Lo de los auriculares “abiertos” tiene una cosa muy bestia: puedes llevar música encima sin desaparecer del mundo. O sea, te pones tus temas, tu podcast o lo que sea, pero sigues oyendo si alguien te habla, si pasa una bici al lado o si estás currando y no quieres estar en modo burbuja. Y cuando te acostumbras, cuesta volver a los in-ear de toda la vida, te lo digo en serio.
Aquí la comparativa es bastante jugosa porque Sony y Bose van a la misma idea, pero con enfoques diferentes. Por un lado están los Sony LinkBuds Clip, que ya por el nombre te lo dicen: “me lo engancho y tiro”. Por el otro, los Bose Ultra Open, que son más “premium”, más de producto con diseño y con esa típica promesa de Bose de “te va a gustar cómo suena incluso sin taparte el oído”.
No vamos a meternos con ninguno. No los hemos probado, así que aquí hablamos de características, enfoque y para quién tiene más sentido cada uno. Que al final, en este tipo de auricular, el “mejor” es el que te encaja bien en la oreja y te encaja en tu rutina.
Diseño y ajuste: Sony va a lo práctico, Bose va a lo “joyita”

Los Sony LinkBuds Clip apuestan por un formato tipo pinza/clip que se agarra a la oreja y deja el canal abierto. Es el típico concepto de “me lo pongo y me olvido”. No hay tapón, no hay presión dentro del oído, y eso a mucha gente le cambia la vida si se agobia con los in-ear o si simplemente no quiere estar aislado.
Sony además lo acompaña con lo que suele pedir la gente para el día a día: resistencia IPX4 (sudor y salpicaduras) y multipoint para cambiar entre móvil y portátil sin volverte loco. Y el detalle que a mí me parece clave para el “uso real”: muchísima batería total (luego entro en eso), que al final es lo que hace que los uses sin pensar.
Los Bose Ultra Open juegan otra carta: el diseño tipo “cuff”, como si fuera un pendiente que abraza la oreja. Es otro rollo, más de “me lo pongo y queda hasta bonito”, y Bose insiste mucho en la idea de comodidad para llevarlos horas. También llevan IPX4, así que por resistencia, en la práctica, van parejos.
Mi opinión es que en open-ear, el ajuste manda más que en casi cualquier otro auricular. Si uno te queda estable y el otro te baila, ya está, se acabó el debate aunque el otro tenga mejores números en una tabla.
Sonido y “modos”: Sony se centra en el uso diario, Bose en el “efecto wow”
Sony con los LinkBuds Clip no se queda solo en sonido abierto. Meten modos pensados para situaciones reales. Tienes un modo estándar, uno tipo Voice Boost para que las voces se entiendan mejor (reuniones, vídeos, podcasts) y otro para reducir la fuga de sonido, que viene genial si estás en una oficina o en un sitio silencioso y no quieres ser “ese”.
Además, Sony suele apoyarse bastante en la app para ajustar el sonido, ecualizar y esas cosas. No es el típico auricular que te lo pones y te comes lo que venga, la idea es que lo adaptes un poco a tu gusto, aunque sea con dos toques.
Bose en los Ultra Open va más por su terreno clásico: experiencia y sensaciones. El gancho aquí es Immersive Audio, que es su forma de darte un sonido más “envolvente” aunque estés con el oído abierto. En open-ear siempre hay un peaje en graves y aislamiento (porque es que es imposible, no hay magia), pero Bose intenta compensar con procesado y con su enfoque de audio “abierto” más premium.
Sony parece más de “te lo hago fácil según lo que estés haciendo”. Bose parece más de “te meto un extra para que la música se sienta más especial”.
Conectividad y códecs: aquí Bose va más “pro”, Sony va a lo simple

En conectividad los dos están bien, pero no igual. Sony te da multipoint, que para mí es un básico si trabajas con portátil y móvil a la vez. Y en códecs, sobre el papel, Sony va con SBC y AAC, que es lo típico: funciona bien, es estable, y listo.
Bose, en cambio, suele sacar músculo aquí. En los Ultra Open se habla de soporte más completo con aptX Adaptive, lo cual es interesante si eres de Android y te importa el tema códecs, latencias, compatibilidades, etc. No es que el códec te cambie la vida siempre, pero si te gusta hilar fino, Bose te da más chicha.
Mi lectura: si quieres algo que funcione y ya, Sony encaja perfecto. si eres de los que miran códecs y “compatibilidad top”, Bose te va a hacer más tilín.
Batería y carga: Sony va sobrado, Bose va bien pero con otra filosofía

Aquí Sony directamente entra a saco: hasta 37 horas en total contando estuche, con 9 horas en los auriculares. Esto es una barbaridad para un open-ear. Y encima meten carga rápida fuerte: con unos minutos tienes una hora de uso, que es justo lo que te salva cuando sales con prisa y te das cuenta de que no has cargado nada.
Bose promete hasta 7 horas (y luego lo que te dé el estuche). Que está bien, ojo, porque 7 horas para un auricular abierto es una cifra decente. Pero el planteamiento es distinto: Sony quiere que te olvides de cargar. Bose va más a que te dure el día sin mucho drama pero no es «batería infinita».
Y aquí sí que me mojo: para uso diario, la batería total pesa muchísimo. Porque al final estos auriculares se usan mucho “por costumbre”: te los pones para todo. Y si no te preocupas de cargarlos, mejor.
Llamadas y uso “real”: Sony apunta a voz más clara
Sony está empujando bastante el tema llamadas en este tipo de productos, con tecnologías para que la voz salga más limpia (IA, captación enfocada a la voz, etc.). En un open-ear, donde entra ruido ambiente sí o sí, tener buenas llamadas es oro si los vas a usar en calle o en curro.

Bose, en general, tiene un rendimiento correcto, pero aquí el enfoque principal es más el producto premium y la experiencia. Así que, sobre el papel, si tú priorizas llamadas y notas de voz, Sony parece más orientado a eso.
Cuál me parece más para cada tipo de persona
- Si quieres algo práctico, con modos útiles, batería bestia y “me lo pongo y me olvido”, los Sony LinkBuds Clip tienen pintaza. Muy de día a día, muy de currar, calle, gym suave, casa, todo.
- Si te apetece algo más premium, con diseño diferente, códecs más completos y el rollo Immersive, los Bose Ultra Open son más “capricho bueno”. Más de experiencia, más de “quiero algo distinto”.
Y remato con lo más importante, porque aquí está el truco: el ajuste lo es todo. En serio. Si uno te queda perfecto y el otro no, ya puedes tener mil funciones que te va a dar igual.




