Las razones por las que el mundo del Hi-Fi puede llegar a ser maravilloso…y un poco loco, son innumerables. Durante años hemos hablado de DACs carísimos, amplificadores enormes, cables imposibles, streamers de gama alta y altavoces que cuestan como un coche. Pero justo cuando parecía que ya lo habíamos visto todo, llega una nueva moda que está empezando a coger fuerza: los switches de red audiófilos.
Sí, hablamos de ese aparatito que normalmente tienes al lado del router, escondido detrás de un mueble y lleno de cables Ethernet. Pues bien, en el Hi-Fi más purista ya no se ve solo como un simple repartidor de internet, sino como una pieza más de la cadena de sonido. Y claro, cuando el mundo audiófilo mete mano en algo, ya sabemos lo que pasa: aparecen fuentes de alimentación especiales, chasis de aluminio, aislamiento, control de ruido y precios que dan bastante vértigo.
El último ejemplo lo tenemos con Innuos, una marca muy conocida entre los que usan música en red, Roon, Qobuz, Tidal o bibliotecas locales en NAS. La firma ha presentado su nueva familia NET, formada por modelos como el NET1, NET3 y Next-Gen NET, además del Next-Gen FLOW, y la idea es bastante clara: si la música llega por red, la red también puede afectar al sonido. Ahora bien, aquí viene el melón: ¿estamos ante una mejora real o ante otro capricho audiófilo más?
Innuos NET: el router también quiere ser Hi-Fi

Lo primero que hay que tener claro es que Innuos no ha presentado un switch cualquiera con una carcasa bonita y ya está. La marca habla de productos pensados para reducir ruido eléctrico, interferencias y posibles problemas en la señal digital antes de que la música llegue al streamer o al DAC. Vamos, que no se trata de tener más puertos Ethernet, sino de intentar que todo lo que rodea a la señal llegue de la forma más limpia posible.
El modelo más llamativo es el Next-Gen NET, que se coloca directamente en la gama alta de la marca y está pensado para acompañar a sus streamers más serios. Aquí entran en juego una construcción mucho más cuidada, una alimentación más trabajada y un diseño pensado para que el switch no sea simplemente “el cacharro de internet”, sino una especie de filtro premium para el audio en red.
Por debajo encontramos el NET3 y el NET1, que serían opciones más “contenidas”, aunque ojo con lo de contenidas, porque seguimos hablando de precios muy alejados de lo que cualquiera pagaría por un switch normal. Para entendernos: un switch doméstico puede costarte 20, 30 o 50 euros, mientras que aquí nos vamos a cifras de miles de euros. Y ahí es donde empieza la conversación interesante.
La gran pregunta: ¿puede un switch de red cambiar el sonido?

Vamos al punto donde medio internet empieza a discutir. Por un lado están los que defienden que, en un equipo de mucho nivel, un switch de red bien diseñado puede aportar más silencio de fondo, mejor escena sonora, más separación entre instrumentos y una escucha más limpia. No hablan de que de repente cambie la canción, evidentemente, sino de esos pequeños matices que en el Hi-Fi de gama alta se miran con lupa.
Por otro lado están los más escépticos, que vienen a decir algo bastante lógico: Ethernet trabaja con datos, los datos llegan o no llegan, y si la música se reproduce sin cortes, pagar miles de euros por un switch parece difícil de justificar. Y sinceramente, es una duda muy normal. Porque a simple vista cuesta bastante creer que el aparato que reparte internet por casa pueda tener algo que decir en cómo suena un piano, una voz o una batería.
Pero claro, el argumento de marcas como Innuos no va tanto por “los datos cambian”, sino por todo lo que rodea a esos datos. Ruido eléctrico, masa, interferencias, alimentación, jitter en algunas partes de la cadena digital y cómo se comunica todo con el streamer. Es decir, no venden más velocidad de internet, venden un entorno más limpio para que el equipo de audio trabaje con menos suciedad alrededor.
El Next-Gen FLOW añade otra capa más al asunto
Y por si el tema del switch no era suficiente, Innuos también ha presentado el Next-Gen FLOW, que va un paso más allá en esta obsesión por limpiar la señal digital. En este caso hablamos de un reclocker USB, pensado para colocarse entre el streamer y el DAC y reorganizar la señal antes de entregarla al convertidor digital-analógico.
Dicho de forma sencilla: si el switch intenta que la música llegue mejor desde la red, el FLOW intenta que la señal salga más controlada hacia el DAC. Es como si Innuos estuviera construyendo una cadena digital por piezas: primero la red, luego el streamer, luego la salida USB y finalmente el DAC. Todo bajo la misma idea: quitar ruido, ordenar la señal y reducir cualquier interferencia posible.
Y esto explica bastante bien hacia dónde va una parte del Hi-Fi moderno. Antes la obsesión estaba en el plato, en la cápsula, en el amplificador o en las cajas. Ahora, con el streaming en alta resolución, cada vez hay más marcas mirando a cosas que antes ni se tocaban: switches, cables Ethernet, fuentes lineales, puertos USB, relojes internos y conexiones ópticas.
El streaming iba a simplificarlo todo, pero el Hi-Fi lo ha vuelto a complicar

Lo curioso de todo esto es que el streaming llegó para hacerlo todo más fácil. Abrías Tidal, Qobuz o Roon, elegías un disco y a escuchar. Sin levantarte, sin cambiar CD, sin tocar vinilos y sin tener una estantería llena de cajas. Pero en el Hi-Fi de altos vuelos está pasando justo lo contrario: cada vez hay más aparatos entre la música y los altavoces.
Y ojo, que esto no significa que sea una tontería. En sistemas muy resolutivos, con streamers de gama alta, DACs serios y altavoces capaces de sacar cualquier detalle, hay usuarios que sí buscan afinar hasta el último elemento. Para ese público, un switch de red audiófilo puede tener sentido dentro de una cadena muy concreta. No es un producto pensado para quien escucha música en una barra de sonido por Bluetooth.
Pero también hay que decirlo claro: este no es el primer accesorio que compraría nadie para mejorar su equipo. Antes de meterte en switches de red de miles de euros, tiene mucho más sentido tener buenos altavoces, una sala mínimamente cuidada, una amplificación decente y una fuente digital a la altura. Luego, si ya tienes todo eso y quieres hilar finísimo, pues sí, aquí empieza este nuevo terreno audiófilo.
Así que la cosa queda bastante clara: el nuevo capricho del Hi-Fi ya no está solo en el DAC, ni en los altavoces, ni en el amplificador. Ahora también está en el router, en el switch y en todo lo que ocurre antes de que le demos al play. Y puede sonar raro, sí, pero viendo hacia dónde va el audio en red, esto tiene pinta de ser solo el principio de una nueva guerra audiófila.




