En Plex, puedes tener un REMUX 4K HDR enorme, perfectamente compatible con tu reproductor y funcionando mediante Direct Play, darle simplemente al botón de los subtítulos y ver cómo, de repente, todo cambia. La película empieza a tardar más en arrancar, el servidor se pone a trabajar bastante más de la cuenta e incluso puedes encontrarte con una calidad de imagen inferior. Y sí, el culpable puede ser únicamente el subtítulo que acabas de activar.
Plex lo explica bastante claramente en su propia documentación. Aunque formatos de subtítulos como SRT, SMI, SSA/ASS o WebVTT están ampliamente soportados, otros como PGS y VOBSUB pueden necesitar que Plex transcodifique completamente el vídeo para poder mostrarlos. De hecho, Plex reconoce que esto ocurre con PGS y VOBSUB en la mayoría de sus aplicaciones.
Y aquí es donde viene el problema con nuestras películas 4K HDR. Si Plex tiene que integrar, o como ellos dicen, “quemar” los subtítulos dentro de la propia imagen, ya no puede enviar simplemente el vídeo original al reproductor. El servidor tiene que procesarlo en tiempo real y hacer una transcodificación completa del vídeo, aunque hasta un segundo antes estuviera reproduciéndose perfectamente mediante Direct Play.
De Direct Play a transcodificar un 4K HDR por culpa de un subtítulo

Para entenderlo fácilmente, Plex utiliza principalmente tres formas de reproducir nuestras películas: Direct Play, Direct Stream y transcodificación. Con Direct Play tenemos el escenario ideal: el archivo es compatible con nuestro reproductor y Plex prácticamente se limita a enviarlo tal cual, sin tocar el vídeo original.
Direct Stream tampoco debería preocuparnos demasiado. Aquí Plex puede cambiar el contenedor del archivo para hacerlo compatible con el dispositivo, pero las pistas originales de vídeo y audio pueden mantenerse intactas, por lo que este proceso requiere muy poca potencia y no implica necesariamente pérdida de calidad.
La película cambia cuando seleccionamos un subtítulo que la aplicación Plex de nuestro televisor, reproductor o dispositivo no puede representar directamente. En ese caso, Plex tiene que colocar ese subtítulo sobre cada fotograma y volver a codificar el vídeo. Eso supone muchísimo más trabajo para el servidor y puede convertirse en un problema especialmente serio con archivos 4K HDR de alto bitrate. Plex avisa incluso de que las transcodificaciones con subtítulos incrustados pueden requerir más recursos de CPU.
Con contenido HDR el problema puede ser todavía mayor

Si además estamos reproduciendo HDR10, HDR10+ o Dolby Vision compatible con HDR10, una transcodificación puede meter también en juego el procesamiento HDR. Plex dispone de HDR Tone Mapping para convertir HDR a SDR cuando es necesario, pero la propia compañía advierte de que hacer tone mapping por software con películas 4K puede ser demasiado pesado para muchos servidores si el procesador no es suficientemente potente.
Por eso podemos encontrarnos con el típico caso bastante desconcertante: reproducimos una película 4K HDR sin subtítulos y funciona perfectamente, activamos una pista PGS y empiezan los tirones. No ha cambiado la película, la conexión ni el bitrate original. Lo que ha cambiado es que Plex ha pasado de enviar el vídeo directamente a tener que procesarlo en tiempo real.
La solución más sencilla es comprobar qué formato de subtítulos estamos seleccionando. Si tenemos disponibles varias pistas, un SRT suele ser una opción mucho más amigable para Plex que un PGS o VOBSUB. Plex incluye SRT entre sus formatos plenamente compatibles, mientras que advierte expresamente de que PGS y VOBSUB requieren transcodificación para quemarlos en el vídeo en la mayoría de aplicaciones. Así que si Plex te reproduce perfectamente ese enorme archivo 4K HDR hasta que activas los subtítulos, ya sabes cuál debería ser una de las primeras cosas que mirar.




