El QD-OLED nació con una idea bastante clara: meterse de lleno en la pelea de los televisores premium. Samsung Display quería plantar cara al OLED tradicional con una tecnología capaz de ofrecer negros perfectos, muchísimo color y un brillo muy potente. Y sobre el papel tenía todo el sentido del mundo: una alternativa distinta, muy llamativa y con ese punto de “mira lo que somos capaces de hacer”.
Pero el mercado a veces te lleva por otro camino. Y ahora mismo parece que Samsung Display está viendo algo bastante evidente: el monitor QD-OLED puede ser más rentable que el televisor QD-OLED. No porque el televisor haya dejado de importar, ni mucho menos, sino porque el mercado gaming y de monitores premium está pagando muy bien este tipo de paneles. Ahí el usuario busca hercios, contraste, respuesta instantánea, HDR y una imagen que entre por los ojos desde el primer minuto.
Según UBI Research, Samsung Display quiere subir la producción de paneles QD-OLED para monitor de unos 2,8 millones de unidades a unos 4 millones en 2026. Además, la línea Q1 ya tendría rendimientos y uso de producción por encima del 90%, con la depreciación prevista para terminar en la segunda mitad de 2026. Traducido: la fábrica ya va más fina, el coste empieza a pesar menos y el margen puede mejorar bastante.
El QD-OLED no se cae del salón, simplemente el monitor está dando más dinero

Conviene dejar esto claro desde el principio, porque aquí es muy fácil venirse arriba con titulares raros. Esto no significa que Samsung vaya a abandonar los televisores QD-OLED. Sería muy raro. La tecnología sigue siendo buenísima para imagen pura, con negros de OLED, color muy potente gracias a los quantum dots y unos ángulos de visión de escándalo.
Lo que pasa es que vender televisores es una guerra bastante más sucia. Ahí compites contra WOLED, Mini LED, televisores enormes con precios cada vez más agresivos y un comprador que muchas veces mira antes las pulgadas y la oferta que el tipo exacto de panel. En monitores, sobre todo en gaming y gama alta, el público suele ser más de mirar la ficha con lupa. Y ahí el QD-OLED entra muy bien.
Un monitor de 27, 32, 34 o 49 pulgadas con QD-OLED, muchos Hz, negros perfectos y respuesta rapidísima tiene un gancho brutal. No es solo una pantalla bonita, es una herramienta de juego, trabajo y ocio bastante redonda. Por eso tiene lógica que Samsung Display mueva más capacidad hacia ese lado si cada panel le deja más margen. Al final, las empresas no viven del aplauso técnico, viven de que las cuentas salgan.
La línea Q1 ya está madura y Samsung puede jugar mejor sus cartas
Otro punto importante es que Samsung Display no estaría partiendo de cero. Según UBI Research, la línea Q1 de producción QD-OLED ya estaría funcionando con rendimientos y tasa de utilización superiores al 90%. Eso, dicho rápido, significa que la producción está bastante más controlada que al principio, cuando estas tecnologías nuevas suelen ser caras, delicadas y un pelín puñeteras.
Y además está el tema de la depreciación. Si la línea termina de depreciarse en la segunda mitad de 2026, cada panel puede empezar a pesar menos en costes. No es magia, claro, pero sí ayuda a que la tecnología sea más rentable. Y si encima los monitores tienen un precio medio de venta más alto o más atractivo para la empresa, blanco y en botella.
No hay que verlo como una derrota del televisor QD-OLED. Yo lo veo más como una jugada bastante lógica: si tienes una tecnología buena y una fábrica funcionando mejor, la llevas al sitio donde más dinero te deja ahora mismo. Es como tener un restaurante y descubrir que el plato que más margen te da no es el que pensabas. Pues haces más de ese plato, sin cerrar la cocina.
Samsung seguramente tendrá que preparar algo gordo para que el QD-OLED vuelva a apretar en televisores

Ahora bien, conociendo a Samsung, cuesta creer que se vayan a quedar tranquilos viendo cómo el monitor se lleva la parte más jugosa del pastel. El televisor sigue siendo el gran escaparate. Es el producto que luce en ferias, en showrooms, en comparativas y en el salón de casa. Un monitor puede dar dinero, sí, pero un televisor flagship da imagen de marca.
Por eso yo no leería esto como un paso atrás, sino como una pausa estratégica. Si el QD-OLED en televisores necesita ser más rentable, lo normal es que Samsung Display tenga que mover ficha: mejorar eficiencia, reducir costes, aprovechar mejor los sustratos, sacar más tamaños o preparar una nueva vuelta de tuerca en brillo y fabricación. Algo tendrán entre manos, porque Samsung no suele dejar estos temas al azar.
Además, cuanto más madura esté la línea Q1, más margen tiene la marca para experimentar, ajustar y apretar. Si ahora el monitor es el camino fácil para rentabilizar el QD-OLED, perfecto. Pero el salón sigue ahí. Y en cuanto Samsung vea la forma de hacer que el televisor vuelva a cuadrar mejor en números, no sería raro que intentara dar otro golpe fuerte.
El QD-OLED puede ganar dinero en el escritorio antes de volver a pegar fuerte en el salón

La situación es curiosa, porque el QD-OLED empezó sonando sobre todo a televisor premium, a salón, a modelo flagship y a pelea directa contra el OLED de toda la vida. Pero puede que el empujón más cómodo, al menos por ahora, le venga por el lado del monitor. Y tiene bastante lógica. En PC sus ventajas se notan al momento: negros perfectos, mucho contraste, color muy llamativo, respuesta rapidísima y muchos hercios. No hay que darle demasiadas vueltas. Lo ves funcionando y entiendes rápido por qué gusta tanto.
Además, hay otro tema por debajo que tampoco conviene perder de vista: las pantallas OLED grandes para informática. UBI Research habla de que los paneles OLED para iMac podrían entrar en producción masiva a partir de 2028, y ahí Samsung Display podría tener una buena posición por toda la experiencia que ya tiene con OLED de gran tamaño. Vamos, que esto no va solo de monitores gaming para jugar a 240 Hz o 360 Hz, sino también de pantallas premium para trabajar, editar vídeo, crear contenido o montar un escritorio de gama alta.
Por eso la lectura, al menos para mí, es bastante sencilla: el QD-OLED no está perdiendo fuelle; simplemente está yendo hacia donde ahora mismo salen mejor las cuentas. En televisores sigue teniendo muchísimo sentido, pero en monitores parece haber encontrado un terreno más agradecido. Y si ese dinero ayuda a pulir la tecnología, bajar costes y preparar paneles de TV más rentables, igual dentro de no tanto volvemos a hablar del QD-OLED en el salón con una película bastante distinta.




