Cuando miramos las especificaciones de un proyector, hay una cifra que suele llamar muchísimo la atención: el contraste. 50.000:1, 100.000:1, 1.000.000:1… cuanto más grande parece el número, mejor debería verse la imagen, ¿verdad? Pues el problema es que esa cifra puede contarnos solamente una parte muy concreta de la historia.
El motivo está en cómo se mide ese contraste. No es lo mismo comparar la imagen más blanca que puede generar un proyector con una pantalla completamente negra que obligarle a mostrar blanco y negro simultáneamente. Y en una película, precisamente, lo normal es que tengamos zonas claras y oscuras mezcladas dentro del mismo fotograma.
Por eso podemos encontrarnos con una situación aparentemente absurda: un proyector que anuncia muchísimo más contraste puede tener una imagen más plana que otro con una cifra teóricamente inferior. Para entenderlo hay que separar dos conceptos que suelen mezclarse bastante: contraste Full On/Off y contraste ANSI.
El contraste On/Off enfrenta al blanco más brillante contra el negro más negro

La medición Full On/Off es tan fácil como que primero se proyecta una imagen completamente blanca, 100 IRE, se mide su luminancia y posteriormente se hace exactamente lo mismo con una imagen completamente negra, 0 IRE. Si el blanco mide, por ejemplo, 1.000 unidades y el negro 0,01, tendremos un contraste de 100.000:1.
El problema llega cuando entran en juego sistemas como iris dinámicos, modulación de la fuente láser o cualquier mecanismo capaz de modificar la cantidad de luz dependiendo de la escena. El proyector puede abrir completamente el iris durante la medición blanca y cerrarlo durante la negra. Estamos comparando entonces dos situaciones completamente diferentes que nunca pueden darse simultáneamente dentro de una misma imagen.
Eso no significa que el contraste On/Off sea inútil. Es especialmente importante en escenas muy oscuras, donde un proyector capaz de bajar muchísimo su nivel de negro puede marcar una diferencia enorme. Pero esa cifra, por sí sola, no nos cuenta qué sucede cuando metemos un faro, una ventana, una explosión o cualquier zona brillante dentro de esa misma escena.
El contraste ANSI obliga al proyector a enseñar sus cartas de otra manera

Para medir contraste ANSI se utiliza un patrón de ajedrez formado normalmente por 16 rectángulos: ocho blancos y ocho negros simultáneamente. Se mide la luminancia media de los blancos, después la de los negros y se calcula la relación entre ambas. No hay una pantalla negra separada donde el proyector pueda apagar prácticamente toda su luz.
Y es justo entonces cuando aparecen los problemas. Parte de la luz de las zonas blancas rebota dentro del bloque óptico, la lente e incluso la propia habitación, terminando por levantar ligeramente los cuadros negros. ProjectorCentral pone un ejemplo muy sencillo: un proyector que podría medir 20.000:1 On/Off puede quedarse en unos 2.000:1 utilizando el patrón ANSI simplemente porque el negro pasa de 0,05 a 0,5 unidades.
Por eso el ANSI suele estar mucho más relacionado con esa sensación de imagen profunda, potente y tridimensional cuando existen elementos claros y oscuros al mismo tiempo. Un contraste ANSI bajo puede provocar negros más grisáceos, sombras lavadas y una imagen con bastante menos punch, aunque en la ficha técnica aparezca un espectacular 100.000:1 de contraste On/Off.
Y la propia habitación puede cargarse el contraste ANSI

Hay además otro detalle importantísimo y es que medir correctamente el contraste ANSI es no es fácil para nada. Las paredes blancas, el techo, el suelo e incluso objetos situados alrededor de la pantalla pueden reflejar la luz de los cuadros blancos y devolverla sobre las zonas negras. Por eso una medición seria necesita una sala prácticamente negra y con superficies muy poco reflectantes.
Esto también explica por qué una sala dedicada con paredes oscuras puede sacar muchísimo más partido a un buen proyector que un salón completamente blanco. No hemos cambiado el proyector, pero sí la cantidad de luz que termina regresando a la pantalla, reduciendo el contraste que percibimos en imágenes mixtas.
Así que cuando veas 100.000:1, 500.000:1 o incluso varios millones a uno, conviene comprobar exactamente de qué contraste está hablando el fabricante. Comparar dos proyectores utilizando únicamente esa cifra puede llevarnos a una conclusión completamente equivocada. On/Off nos habla principalmente de los extremos; ANSI nos cuenta mucho mejor qué sucede cuando blanco y negro tienen que convivir dentro de la misma imagen.




