Te compras una barra o un receptor AV y te vienes arriba: que si “Dolby Atmos”, que si “X vatios”, que si “8K ready”… y luego, a la semana, te encuentras con el típico drama doméstico: la tele se enciende cuando le da la gana, la consola no pasa bien la señal, o las voces van tarde y te saca de la peli.
Y lo peor es que no es porque hayas comprado “mal” (a veces sí, pero no siempre). Es porque casi nadie mira tres detalles que, en el día a día, son los que separan “qué gusto da esto” de “otra tarde reiniciando cacharros”.
Así que hoy vamos con una premisa fácil: passthrough, HDMI-CEC y latencia. Tres palabras medio aburridas que, si las entiendes, te ahorran más cabreos que cualquier modo de sonido.
Passthrough: el “pasa la señal y no me toques nada” que puede salvarte (o arruinarte) la vida

Aquí hay dos “passthrough” que la gente mezcla. El primero es el más típico en barras/AVR: HDMI Pass Through en standby. O sea que puedas pasar vídeo y audio al televisor aunque la barra/AVR esté apagado (en reposo). Denon y Marantz lo explican tal cual: es pasar la señal HDMI mientras el equipo está en standby, y encima puedes elegir qué entrada se “deja pasar”.
¿Y por qué importa? Porque hay días que quieres ver algo “rápido” (YouTube, las noticias, lo que sea) y no te apetece encender el tinglado entero. O porque tu pareja/tu padre/tu compañero de piso quiere usar la tele y no quiere aprender un máster en tu ecosistema HDMI.
El segundo passthrough es el que te interesa si juegas o si eres de los que cuida la calidad de imagen: 4K/120, HDR, VRR, ALLM, etc. “pasando” por el AVR o la barra sin recortes raros. La idea es que el pass-through deja pasar los datos sin “comprometer” la calidad (siempre que la cadena sea compatible, HDCP y compañía).
Mi consejo es que no te quedes con “tiene HDMI 2.1” y ya. Mira (de verdad) qué pasa con:
- 4K a 120 Hz (si tienes PS5/Series X/PC).
- VRR/ALLM (si eres sensible al input lag).
- HDR10+, Dolby Vision o lo que uses (según tu TV y tus manías, que todos las tenemos).
Porque como el passthrough sea “a medias”, te comes el clásico: “conectado directo a la tele va perfecto, pero pasando por el AVR no”. Y ahí ya empieza el circo.
HDMI-CEC: el invento para que todo sea fácil… que a veces convierte tu salón en una casa encantada

El HDMI-CEC, sobre el papel, es maravilloso: un mando para todo, encender/apagar en cadena, controlar volumen, cambiar entradas… Vamos, que sea una experiencia normal y corriente, como debería. El problema es que el CEC es ese colega que viene con buenas intenciones y acaba liándola: órdenes duplicadas, equipos que se despiertan solos, el volumen que controla “otra cosa”, cambios de entrada aleatorios… y tú mirando el techo.
Hay hilos y más hilos de gente peleándose con esto (sobre todo cuando metes TV + AVR/barra + streaming box + consola). Por ejemplo, usuarios reportan problemas típicos de CEC con receptores: que la tele no controla bien el volumen o que se rompe la lógica cuando hay AVR de por medio.
Aquí va lo que yo haría siempre antes de comprar (y también después, si ya estás metido):
- Que el equipo tenga CEC decente y opciones: no solo “CEC ON/OFF”, sino ajustes para control de volumen, auto power, auto input, etc.
- Si vas con ARC/eARC, mira si permite desactivar cosas concretas sin cargarte todo el invento.
- Y ten claro un plan B: si tu casa se vuelve un Poltergeist, a veces lo más sano es apagar CEC y tirar de mando universal / control por app / automatización. No es “lo ideal”, pero es paz mental.
Y sí, suena a chorrada… hasta que un día estás jugando y se te apaga la tele porque otro cacharro decidió “poner standby”. Eso pasa. Y duele.
Latencia: el asesino silencioso (cuando el sonido llega tarde, ya puedes tener el Atmos del Vaticano)

Este es el punto que más fácil se te cuela. Porque en la tienda nadie te lo vende como “latencia”. Te lo venden como “compatibilidad”, “conectividad” y “sonido 3D”. Pero luego pones una peli y notas que las voces no clavan la boca. O juegas y sientes que el disparo suena tarde. Y te da una rabia fina, de las que se pegan.
RTINGS lleva tiempo midiendo estas historias y lo dice claro: la forma en la que conectas fuente-TV-barra puede afectar muchísimo a la sincronización (y se nota todavía más jugando).
Encima, ahora con teles muy rápidas en modo juego (ALLM) pasa una cosa curiosa: la imagen se vuelve ultrabaja latencia, pero el audio puede quedarse atrás dependiendo de cómo viaje (ARC/eARC, procesado, formato, etc.). En AVForums comentan justo ese escenario: en modo juego/ALLM la imagen va tan “a cuchillo” que el sonido puede empezar a laggear si la cadena no compensa bien.
Checklist:
- Que tu barra/AVR tenga ajuste de lip-sync (y que sea fino, no solo “0/1/2”).
- Si puedes, usa eARC bien configurado cuando tenga sentido… pero sin asumir que “eARC = perfecto siempre”, porque no siempre lo es.
- Ojo con los formatos: hay setups donde PCM multicanal / Dolby MAT / Atmos dan más guerra en algunas teles/barras que un Dolby Digital “normalito” (depende del ecosistema).
- Y si juegas: valora conectar consola/PC directo a la TV y audio por eARC al AVR/barra si tu receptor “passthrough” no clava VRR/120 Hz.
Al final, si hay latencia, te da igual que tu barra tenga 11.2 canales virtuales. Te va a molestar igual.
La compra inteligente en 30 segundos
Si mañana me dices “Rubén, recomiéndame cómo mirar esto rápido”, yo lo dejaría así:
- Passthrough: que pase lo que tú usas (4K/120, VRR, HDR) y, si te interesa, que tenga pass-through en standby.
- HDMI-CEC: que no sea un “sí/no” cutre; que tenga controles y estabilidad, porque si no, te va a dar guerra.
- Latencia: que tenga lip-sync ajustable y que tu conexión (TV-barra-fuentes) no te meta retardo, sobre todo si juegas.
Y ya, luego sí: Atmos, potencia, número de altavoces… todo eso mola. Pero estas tres cosas son las que hacen que la barra/AVR sea tu aliada y no tu archienemiga.




