Como ocurre en el mundo del cine, el formato en videojuegos es un tema que suscita muchos debates en la comunidad. En esencia existen dos diferentes versiones, el llamado formato físico, que es el que siempre ha existido, y el formato digital, más moderno y que está ganando fuerzas en los últimos años.
Si nos centramos en el momento actual, el formato digital resulta ser el más usado, porque esencialmente suele ofrecer precios más baratos (especialmente en PC) y porque resulta mucho más cómodo de primeras, al mismo tiempo que no necesita espacio físico para guardar tus juegos.
Precisamente por eso, aunque el formato físico probablemente nunca desaparezca, la verdad es que las empresas parecen estar haciendo todo lo posible para dejarlo de lado.

¿El formato físico desaparecerá?
En base a mi experiencia en el sector, creo que es seguro afirmar que el formato físico nunca desaparecerá. Aunque está perdiendo fuerza en favor del formato digital, la verdad es que sigue muy implantado en los gamers, especialmente entre las generaciones que todavía crecimos cuando la única posibilidad era comprar los títulos en tiendas físicas.
Si bien no desaparecerá, muchas empresas están tomando ciertas decisiones que en esencia hacen que el formato físico deje de tener ciertas ventajas.
En concreto, esto se pueden comprobar especialmente en la gama de consolas Nintendo Switch, donde podemos encontrar dos jinetes del apocalipsis: las llamadas «key cards» y los «code in a box».
Las mencionadas «key cards» son esencialmente cartuchos que no tienen nada en su interior, sino que simplemente permiten descargar en tu consola la versión digital del juego. No se conecta a tu cuenta, y por tanto puede compartirse (una de las ventajas del formato físico), pero cuenta con un DRM directo, y es que es necesario conectarse a los servidores de Nintendo para descargar el juego.

Ahora bien, lo peor vienen a ser los «code in a box», los cuales solo es una caja que tienen en su interior un papel con un código, el cual debes canjear en tu cuenta. Esto es lo que muchos denominan como un formato físico falso, dado que no se puede compartir ni es físico realmente.
Esta última ha sido precisamente la apuesta de Bethesda, lo que ha reabierto el debate sobre si esto se puede considerar como formato físico real. En concreto, han decidido apostar por lanzar en este formato las versiones de Fallout 4 y The Elder Scrolls V: Skyrim para Nintendo Switch 2, lo que ha enfurecido bastante a los fans de la compañía que son amantes del formato físico.
¿Sigue mereciendo la pena el formato físico?
Siendo claros, existen pocas situaciones en las que el formato físico moderno se parece en algo a los juegos antiguos, no tanto por estos dos casos en concreto únicamente, sino por en general los lanzamientos actuales.
Si bien existen algunos casos diferentes y esperanzadores, la mayoría de los juegos modernos en este formato no son realmente merecedores de este título. Esto se debe a que la mayoría de ellos necesitan actualizarse para poder ser ejecutados, lo que hace en esencia que dependa de los servidores, y por tanto tenga un DRM importante.

Hay muchas razones por las que se hace esto, pero en esencia el formato digital genera un rendimiento monetario neto mucho mayor para las empresas del sector, con lo que apostar por el mismo es una decisión bastante inteligente. Además, usando opciones como las «key cards» o los «code in a box» necesitas un coste operativo mucho menor, al mismo tiempo que desincentivas la compra de juegos físicos, siendo lo que viene a ser un «win win».
Existen, por supuesto, razones suficientes para elegir el formato físico por encima del digital, pero depende de cada usuario tener sus propias prioridades, lo que decidirá qué merece la pena comprar.




