Hay películas, series y miniseries que se quedan toda la vida en los catálogos de las plataformas de streaming sin que apenas se les de bombo, y este es precisamente el caso de Esta mierda me supera, una miniserie de Netflix que en su momento tuvo bastante público, ya que incluso muchos la comparan con Stranger Things, pero que se quedó simplemente en una temporada, a pesar de que internamente sí que confirmaron una segunda temporada. Pero finalmente no fue así (lo que, por otra parte, molestó muchísimo al público de la platafoma de streaming).
Pero, ¿cuál es el argumento de Esta mierda me supera? Esta miniserie nos da a conocer a Sydney, interpretada por Sophia Lillis, una chica adolescente que tiene que lidiar no solo con su familia, con las complejidades de su edad o con las movidas del instituto, sino que también tiene que controlar los misteriosos superpoderes que han comenzado a despertar en ella.
Es cierto que en los últimos años hemos visto varias series de la misma temática, pero si hay algo que destacar de esta producción es, precisamente, que no intenta edulcorar esa complicación de vida que todos sufrimos mientras somos adolescentes. Es por eso por lo que, a pesar de tener solo siete episodios, ha sido una serie que ha dejado huella en los espectadores.
¿De qué va realmente Esta mierda me supera de Netflix?
A simple vista, la historia parece la de cualquier drama adolescente. Sydney Novak es una estudiante de instituto que vive con su madre y su hermano pequeño mientras intenta superar la reciente muerte de su padre. Le cuesta encontrar su lugar, se siente diferente al resto y mantiene una relación tan estrecha como complicada con su mejor amiga, Dina. Al mismo tiempo, Stanley, un compañero de clase con una personalidad muy peculiar, se convierte en una de las pocas personas que parece comprenderla de verdad.
Sin embargo, la serie pronto deja claro que no estamos ante una historia juvenil convencional. A medida que Sydney trata de lidiar con sus emociones y los cambios propios de la adolescencia, comienza a descubrir que en su interior se esconde un poder extraordinario que amenaza con cambiar su vida para siempre
Poco a poco, Sydney descubre que posee habilidades telequinéticas. No hay un gran acontecimiento que las desencadene ni un mentor que le explique qué está ocurriendo. Sus poderes emergen de forma espontánea, impulsados por emociones que apenas sabe controlar: la ira, la tristeza, la frustración o incluso el deseo.
Ese es, precisamente, uno de los grandes aciertos de la serie. Aunque incorpora elementos sobrenaturales, el verdadero foco no está en los poderes, sino en el viaje emocional de su protagonista. La telequinesis funciona como una metáfora de la adolescencia, de esa etapa en la que las emociones resultan tan intensas que parecen imposibles de contener y en la que nadie te prepara para entender todo lo que está ocurriendo en tu interior.
Adaptación de un cómic

La serie adapta el cómic homónimo de Charles Forsman, el creador de The End of the F**ing World*, y esa conexión se percibe desde los primeros minutos. Ambas producciones comparten una forma similar de abordar la adolescencia: un tono incómodo, un humor muy particular y una mirada directa, alejada de los clichés habituales del género juvenil.
Al frente del proyecto se encuentra Jonathan Entwistle, director que ya había triunfado con la adaptación de la anterior obra de Forsman, y su sello está muy presente en cada episodio. De hecho, la serie incluye un pequeño detalle que ha llevado a algunos espectadores a pensar en una posible conexión entre ambos universos.
Más allá de esa curiosidad, lo realmente destacable es cómo Entwistle transforma el cómic original en una propuesta audiovisual con personalidad propia. Episodios breves, un ritmo dinámico, una narración en primera persona y una estética que combina nostalgia, ironía y cierto malestar convierten a Esta mierda me supera en una serie diferente dentro del catálogo de Netflix.




