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Análisis en vídeo de la Xiaomi Mi TV Q1: un QLED Android TV para dominarlos a todos

Ayer os traíamos el análisis escrito de la Xiaomi MI TV Q1 y hoy os lo dejamos en formato vídeo en nuestro canal de youtube. Os dejamos con un pequeño resumen de lo que nos ha parecido la nueva LCD LED FALD de la marcha china, una enorme Smart TV de 75″ que no dejará indiferente a nadie.

Podéis leer el análisis completo escrito que hicimos ayer pulsando aquí.



Android TV como cerebro del televisor

La MI TV Q1 se cumple esta excepción con algunas apps y cierto contenido (HDR, Dolby Vision, en Netflix y Youtube…no sabemos si porque el SoC ya está saturado o porque el firmware está verde). Los canales de la TDT y el zapping son vistosos (aunque no tienen logos), con toda la información posible, botón dedicado de grabación, timeshift (siempre y cuando contemos con un disco duro externo), soporta HBBtv, etc. El problema radica en que el zapping no es tan rápido como otras soluciones que hemos visto, tardando hasta 4-5 segundos en cambiar de canal.

El zapping no es demasiado rápido

En cuanto a funciones de IoT y domótica, Xiaomi nos presenta unas posibilidades enormes. Gracias a Android TV 10 las posibilidades del sistema en términos de domótica y control del hogar son enormes, ofreciendo soporte completo para Chromecast (el protocolo de transmisión inalámbrica de Google, algo lógico teniendo en cuenta que estamos hablando de un Smart TV con Android TV) y Miracast, aunque como hemos comentado más de una vez, presenta varios problemas (no solo en la Q1, si no en todos los televisores y dispositivos) como explicamos en nuestro canal de Youtube, ya que la emisión del contenido suele ser de baja calidad al perder información en ésta, por no hablar del horrible efecto judder al no poder cambiar de Hz al contenido grabado en el propio material.

Aparte de Chromecast y Mircast, la Q1 cuenta con soporte total para Google Assistant. En el caso de Google, al ser el fabricante también de Android TV, nos permitirá hacer muchas más cosas de serie: encenderla con la voz, mandarle vídeos o que nos ponga un canal de Youtube (al contrario que ocurre con LG o Panasonic, cuyo soporte es parcial). Todo de forma fácil y sencilla con nuestro mando a distancia (que por otra parte, es otra de las peores cosas de este televisor, como veréis más adelante).

Gran calidad de imagen para un Smart TV con precio de gama baja

Llegamos por fin al punto dulce de la review: la calidad de imagen. ¿qué tal en nits? ¿y el color? ¿impacta en HDR? Vamos por partes. La Xiaomi Q1, como todos los televisores que no sean OLED, monta un panel LCD y en este caso VA. Los paneles VA son tradicionalmente mejores en términos de contraste. Además de eso, el panel es FALD -o Full Array Local Dimming-, una tecnología de iluminación de píxeles por zonas. Es decir, cada conjunto de píxeles se enciende y apagara de forma autónoma en función de las necesidades, imitando así al funcionamiento de la tecnología OLED y consiguiendo unos negros perfectos (y contraste) cuando una zona de apaga.

¿El problema? que un televisor 4K cuenta con más de 8 millones 300 mil píxeles y la Q1 solo cuenta con 192 zonas, dándonos un ratio de 1 zona para cada 43000 píxeles. Aún así, tiene un ratio de casi el doble que por ejemplo una Samsung Q95T. Lógicamente, en escenas complicadas veremos algo de blooming o perderemos algo de detalle en sombra/negros, aunque lo cierto es que el algoritmo que maneja las zonas es mejor del que esperábamos, mostrando detalle en sombra a la vez que mantiene un nivel de negro puro. Algo así como una mezcla entre el sistema de Sony y el de Samsung. En cualquier caso, es infinitamente mejor un sistema Full Array que uno Edge Led (una única tira de leds en uno de los bordes del televisor, que se encarga de encender o apagar toda la TV a la vez).

El nivel de negro en este tipo de escenas es soberbio.

El sistema FALD además, es caro de fabricar y también de gestionar, necesitando siempre un equilibrio entre nivel de negro y detalle en las sombras, ya que muchísimas imágenes no son oscuras al 100% si no que están en penumbra, por lo que la zona no puede apagarse completamente y tiene que iluminarse -tenuemente-. Encontramos, como decíamos, que Xiaomi en este aspecto ha decidido optar por un sistema «híbrido», es decir, no veremos tanto detalle en sombra como en las TV FALD de Sony ni negros tan tan profundos en escenas complicadas como en las Samsung, pero se queda con lo mejor de ambos mundos -aunque no consigue ser tan bueno como el de estas marcas, algo lógico viendo el precio del televisor-.

Conclusiones

Nos encontramos ante un panel LCD VA que rivaliza con modelos que cuestan entre 1.5 veces y el doble de precio que la Xiaomi Mi TV Q1. ¿Es perfecta? no lo es, obviamente, pero eso ya lo sabíamos. Sus puntos positivos son muchos: 192 zonas de retroiluminación, algo que provoca que la calidad de imagen final sea mejor que el resto de televisores de su gama e incluso que de la gama alta de la competencia. A ello hay que unirle una gran cobertura cromática (98 y 78% en DCI-P3 y BT.2020), buen algoritmo de local dimming y un impacto HDR bastante acertado.

En términos de calidad de imagen, gracias a la mejora del sistema FALD hace que sea complicado encontrar escenas con blooming o floración, aunque si que las sigue habiendo, especialmente en escenas donde las zonas se quedan cortas y muy especialmente si miramos el televisor de lado y/o con contenido HDR o Dolby Vision. Por otra parte, el nivel de negro puede fluctuar en escenas complicadas como por ejemplo cielos estrellados o escenas en el espacio, donde el algoritmo se hace un pequeño lío.



En cuanto a su electrónica, aquí es donde vemos que Xiaomi ha recortado claramente (y también se nota su ausencia de experiencia en algunos campos): escalado realmente pobre, interpolador demasiado agresivo y no personalizable, ausencia de BFI, ausencia de filtro de Gradación Suave, etc.

En cuanto a HDR, las escenas diurnas funcionan bien, aunque podría haber subido un entero si al menos llegara a los 1000 nits sin sacrificar el nivel de negro. El seguimiento de la curva no es el peor que hemos visto pero si se echa en falta un mapeo de tonos dinámico y no solamente un roll-off.

En el campo de color, también podría mejorar mucho, siendo aquí claramente un televisor de gama media y no de alta como lo es en otros aspectos. Por suerte, cuenta con un balance de blancos de 11 puntos y un CMS -medio roto- con el que podríamos solucionar el desaguisado con una sonda y una calibración profesional.

Para acabar, el mando a distancia es otro punto muy flojo del televisor, junto al caótico orden de los botones y de los submenús del Smart TV. Por otra parte, Android TV funciona muy bien, pero de nuevo nos da una de cal y una de arena al ser muy fluido pero colgarse en algunas aplicaciones que le demandan un alto rendimiento al procesador. Por otra parte, el contar con soporte para Google Assistant, soporte eARC y otras funcionalidades, le hace ganar enteros. La guinda al pastel es la incorporación de un puerto HDMI 2.1 completo aunque como hemos dicho lamentamos profundamente la ausencia de tecnologías como la de HDMI VRR y Freesync Premium 4K 120 Hz, croma 4:4:4 o G-Sync. Cuidado aquí que el HDMI 2.1 de Xiaomi no es 2.1, es un HDMI 2.0 con eARC simplemente.

En definitiva, nos encontramos con una TV que recomendamos para aquellos usuarios que quieran lo mejor de lo mejor en gran diagonal (75″) sin gastarse más de 1200-1500 euros. No es un televisor OLED ni nos va a dar el punch de una QLED de gama alta, pero aunque sin hacer nada realmente bien, tampoco hace nada realmente mal. Y lo que si importa es la física…y ahí sus 192 zonas marcan tremendamente la diferencia, haciendo que ningún otro modelo pueda si quiera acercarse a la Xiaomi Q1 por el precio que tiene.







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