XGIMI siempre ha sido una marca que ha llamado mucho la atención. Muchos de vosotros la tendréis ubicada como esa firma de proyectores portátiles que te montan una pantalla enorme en un par de minutos, sin mucho lío con la instalación. Lo pones en la mesa, corriges un poquito imagen, enfoque y a rodar. Cómodo, bonito y bastante resultón, que al final es lo que mucha gente busca.
Pero me parece que la marca china no quiere quedarse solo con esa imagen de «proyector fácil para casita». La nueva gama Huashan que han presentado en China va por otro camino. No hablamos de un cacharro para poner al lado del sofá y ver una serie por la noche, parece una família de proyectores más enfocada para sitios estilo aulas grandes, empresas, museos, expos, eventos y demás.
Y lo llamativo es que XGIMI quiere meter ahí triple láser RGB puro, que dicho rápido es una de las formas más potentes de iluminar un proyector. Nada de soluciones más sencillas con fósforo o ruedas de color. Aquí hablamos de rojo, verde y azul por separado, con más margen para sacar color, brillo y una imagen con más pegada. La nueva gama se mueve entre 5.000 y 8.000 lúmenes, así que poca broma.
XGIMI Huashan quiere bajar el triple láser RGB a proyectores comerciales más normales

Lo chulo de Huashan no es que tenga muchos lúmenes y punto. Eso queda súper guay de ficha técnica, pero los números por sí solos no hacen milagros. Lo que más miga tiene y lo más interesante es que XGIMI quiere llevar el triple láser RGB directo a los proyectores comerciales de entrada, o al menos a una zona menos prohibitiva que las instalaciones más bestias.
Hasta ahora, cuando hablábamos de triple láser puro, cais siempre pensábamos en proyectores caros, salas súper preparadas o equipos que se le escapan al usuario medio. Con Huashan, parece que XGIMI quiere decir: «oye, esto también puede tener sentido en colegios, empresas, museos y salas donde hace falta luz sin perder color». Y ahí yo creo que la jugada tiene lógica. Porque el láser RGB puro te permite trabajar el rojo, verde y azul de forma independiente.
Encima, la marca no se ha limitado a decir «metemos más brillo y ya estaría». Por la información que nos llega desde China, la gama Huashan estrena nueva arquitectura DMD desarrollada con Texas Instruments y se apoya en X-VISION, el paquete de algoritmos de XGIMI para trabajar nitidez, color, contraste, movimiento, latencia baja y reducción de speckle. Esto último es súper importante, porque el famoso speckle, ese puntito granulado o raro que puede aparecer con algunos proyectores láser, es de esas cosillas que cuando lo ves, te molesta para siempre.
Más brillo y más color, pero todavía faltan datos importantes

En un proyector pensado para trabajar en salas grandes no vale con decir “mira qué pantallón” y ya está. Necesitas que la imagen tenga pegada, que el color no se quede lavado a la mínima, que el movimiento no parezca un pase de diapositivas y que todo aguante aunque la sala no sea una cueva totalmente a oscuras. Por eso tienen bastante sentido esos 5.000 a 8.000 lúmenes de la gama Huashan, sobre todo si van acompañados de un sistema RGB más serio.
Eso sí, tampoco conviene venirse arriba antes de tiempo. XGIMI todavía no ha puesto sobre la mesa todos los datos que nos gustaría tener, como la resolución exacta de cada modelo, el precio, la conectividad, la relación de tiro, el ruido, la óptica o la vida útil del láser. Y en un proyector de este tipo esas cosas pesan mucho, porque al final no todo es brillo, color y titular bonito.
Aun así, el movimiento me parece bastante interesante. XGIMI está intentando llevar tecnología que normalmente asociamos a proyectores caros o instalaciones más serias a una gama comercial más amplia. Y eso, si sale bien, puede apretar un poco a todo el mercado: más competencia, más triple láser, mejor procesado y, con suerte, menos proyectores que lucen genial en la ficha técnica pero luego se arrugan en cuanto los sacas de una sala perfectamente controlada.
No es para tu salón, pero sí enseña hacia dónde va la proyección

Aquí conviene dejarlo claro: esto no es el típico XGIMI que vas a comprar para ponerlo en el dormitorio o en una terraza de verano. Huashan va a otro público, más profesional, más de instalación y más de “necesito llenar una sala grande con una imagen potente”. Pero aun así, estas noticias tienen bastante interés para los que seguimos el mundillo del cine en casa.
¿El por qué? Pues porque muchas tecnologías empiezan arriba y acaban bajando. Primero las ves en proyectores súper caros, luego en gamas comerciales algo más razonables y, con suerte, unos años después llegan a modelos domésticos mucho más pulidos. Ya pasó con el láser, pasó con el enfoque automático, pasó con muchas funciones inteligentes y puede pasar y probablemente pase también con el triple láser RGB más refinado.
Así que Huashan no es una gama para todo el mundo, pero deja un mensaje bastante claro. XGIMI ya no quiere ser solo “la marca de proyectores portátiles majos”. Quiere meterse en terrenos más serios, donde importan el brillo, el color, la estabilidad y la fiabilidad. Y viendo cómo vienen apretando las marcas chinas en televisores, proyectores y pantallas en general, yo no lo tomaría como una simple anécdota. Aquí hay movimiento de verdad.




