Si eres activo en la comunidad de videojuegos ya sabrás que el debate sobre la dificultad es cíclico. Existen muchas opiniones en este terreno, y es que igual que los juegos son diversos, también lo son los jugadores que los disfrutan.
Curiosamente hay muchos debates alrededor de este tema, desde cuál es la mejor dificultad para jugar, a si debería existir si quiera un modo fácil en cualquier juego.
Precisamente por eso, como persona que ha experimentado de todas las maneras en este sentido, y que incluso ha llegado a jugar como profesión, creo que tengo una opinión bastante clara en este sentido, la cual puede ser interesante debatir.
¿Cuál es la mejor dificultad para jugar?

La respuesta a esta pregunta tiene muchos peros, aunque en este caso quizá mejor lo dividiré dos opciones: la respuesta más clara y directa (y quizá la más correcta) y la más objetivo.
Empezando por la más «correcta» en cierto sentido, podría decir que la mejor dificultad para jugar es la que tu prefieres. Si existe la opción de elegir es por algo, y es tan correcto jugar en difícil para tener una experiencia intensa, como apostar por el modo fácil para poder disfrutar de la historia sin tener que molestarte en aprender las mecánicas.
Ahora bien, esto no es algo 100% subjetivo, y es cierto que existe una respuesta objetiva. Esta vendría a ser que el mejor modo de juego es el modo normal. Los desarrolladores diseñan la experiencia jugable en base a este modo, y luego ajustan diversos parámetros para que crear el resto de modos de dificultad que quieran incorporar.
Precisamente por esto, por regla general cuando se prueban los juegos, ya sean por parte de la prensa especializada o de testers profesionales, se suele poner en este modo de dificultad para comprobar que funcione a la perfección según cómo fue diseñado.
¿Es obligatorio tener modos de dificultad?

Ahora bien, aquí ya entramos en una temática bastante más polémica, y la verdad es que creo que hay que andar con pies de plomo.
Si nos basamos en la premisa de que los videojuegos, al igual que el cine, es un arte y por tanto la obra de un autor, creo firmemente que el arte requiere de verlo desde un prisma diferente, respetando cualquier decisión creativa por parte de sus creadores, incluso aunque eso signifique no tener muy en cuenta la accesibilidad, como sería este caso.
En este sentido, existen diversos videojuegos que no incluyen opciones de dificultad. Un ejemplo de estos son los juegos de FromSoftware, conocidos por contar con desafíos bastante a la altura, tanto que lograron reabrir estos debates sobre si es necesario contar con un modo fácil.
Por ello, diría que no es necesario contar con modos de dificultad, pero es cierto que puede hacer que la experiencia sea muy complicada para ciertos grupos de usuarios. No por nada se considera la inclusión de estos modos como un elemento de accesibilidad.
¿Debe entonces haber modo fácil en los videojuegos?

Dicho todo esto, la verdad es que el debate sobre el modo fácil resulta ridículo en muchos sentidos. Si bien mantengo lo comentado, también es cierto que aquellos que se oponen a la inclusión del modo fácil hacen en cierto sentido el ridículo.
Si bien no creo que haya que obligar a los autores a incluir ninguna clase de modo de dificultad, también es cierto que su inclusión no afecta en nada a la experiencia de los usuarios que quieran jugar en modo normal o difícil. Precisamente por eso creo que las quejas de muchos usuarios pidiendo que no se incluyan modo fácil son como mínimo ridículas.




