Hay palabras en el audio que parecen pensadas para asustar al personal. Upsampling es una de ellas. La lees en la ficha de un DAC, de un streamer o de algún cacharro HiFi y ya parece que estés entrando en terreno de ingenieros con bata blanca. Y al final, no es para tanto. Tiene su miga, sí, pero se puede explicar sin sacar una pizarra.
La idea que se suele vender es bastante golosa. Tu música entra a una calidad, el aparato la sube a otra cifra mucho más alta y, claro, uno piensa: “pues sonará mejor, ¿no?”. Si pasa de 44,1 kHz a 192 kHz o 384 kHz, algo bueno tendrá que pasar. Más número, más calidad. Suena lógico. Pero en audio digital, como en casi todo en esta vida, cuando algo suena demasiado fácil… igual conviene levantar un poco la ceja.
Y es que el upsampling no te va a convertir una canción regulera en una grabación de estudio así como así. No te va a hacer ningun milagro con un archivo de baja calidad. Pero sí que es verdad que por otro lado no es humo. O sea si lo usas bien, puede ayudar al DAC a currar mejor y tratar la señal con más finura antes de mandarla a los auriculares, altavoces o desde donde la escuches.
El upsampling no crea detalle de la nada, aunque muchas veces lo parezca

Una canción en calidad CD va a 44,1 kHz. Para que lo entiendas de manera fácil, un DAC puede pillar esa señal y pasarla internamente a 88,2 kHz, 176,4 kHZ, 192 kHz o hasta más. Eso es el upsampling, básicamente subir la frecuencia de muestreo de una señal digital antes de convertirla en sonido analógico.
Pero bueno eso no quiere decir que genere información nueva por arte de magia. El aparato no te va a descubrir una guitarra econdida, ni una respiración del cantante ni nada que se te ocurra. Lo que hace es calcular puntos intermedios para que el procesado sea más cómodo y más controlado. Si el archivo original no tenía el detalle, el DAC ya te digo yo que no se lo va a inventar.
Un ejemplo con el que creo que se entiende súper bien sería que el upsampling no te cambiará la receta, pero igual sí que puede hacer que el cocinero trabaje mejor. La canción es la misma, pero el DAC tiene más margen de aplicar filtros y hacer la conversión de manera menos brusca.
El problema es cuando las marcas te venden el número como si fuera magia

Ahora viene el salseo del bueno, porque en las fichas técnicas queda muy guay decir que un DAC convierte todo a 384 kHz, a 768 kHz o incluso a DSD. Lo lees y piensas que estás comprando una máquina capaz de convertir cualquier MP3 triste en una masterización de locos. Y no, no es así.
El número ayuda a vender. Pero pasa igual con los nits en los televisores, los hercios en monitores o los megapíxeles en una cámara. Pero luego la realidad es que un DAC no suena bien solo porque haga upsampling a una cifra enorme. Suena bien si está bien diseñado, si los filtros están bien hechos, si la parte analógica acompaña y si todo el conjunto tiene sentido. Y eso muchas veces se olvida.
Dos DAC pueden presumir de hacer upsampling a la misma cifra y sonar diferente.
Entonces, ¿sirve o no sirve?
Por supuesto que puede servir. Puede servir a que la conversión digital a analógica sea más limpia, sobre todo en equipos de calidad. Puede suavizar un poco la presentación, ordenar mejor la escena o evitar cierta dureza en muchas grabaciones. No siempre lo vas a notar como si hubieras cambiado de speakers, pero puede estar ahí.
Pero bueno tampoco te vuelvas loco. Si tienes los altavoces colocados de cualquier manera, la sala retumbando, el subwoofer peleándose con los muebles y encima escuchas una grabación mala, el upsampling no te va a salvar la tarde. Antes arreglaría muchas cosas. Colocación, fuente, volumen, acústica, lo de siempre…
En el HiFi pasa muchísimo, te obsesionas con el detalle técnico más fino pero luego tienes el equipo puesto fatal. Lo que hay que tener muy claro es que el upsampling suma cuando el resto acompaña, pero no tapa todos los agujeros.
Yo no compraría un DAC solo por esto

No te compres un DAC solo porque diga que hace upsampling a una cifra disparatada. Tenlo en cuenta por supuesto, pero como una cosa más. Me importaría más que el aparato suene bien, que tenga buena construcción, que no meta ruido, que sea cómo de usar.y que encaje con mis auriculares, mis cajas o equipo.
Si encima te deja elegir filtros, activar o desactivar upsampling y jugar un poco con el sonido, mejor todavía. Cada equipo y cada oído son un mundo. Está el que prefiere escucha más suave, el que busca más ataque, el que quiere más detalle y hay quien solo quiere poner música y disfrutar sin mirar tanto numerito.
Así que la próxima vez que veas un DAC presumiendo de upsampling, ya sabes. No es una mentira, pero tampoco es magia. Puede ayudar, puede estar muy bien implementado y puede formar parte de un DAC estupendo. Pero la canción sigue siendo la canción. Si viene bien grabada, mejor. Si viene hecha un desastre, el DAC podrá maquillarla un poco, pero no va a convertirla en oro.




