El tweeter AMT tiene mucho que decir cuando hablamos de esos pequeños detalles que podemos escuchar con unos buenos altavoces Hi-Fi. Y es que los que somos aficionados al buen sonido sabemos que no todos los altavoces suenan igual, ni mucho menos. Hay algunos que consiguen sacar hasta el más mínimo detalle de una canción, desde los platillos de una batería hasta esos pequeños matices de una voz que normalmente pasan desapercibidos. Y aunque aquí influyen un montón de cosas, la forma en la que se reproducen los agudos es especialmente importante.
Y es que dentro del mundo del Hi-Fi encontramos diferentes tecnologías para reproducir estas frecuencias. Una de las más interesantes es el AMT o Air Motion Transformer, un tipo de tweeter que utilizan fabricantes como Wharfedale, ELAC o ADAM Audio y que tiene una forma bastante peculiar de funcionar.
Lo curioso es que tampoco estamos ante un invento nuevo. Fue desarrollado por el físico alemán Oskar Heil en los años 70 y llegó al mercado de la mano de ESS, una conocida firma de altavoces estadounidense. Más de 50 años después, esta tecnología sigue estando presente en equipos de alta fidelidad actuales. Vamos a ver qué tiene de especial.
Un tweeter que funciona como un acordeón y mueve el aire de otra manera

Lo primero que tenemos que saber es que un tweeter AMT no funciona como uno convencional. En los altavoces de toda la vida lo normal es encontrar una pequeña cúpula que se mueve hacia delante y hacia atrás para generar las frecuencias altas. Es un sistema bastante sencillo de entender y que, bien diseñado, puede sonar realmente bien.
Pero los AMT utilizan algo completamente diferente. En su interior encontramos una membrana muy fina y ligera que está plegada como un acordeón. Esta incorpora unas pistas conductoras y se coloca entre imanes. Cuando recibe la señal eléctrica, los pliegues se abren y se cierran, comprimiendo y expulsando el aire que tienen entre ellos. Vamos, que en lugar de empujar el aire con toda la superficie hacia delante, lo hacen desde esos pequeños pliegues.
Y aquí viene lo interesante. Este sistema permite mover el aire a una velocidad bastante superior a la de la propia membrana. De hecho, ADAM Audio explica que sus tweeters X-ART consiguen una relación de velocidad de 4:1. Para que nos entendamos, el aire sale cuatro veces más rápido de lo que se mueven los pliegues. Además, como la membrana apenas necesita desplazarse, puede responder muy rápidamente a los cambios de la música.
¿Qué ventajas tiene un tweeter AMT frente a uno convencional?

Pues principalmente tres: rapidez, precisión y control de los agudos. Al utilizar una membrana tan ligera, estos tweeters pueden reaccionar muy rápido cuando la señal cambia. Esto resulta especialmente interesante al reproducir sonidos muy cortos, como un golpe de batería, los platillos o los pequeños detalles de los instrumentos de cuerda.
También tenemos el tema de la distorsión, que es bastante importante. Como la membrana no necesita realizar grandes desplazamientos, un AMT bien diseñado puede reproducir las frecuencias altas con muy poca distorsión, incluso a volúmenes elevados. Algunos modelos también alcanzan frecuencias bastante superiores a los 20 kHz, aunque eso no significa que podamos escucharlas directamente.
Otra ventaja que encontramos en muchos de estos tweeters es su buena dispersión horizontal, algo que viene muy bien si tenemos los altavoces colocados en el salón y no siempre escuchamos música desde el mismo sitio. En vertical pueden ser más direccionales, por lo que colocarlos a la altura adecuada también tiene su importancia.
Wharfedale, ELAC y ADAM Audio llevan años apostando por los tweeters AMT

Y ejemplos tenemos unos cuantos. Uno de los más recientes lo encontramos en los Wharfedale EVO 5, que utilizan una versión mejorada de esta tecnología. El fabricante ha aumentado el tamaño del tweeter de 30 × 60 mm a 35 × 70 mm respecto a los EVO 4, buscando mejorar tanto su eficiencia como la dispersión del sonido.
Además, Wharfedale ha incorporado materiales como SilentWeave, que ayuda a absorber las reflexiones internas, y ResoFrame, un sistema pensado para reducir las vibraciones y resonancias del propio transductor. Por su parte, ELAC lleva años utilizando sus conocidos tweeters JET, mientras que ADAM Audio emplea esta tecnología en muchos de sus monitores de estudio, donde la precisión del sonido es especialmente importante.
Ahora bien, que unos altavoces lleven tweeter AMT no quiere decir que automáticamente vayan a sonar mejor que otros. También importan los altavoces de medios y graves, los filtros divisores de frecuencia y el diseño del recinto. Un buen tweeter de cúpula puede ofrecer unos resultados excelentes, pero los AMT tienen unas características que explican por qué tantos fabricantes siguen apostando por ellos después de tantos años.




