De vez en cuando aparece uno de esos proyectos que ves durante treinta segundos y piensas: vale, esto lo tengo que instalar. Pues exactamente eso me ha pasado con Halcyon Video, una auténtica barbaridad para los que tenemos montada nuestra biblioteca de películas en Plex o Jellyfin y, encima, vivimos aquella maravillosa época de ir un viernes por la tarde al videoclub.
Porque aquí no estamos hablando de cambiar las carátulas, poner una skin retro o hacer que Plex parezca un VHS. Nada de eso. Halcyon Video convierte literalmente nuestra biblioteca en un videoclub tridimensional por el que podemos caminar en primera persona. Cada película que tenemos en nuestro servidor se convierte en una caja colocada físicamente en una estantería, con sus pasillos, carteles, mostrador, zona de novedades y hasta el típico cajón para devolver las películas.
Y lo mejor es que el proyecto es gratuito, de código abierto bajo licencia GPL-3.0 y funciona tanto con Jellyfin como con Plex. Podemos incluso probar una demo completa sin tener ningún servidor configurado. Eso sí, la demo carga una tienda enorme de alrededor de 2.000 títulos sintéticos, así que el propio desarrollador avisa de que puede consumir varios GB de memoria y tirar bastante de GPU mientras la estamos probando.
Nuestra biblioteca se convierte literalmente en las estanterías del videoclub

Aquí empieza la locura de verdad. Halcyon coge nuestras bibliotecas y las transforma en pasillos, utiliza los géneros para crear secciones y coloca los títulos más recientes en una pared de “New Releases”. Incluso si tenemos varias versiones de una misma película, por ejemplo una en 1080p y otra en 4K, aparecen agrupadas detrás de una misma caja y elegimos la calidad cuando vamos a reproducirla.
Podemos movernos por las estanterías o directamente pulsar F y caminar en primera persona utilizando WASD y el ratón. Las puertas se abren al acercarnos, escuchamos nuestros pasos y hasta hay televisores CRT colgados del techo reproduciendo vídeo. En Jellyfin esos televisores pueden utilizar contenido de las bibliotecas que nosotros elijamos.
Y cuando cogemos una película, podemos darle la vuelta a la caja como hacíamos hace treinta años. Ahí aparece la sinopsis real, director, reparto, año, duración y hasta información técnica sacada de nuestro propio archivo, incluyendo relación de aspecto, HDR10, Dolby Vision, pistas de audio y subtítulos. Las series tampoco son simples fichas: aparecen como cajas tridimensionales por temporadas desde las que podemos escoger episodio.
Hasta tenemos que llevar la película al mostrador

Esto ya es directamente maravilloso. Podemos ir cogiendo películas y llevarlas encima hasta el mostrador. Cuando hacemos el checkout, el dependiente mete nuestra película dentro de una bolsa que incluso tiene simulación física, de manera que el plástico se deforma alrededor de las cajas y se mueve mientras la llevamos.
Y todavía podemos complicarnos más la vida activando el modo de alquiler “hardcore”. Ahí Halcyon aplica reglas inspiradas en los videoclubs de principios de los 90: dos películas entre semana, cuatro durante el fin de semana y horarios reales de devolución. Hasta tenemos que devolverlas posteriormente por la ranura correspondiente del mostrador.
Una vez hemos terminado, aparecemos en un salón virtual con televisor CRT y reproductor VHS. La película está sobre la mesa junto con el recibo, cogemos la cinta, la introducimos en el vídeo y empieza la reproducción dentro del propio televisor virtual, con audio posicional.
Podemos elegir hasta en qué año estamos

Otra pasada es el nivel de personalización. Tenemos diferentes ambientaciones que recrean 1990, 1993, 2000 y 2010, además de distintos tipos de estanterías, formato VHS o DVD y ambientes de día, atardecer y noche. Podemos cambiar además el nombre del videoclub, logotipo, colores, tipografía y buena parte de la cartelería.
Pero hay una opción todavía más curiosa: podemos fijar una fecha histórica. Si seleccionamos, por ejemplo, 12 de junio de 1996, Halcyon elimina automáticamente de la tienda cualquier película o episodio publicado después de esa fecha. Al día siguiente pasa al 13 de junio de 1996 y así sucesivamente, haciendo que los estrenos vayan llegando como si realmente viviéramos en aquel año.
Y ojo con la reproducción, porque esto tampoco se queda en una simple demostración visual. Halcyon incluye reproductor propio con selección de calidad, audio y subtítulos, intenta primero Direct Play y puede recurrir a HLS cuando necesita transcodificar. Si tenemos los archivos en el mismo HTPC, puede entregarlos directamente a mpv para mantener HDR y audio lossless original sin transcodificación. Además, el progreso y el historial se sincronizan de vuelta con Plex o Jellyfin.
Instalarlo tampoco exige montar un laboratorio

Halcyon Video puede ejecutarse en Windows, macOS y Linux, y el proyecto incluye lanzadores para los tres sistemas. También podemos montarlo mediante Docker y acceder posteriormente desde el navegador al puerto correspondiente para iniciar sesión en nuestro servidor multimedia. Con Plex, el acceso se realiza mediante el típico código de vinculación de plex.tv, sin tener que entregar nuestra contraseña directamente a la aplicación.
Además, está pensado para funcionar de forma local. El videoclub, nuestras carátulas y el resto de elementos básicos no necesitan ir consultando servidores externos: los recursos vienen incluidos y la información de nuestras películas sale de Plex o Jellyfin. Solo determinadas funciones opcionales, como la integración con Jellyseerr o el acceso remoto, realizan conexiones adicionales.
Y como remate, si conectamos RomM, Halcyon puede montar dentro del videoclub una sección de videojuegos con cajas de SNES, Nintendo 64, PlayStation o Mega Drive adaptadas a las proporciones reales de cada formato. Vamos, que pensaba que simplemente iba a escribir sobre una interfaz curiosa para Jellyfin y he terminado con unas ganas tremendas de montar un videoclub de 1993 en el salón de casa.




