvil, pero esto se debe a que ya tenemos en el mercado el Vivo X300 Ultra, además de otros modelos que lo superan. Aún así, este X300 Pro es una auténtica pasada.
El gigantesco módulo trasero está compuesto por tres sensores que cubren prácticamente cualquier necesidad. La cámara principal utiliza un sensor Sony LYT-828 de 1/1.28 pulgadas y 50 MP con apertura f/1.57 y estabilización OIS. Las fotografías tomadas con esta lente son soberbias. Ofrecen un rango dinámico amplísimo, colores naturales, equilibrados y un enfoque perfecto.
La marca ha solucionado por fin el problema de glare (reflejos) en la lente que sufría el X200 Pro al apuntar hacia fuentes de luz directa. Además, la aplicación de cámara ofrece perfiles de color como «Vivid» (por defecto), «Zeiss Natural» y «Textured», junto con un nuevo modo «Raw Lighting» que apaga el HDR agresivo para ofrecer fotos con más contraste y sombras más marcadas, ideal para un look fotográfico más analógico.
Tenemos también un teleobjetivo periscópico con 200 MP de resolución. Podríamos decir que este es la verdadera estrella del móvil. Monta el sensor Samsung HPB de 200 megapíxeles (1/1.4″) con una distancia focal de 85 mm (zoom óptico 3.7x) y apertura f/2.67.
La cantidad de detalle que puede resolver este sensor es impresionante. Las fotos con zoom entre 3.7x y 10x son de altísima calidad y cuentan con una muy buena precisión de color. Incluso empujando el zoom digital hasta los 20x o 30x, los algoritmos de Vivo logran reconstruir las texturas para sacar tomas útiles, aunque en el máximo de 100x la imagen ya parece una pintura impresionista (y es complicadísimo de utilizar a no ser que tengas un trípode o pulso de cirujano).
El modo retrato aprovechando este teleobjetivo de 85 mm (y el principal en 50 mm) es también realmente bueno. El recorte del sujeto y el desenfoque del fondo (bokeh) son tan suaves y naturales que parece que la foto fue tomada con una cámara DSLR profesional. Además, la inteligencia artificial permite aprovechar los 200 megapíxeles para extraer «historias» o encuadres múltiples de una sola toma gracias a la función AI Story.
Completa el trío un sensor Ultra Gran Angular de 50 MP que, sinceramente, es el punto más débil del conjunto fotográfico del Vivo X300 Pro. El sensor ISOCELL JN1 de 1/2.76 pulgadas se queda atrás frente a sus dos hermanos mayores. Aunque con buena luz ofrece resultados decentes con una distorsión controlada, al ampliar la imagen se nota una falta de nitidez en los bordes, colores menos consistentes y un efecto acuarela provocado por un procesado más agresivo en situaciones de luz mixta.
El conjunto fotográfico lo completa una cámara frontal de 50 MP que también usa el sensor JN1. Esta incluye autoenfoque (AF), algo muy raro y apreciado por los amantes de la fotografía móvil. Produce rostros nítidos con una profundidad de campo agradable, mejorando mucho respecto a la generación pasada.
En cuanto al vídeo, el Vivo X300 Pro es también muy potente. Apoyado por el chip de imagen dedicado V3+ de Vivo, puede grabar en 8K a 30 fps, o en unos formidables 4K a 120 fps compatibles con Dolby Vision y formato LOG para los profesionales de la corrección de color. El modo cinemático en 4K a 60 fps genera un mapa de profundidad en tiempo real excelente, y la estabilización óptica combinada con la electrónica hace que las tomas fluyan con total suavidad.
El fabricante tiene un kit de fotografía profesional opcional para el Vivo X300 Pro, pero yo no he podido probarlo porque no me lo han enviado, así que no puedo hablar de él. Solo os puedo decir que consta de una funda especial, una empuñadura (grip) ergonómica con controles físicos (disparador, control de zoom, exposición) y una batería integrada que ayuda a extender la autonomía del móvil.
Pero lo más impresionante del kit es el teleconvertidor externo. Esta lente acoplable transforma literalmente el teléfono en un cañón fotográfico, ya que lleva la focal base a 200 mm y permite exprimir el zoom digital hasta unos asombrosos 1.600 mm. Como os digo, no he podido probarlo, pero sin duda solo tener la opción disponible ya es un punto a favor.
Vivo X300 Pro: conclusiones y precio
Como comentaba anteriormente, Vivo ha querido entrar en la gama alta apostando claramente a por un tipo de usuario: el que busca una cámara de altísima gama que sea capaz también de realizar el resto de tareas que hace un móvil de forma fluida. La lente principal y, muy especialmente, su increíble teleobjetivo de 200 megapíxeles, destrozan a gran parte de su competencia.
Más allá del apartado fotográfico, tenemos una pantalla de muy buena calidad, un conjunto técnico muy potente y el nuevo sistema OriginOS 6, que es una delicia de usar. El diseño plano también le sienta de maravilla y detalles como el botón de acción lateral le dan un extra de funcionalidad muy bienvenido.
¿Sus sombras? Un altavoz estéreo mejorable, una disipación térmica que limita su potencia punta bajo estrés prolongado, un sensor gran angular de segunda división, y, sobre todo, la gran decepción que supone para el mercado europeo recibir la batería recortada de 5.440 mAh en lugar de los imponentes 6.510 mAh de otras regiones.
Pese a esos detalles, si tienes el presupuesto para hacerte con él (y si logras conseguir el kit fotográfico), no te decepcionará. Pero claro, todo esto tiene un precio. El Vivo X300 Pro se lanzó con un precio oficial de 1.399 euros, aunque ahora mismo ya podemos encontrarlo un poco más económico. A cambio te llevas, sin lugar a dudas, uno de los mejores camera-phone del año.









