Algunas películas llegan al catálogo de Netflix sin hacer demasiado ruido, pero sorprendentemente consiguen colarse en lo más alto del Top 10 de la plataforma. Eso fue exactamente lo que ocurrió en 2024 con la primera entrega de la saga policíaca polaca Los colores del mal, un thriller asfixiante que demostró que el género negro europeo tiene bastantes seguidores. Ahora, el servicio de streaming vuelve a apostar por esta exitosa fórmula, basada en las populares novelas criminales originales, para traernos una secuela que promete elevar el nivel de tensión y entregarnos un caso todavía más enrevesado.
En esta segunda cinta, nos alejamos de los crímenes de la película anterior para adentrarnos en una investigación completamente nueva. Manteniendo el tono de suspense y misterio, que tan bien funcionó en su predecesora, la nueva entrega nos sumerge en una investigación sobre la desaparición de un chico en un pequeño pueblo. Si en su momento disfrutaste de la primera película, no te puedes perder Los colores del mal: Negro.
Un nuevo caso que atrapa desde el primer minuto: de qué trata la trama
Siempre lo decimos, pero en este tipo de películas es todavía más importante llegar a verla sin saber demasiado de la trama. Así que os vamos a contar solo lo que dice la sinopsis oficial, ya que no queremos desvelar nada que no debamos.

Y lo cierto es que la sinopsis oficial es tan breve como esto: «La desaparición de un niño en un apacible pueblo lleva a un fiscal recién llegado a desenterrar secretos ligados a un viejo caso de personas desaparecidas». Nada más.
Lo que sí os podemos contar es de dónde viene la saga. Los colores del mal es una saga que reúne los apasionantes thrillers policíacos de la escritora Małgorzata Oliwia Sobczak, cada uno nombrado con un color que simboliza el tono de su misterio. Desde Rojo, donde un brutal asesinato sacude la Tricity, hasta Negro, Blanco, Amarillo, Azul y Verde, la serie explora los rincones más oscuros de la naturaleza humana.
Cada una de las entregas combina el suspense psicológico con una parte de crítica social, tejiendo historias interconectadas de fiscales, periodistas y familias atrapadas en redes de secretos, violencia y dilemas morales. La colección ofrece un viaje completo por el universo de crimen, pasión y justicia de Sobczak.

Así pues, Los colores del mal: Negro es la segunda entrega tras el estreno de Los colores del mal: Rojo, que llegó a Netflix en 2024. En Rojo nos encontramos como una playa de Tri-City se convierte en un lugar de dramáticos descubrimientos cuando el mar arrastra el cadáver de una joven. La inusual mutilación de la víctima apunta a un asesinato.
La investigación está dirigida por un fiscal ambicioso y tenaz, Leopold Bilski, personaje que repite en esta segunda entrega. La madre de la víctima, la juez Helena Bogucka, también participa en la investigación. Todas las pistas conducen a uno de los clubes costeros, que resulta estar relacionado con el asesinato de una mujer 15 años atrás.
A partir de la información recopilada durante la investigación y de las pruebas ocultas durante años, la cara oscura del Tri-City criminal va emergiendo poco a poco. Los descubrimientos de Bilski y Bogucka empiezan a ser muy incómodos para la policía local.
¿Necesito haber visto ‘Los colores del mal: Rojo’ para entender esta secuela?

La respuesta corta y directa es NO. O al menos no es estrictamente necesario. Puedes ver esta segunda entrega y disfrutar de un thriller policíaco sin sentirte perdido en ningún momento, ya que Los colores del mal: Negro presenta un caso completamente autoconclusivo y cerrado. Dejamos atrás los escenarios costeros de la primera entrega para trasladarnos a un pequeño y opresivo pueblo de montaña.
Sin embargo, como ya hemos dejado caer, sí hay un hilo conductor muy importante entre ambas películas: su protagonista. El actor Jakub Gierszał vuelve a meterse en la piel del fiscal Leopold Bilski. De hecho, la trama de esta secuela arranca precisamente con las consecuencias de la primera película, ya que vemos a Bilski sufriendo una especie de «degradación» profesional que lo obliga a trasladarse a este remoto y hermético pueblo tras los intensos eventos que vivió en Rojo.
Por tanto, nuestro consejo desde AVPasión es claro: si tienes tiempo, haz un maratón y empieza por Los colores del mal: Rojo. Te ayudará a entender mucho mejor el carácter cínico, los demonios internos y la forma de trabajar del fiscal Bilski. Así que ya sabes, no es necesario para seguir este nuevo caso, pero sí para entender todos los matices de la película. Los colores del mal: Negro ya está disponible en Netflix.




