El anuncio del nuevo sello Infinity Vision por parte de Disney ha sacudido la industria de la exhibición cinematográfica, pero el verdadero motivo detrás de este movimiento tiene una explicación bastante más terrenal.
Todo se reduce a un choque de trenes programado para el 18 de diciembre de 2026. Ese día convergen en la cartelera dos gigantes, lo que ha provocado que en internet se bautice a esta fecha como Dunesday, un juego de palabras que nace de mezclar los títulos de Dune y Doomsday; como Barbenheimer en 2023, que vamos justos de ingenio a veces.
El problema para Disney es que Warner Bros. y Denis Villeneuve fueron más rápidos y han bloqueado en exclusiva todas las salas IMAX del mundo para Dune: Parte 3. Quedarse fuera de este circuito (que supone un lucrativo porcentaje de la taquilla para los grandes blockbusters) deja a Avengers: Doomsday en una posición de debilidad.
Al verse arrinconada y sin acceso a la pista de su principal rival, Disney ha optado por improvisar una solución radical: crear su propia categoría premium para no parecer inferior.

Qué esconde realmente la nueva propuesta de Disney
Lo primero que debemos aclarar es que Infinity Vision no aporta absolutamente ninguna tecnología nueva. No estamos ante un formato de grabación propietario con cámaras específicas (como ocurre con IMAX fotoquímico y sus 70 mm con 15 perforaciones) ni ante un potentísimo sistema de proyección láser dual (como el de Dolby Cinema).
Se trata estrictamente de una certificación comercial. Es un sello diseñado para auditar y agrupar bajo un mismo nombre a las salas PLF (Premium Large Format) que ya existen. Un logotipo más.
En España conocemos de sobra este concepto gracias a las marcas blancas de los exhibidores (siendo el ejemplo más claro las salas iSense de Cinesa o las MacroXE de Yelmo). Lo que hace Disney ahora es decirle a estas cadenas que, si algunas de sus salas superan unos requisitos mínimos, podrán lucir su nueva pegatina en la puerta. Y cobrar más dinero por la entrada, posiblemente.
¿Cuáles son los requisitos técnicos de Infinity Vision para las salas de todo el mundo?
Para que una sala de cine obtenga este certificado, Disney exige tres mínimos innegociables basados en la información oficial.
- Nivel de brillo en proyección: se exige el uso de proyectores que garanticen 14 foot-lamberts de brillo en 2D (y 6 foot-lamberts en 3D). Para los entusiastas de la imagen, este dato es revelador. Los 14 foot-lamberts (unos 48 nits) no son ninguna revolución tecnológica, ya que representan el estándar histórico de la norma DCI para proyección digital SDR. Queda lejos de los 22 foot-lamberts de una sala IMAX comercial o de los envidiables 31 foot-lamberts con alto rango dinámico de Dolby Cinema. El objetivo de Disney aquí no es ofrecer una experiencia nueva, sino simplemente evitar que los cines configuren los proyectores en modo ahorro de energía. Normalmente esto se consigue con cualquier proyector láser más o menos moderno.
- Tamaño de pantalla: se establece un ancho mínimo de 14 metros (45 pies aproximadamente). Es una diagonal respetable para una sala; normalmente será la más grande del habitual complejo multisala. Podríamos ver un iSense Infinity Vision en Cinesa, por ejemplo. No hay mención a ninguna relación de aspecto ni nada por el estilo.
- Sonido surround: el pliego de condiciones es conservador al pedir un equipo de sonido 7.1 o superior. Esto permite que cualquier sala moderna equipada con Dolby Atmos también pueda obtener la chapa de Infinity Vision sin realizar nuevas inversiones en este aspecto. No hay mención a aislamiento, tiempo de caída de la reverberación o distorsión del sistema de audio.

Comparativa directa frente a los gigantes de la exhibición
Para entender el alcance efectivo de Infinity Vision, conviene enfrentarlo cara a cara con los dos estándares de referencia en el sector comercial (IMAX Digital y Dolby Cinema). La diferencia entre un estándar de hardware cerrado y un mero sello de certificación queda en evidencia en la siguiente tabla:
| Especificación | Infinity Vision | IMAX Digital | Dolby Cinema |
|---|---|---|---|
| Brillo objetivo (2D) | 14 fL (~48 nits) | 22 fL (~75 nits) | 31 fL (~106 nits, HDR) |
| Relación de contraste | Estándar DCI (Laser ~2.000:1 – 5.000:1) | Elevado (~8.000:1) | Extremo (~1.000.000:1) |
| Resolución de proyección | 4K comercial | 4K Laser dual | Dual 4K Laser (Dolby Vision) |
| Relación de aspecto | Cualquier estándar comercial (2.39:1 o 1.85:1) | Exclusivo expandido (1.90:1 / 1.43:1) | Cualquier estándar comercial (2.39:1 o 1.85:1) |
| Sistema de audio | 7.1 o superior | Propietario de 12 canales | Dolby Atmos |
| Tecnología propia | No | Sí | Sí |
He dejado fuera de la tabla para simplificar los crecientes DCP de Cinity, pero técnicamente también son superiores al DCP tradicional que van a recibir las salas con la pegatina de Infinity Vision.
El antecedente histórico y el espíritu de THX
Esta maniobra corporativa de Disney nos recuerda inevitablemente a lo que hizo George Lucas en el año 1983 de cara al estreno de El retorno del Jedi. En aquella época nació THX, que, al igual que Infinity Vision, no era un formato de proyección. Era un estricto control de calidad (un programa de auditoría acústica y lumínica) creado para asegurar que el espectador viera el fotoquímico exactamente como el director lo había concebido.
La gran diferencia radica en el rigor técnico. Mientras que las antiguas salas THX requerían instalar costosos procesadores dedicados para que los técnicos pudieran calibrar la acústica del recinto (con sus revisiones anuales, etc.), el nuevo sello de Disney parece limitarse a marcar casillas en un formulario usando la tecnología que los exhibidores ya han pagado e instalado por su cuenta.

Estrategia comercial con fecha de caducidad
Con los datos sobre la mesa, es inevitable plantear una pregunta final: ¿se volverá a hablar de Infinity Vision después del estreno de la nueva película de los Vengadores? Probablemente no.
A día de hoy, en la propia web de Infinity Vision hay cientos de salas etiquetadas en Estados Unidos. ¿Qué pasa con el resto del mundo? No hay información. Por supuesto que existen salas que cumplen esos requisitos de sobra; simplemente se demuestra la falta de interés y motivación por parte de los mismos impulsores.
No hay ninguna etiquetada fuera de Estados Unidos, y esto parece indicar que esta ‘guerra’ podría ser una cuestión centrada en ese país principalmente y que al resto del mundo nos hacen sentir los afectados. Quedan aún meses para que esta situación cambie, pero apunta a un debate local de EE. UU./Canadá y no tanto a un asunto internacional.
A falta de innovaciones palpables o de un ecosistema de hardware propio, esta iniciativa se perfila como puro marketing. Es una herramienta creada apresuradamente y en exclusiva para confrontar con el dominio de IMAX durante el estreno de la tercera entrega de Dune.
Si no hay un avance técnico real que justifique el valor añadido (y posiblemente el recargo en la entrada), el sello Infinity Vision corre el serio peligro de desaparecer del vocabulario cinéfilo en cuanto termine la temporada navideña de 2026-2027.
Con todo, si vas a ver el largometraje, las salas grandes son las mejores y mejor equipadas en cada multicine para estos estrenos, con o sin la nueva pegatina de Disney.




