Llevamos años viendo televisores 8K en las tiendas, así que lo lógico sería pensar que tarde o temprano acabaríamos teniendo también películas en Blu-ray 8K. Al fin y al cabo, ya ocurrió con el DVD, después con el Blu-ray y finalmente con el Ultra HD Blu-ray 4K. Pues parece que esta vez la historia podría ser muy diferente.
Y no estamos hablando de un simple retraso. La propia Blu-ray Disc Association (BDA), fabricantes de reproductores como Magnetar, marcas de televisores como TCL y Panasonic y varios analistas del sector han explicado a TechRadar que, actualmente, no existe prácticamente ninguna presión dentro de la industria para crear un sucesor del Blu-ray 4K.
De hecho, el problema del Blu-ray 8K es bastante curioso: se podría hacer tecnológicamente, pero cuesta encontrar una razón comercial para hacerlo. El Ultra HD Blu-ray actual continúa siendo el formato doméstico de referencia para conseguir una imagen y un sonido con muy poca compresión, mientras que Hollywood sigue trabajando mayoritariamente alrededor del ecosistema 4K.
La Blu-ray Disc Association no ve ninguna necesidad de sustituir al Blu-ray 4K

Victor Matsuda, presidente de la Blu-ray Disc Association, ha sido bastante claro. Según explica, la organización no está recibiendo señales ni de los consumidores ni de los creadores de contenido que indiquen que haga falta un nuevo formato físico. Dicho de otra manera: los estudios no lo están pidiendo y los compradores tampoco.
Y aquí está probablemente el mayor problema del supuesto Blu-ray 8K. Hollywood continúa produciendo y finalizando gran parte de sus contenidos pensando en 4K, por lo que lanzar un disco capaz de almacenar películas en 7680 x 4320 píxeles serviría de bastante poco si después prácticamente no existen másteres cinematográficos preparados para aprovecharlo. Matsuda apunta además a que algunos fabricantes incluso han reducido su apuesta por los televisores 8K.
El salto tampoco sería precisamente pequeño a nivel técnico. Un televisor 8K trabaja con 7680 x 4320 píxeles, algo más de 33 millones de píxeles, cuatro veces más que los aproximadamente 8,3 millones de un panel 4K. El Ultra HD Blu-ray actual, por su parte, fue diseñado para vídeo 4K y HDR y admite discos de 66 y 100 GB, según las especificaciones oficiales del formato.
Para ver una película en 8K habría que cambiar prácticamente toda la cadena

Tampoco bastaría con comprar un nuevo reproductor. Rob Jones, presidente de Magnetar, recuerda que para reproducir realmente una película en 8K todo el equipo tendría que estar preparado para manejar esa señal: reproductor, televisor o proyector, receptor AV, procesador de vídeo y las correspondientes conexiones.
Eso deja al Blu-ray 8K en una posición bastante complicada. Incluso teniendo una televisión compatible, muchos usuarios tendrían que actualizar varios aparatos para aprovechar el nuevo formato. Y todo ello para conseguir una mejora de resolución que, según Olivier Semenoux de TCL, puede resultar mucho menos perceptible que mejoras como el HDR o una gama de colores más amplia.
Mientras tanto, el Blu-ray 4K todavía tiene una ventaja bastante importante frente al streaming: el bitrate. TCL explica que un Blu-ray puede alcanzar unos 128 Mbps, mientras que los servicios de streaming normalmente trabajan con cifras bastante inferiores. Eso permite conservar mucha más información de la imagen y, especialmente, utilizar pistas de audio de mucha mayor calidad.
El sucesor del Blu-ray podría no ser otro disco

Panasonic tampoco parece tener demasiada prisa. Kenichi Ikenoue, responsable de planificación estratégica de Panasonic Consumer Europe, explica que desarrollar otro formato necesitaría una inversión importante de estudios y proveedores de contenido, porque fabricar nuevos reproductores serviría de poco sin películas que los aprovechasen. Y actualmente la compañía tampoco ve esa necesidad.
Así que, al menos de momento, no hay ningún Blu-ray 8K esperando a la vuelta de la esquina. De hecho, algunos expertos creen que el siguiente salto de calidad podría llegar directamente mediante descargas digitales de altísimo bitrate almacenadas localmente, algo parecido a lo que ya propone Kaleidescape.
Y mientras eso ocurre, el veterano Ultra HD Blu-ray parece tener cuerda para rato. El 4K, el HDR, la amplia gama de color y los elevados bitrates del disco siguen ofreciendo una calidad suficientemente alta como para que ni los estudios, ni los fabricantes ni los propios usuarios estén reclamando todavía un Blu-ray 8K.




