Llevamos meses viendo la crónica de una muerte anunciada: la crisis de la IA afecta ya a los televisores, donde se están viendo situaciones tan rocambolescas como la que os traemos hoy. Y es que la construcción de nuesvos centros de datos para la IA están devorando en tiempo récord toda la producción mundial de silicio y la crisis ya es global, afectando a memoria RAM, procesadores, memoria interna y…chips Wifi o Bluetooth. En este sector, además, va a empezar a ser especialmente duro debido a que los televisores se venden casi a precio de producción y se rentabilizan mediante la publicidad.
Según los últimos datos publicados por la firma de análisis Omdia y recogidos por DigiTimes, la escalada en los costes de la memoria y la varios de los chips secundarios ha alcanzado niveles críticos. Por primera vez en la historia de la electrónica de consumo, en determinados segmentos de televisores la placa de procesamiento y sus chips asociados son más caros que la propia pantalla. Un signo de que algo no está funcionando bien y que no es sostenible en el precio. Como veremos hoy, de momento afecta más a la gama baja y media que a la alta, pero esto es un claro aviso a navegantes.
Crisis en los televisores: cuando un módulo Wi-Fi cuesta lo mismo que un panel 4K de 55 pulgadas

Es surrealista, lo se, pero es totalmente verídico. Además, el informe no deja lugar a dudas y habla de que no es una situación excepcional o una fluctuación del mercado si no que se va a convertir en la auténtica realidad de la industria. Por ejemplo, si nos fijamos en la placa base principal de un televisor, en el segundo trimestre de 2025 su coste apenas representaba poco más del 10% del total del equipo. Hoy, en la recta final de 2026, esa misma placa ya devora entre el 45% y el 50% del coste total de fabricación del televisor.
El desglose de los componentes individuales y la subida de precios es totalmente insostenible. Por ejemplo, la memoria DRAM básica ha escalado hasta los 25 dólares este verano, multiplicando por 4,4 su coste respecto al año anterior. El almacenamiento interno se sitúa en los 30,50 dólares, lo que supone prácticamente multiplicar por nueve su precio de hace solo doce meses. Y el módulos Wi-Fi ha protagonizado una subida salvaje, pasando de costar 33,90 dólares en 2025 a la friolera de 118,20 dólares en la actualidad, según los datos de Omdia.
Y ahora viene la parte más incréible de la noticia: fabricar un panel LCD 4K básico de 55 pulgadas está tasado en unos 116 dólares y roza de cerca el coste medio de cualquier panel 4K de ese tamaño (123 dólares). Pero si le sumamos que el chip Wifi vale ya más (118 dólares) más la subida brutal de la memoria RAM, ROM y la CPU…pues tendremos peores televisores y mucho más caros.
Los televisores de gama baja y media, los más afectados por la crisis

Por el momento, el impacto directo se está concentrando en los modelos más económicos: televisores LCD de 32 pulgadas y modelos Full HD o 4K básicos de entrada en torno a las 40 pulgadas, algo normal ya que ahí una subida tan bestia en sus componentes manda el traste el equilibrio de precios de sus componentes. En los modelos OLED y Mini LED de gama alta, el coste del propio panel sigue siendo tan elevado que amortigua porcentualmente este impacto, pero la presión está ahí y no se descarta que también afecte.
El gran problema radica en que los márgenes de beneficio en los televisores baratos son prácticamente nulos. Ninguna marca puede absorber una multiplicación de costes semejante durante mucho tiempo, y las previsiones apuntan a que esta escasez impulsada por la IA se prolongará como mínimo hasta 2027. ¿Qué significa esto para el comprador? Muy sencillo: o veremos subidas inmediatas de precio en las gamas de entrada, o los fabricantes aplicarán la misma receta vista recientemente en la telefonía móvil: recortar en silencio la memoria RAM, montar procesadores más lentos y ofrecer sistemas operativos Smart TV más perezosos para contener los costes.




