Lo del casete lleva ya un tiempo dejando de ser una simple chorrada nostálgica para convertirse en algo bastante más serio. Y no, no hablo solo de la típica cinta decorativa al lado de una estantería con vinilos y una planta al lado para que quede mona en Instagram. Hablo de aparatos nuevos, pensados para escuchar cintas, grabar, digitalizar viejas colecciones o simplemente volver a disfrutar de ese “clac” tan reconocible al meter una cassette.
La gracia está en que no todos juegan en la misma liga ni van dirigidos al mismo tipo de usuario. Hay modelos que tiran por la nostalgia más descarada, con estética ochentera y lucecitas, otros que buscan ser una herramienta práctica para conservar o pasar a digital tus grabaciones antiguas y luego están los que intentan rescatar el formato portátil con un punto más moderno. Dicho de otra manera, aquí no todo va de postureo retro. En algunos casos hay bastante intención detrás del producto.
Y eso es justo lo que hace interesante esta selección. Porque tienes un boombox con Bluetooth y USB, una platina doble de TEAC pensada con bastante cabeza, un reproductor portátil premium y otro que, ya te lo digo desde aquí, es mi favorito de los cuatro. No porque tenga mil funciones ni porque venga cargado de extras, sino porque entiende muy bien lo que debería ser hoy un reproductor de casetes portátil bien hecho.
BigBen BTBLASTER, un boombox ochentero con más utilidad de la que parece

El BigBen BTBLASTER entra por los ojos, eso está clarísimo. Es el típico aparato que ves y ya sabes por dónde va la jugada. Asa de transporte, antena telescópica cromada, diseño de ghettoblaster de los 80 y una presencia bastante potente. No intenta disimular nada. Quiere ser grande, llamativo y tener ese aire de “equipo serio” de otra época que muchísima gente sigue asociando con el formato cassette.
Pero lo bueno es que no se queda solo en la carcasa. Lleva radio FM, reproductor y grabador de casetes, Bluetooth, entrada USB para archivos MP3, AUX-IN de 3,5 mm y también salida de auriculares. Es decir, no es solo una pieza decorativa con forma retro, sino un aparato bastante apañado para usarlo de verdad en el día a día. Puedes escuchar cintas, poner la radio, mandar música desde el móvil o pincharle una fuente externa por cable sin demasiadas complicaciones.
También tiene detalles bastante curiosos para reforzar ese punto nostálgico bien entendido. Por ejemplo, BigBen habla de 15 W de potencia total, añade control independiente de graves y agudos y remata el conjunto con dos VU meters y una barra LED indicadora de potencia musical. Esto último es puro espectáculo visual, sí, pero en un producto como este tiene todo el sentido del mundo. Aquí parte de la experiencia está en verlo funcionar, no solo en escucharlo.


BigBen BTBLASTER
Y luego está la parte práctica, que tampoco conviene perder de vista. Puede funcionar con 8 pilas LR14 de 1,5 V si quieres usarlo de forma portátil, pero también incluye adaptador de corriente de 12 V para dejarlo fijo en casa. A mí me parece uno de esos equipos que no buscan competir por calidad de sonido audiófila ni falta que les hace. Lo suyo va por otro lado. Es un boombox retro funcional, vistoso y bastante completo, ideal para quien quiere nostalgia, presencia y conexiones modernas en un mismo aparato.
TEAC W-1200, una platina doble para el que quiere ir un poco más en serio

Aquí ya cambiamos bastante de tercio. El TEAC W-1200 no va de parecer simpático en una balda ni de quedar bonito en una foto. Va de ser una platina doble de sobremesa con un planteamiento bastante más serio, mucho más orientado al que todavía tiene una colección de cintas o quiere volver al formato sin depender de máquinas antiguas de segunda mano que a saber cómo están por dentro. Este modelo no juega al retro decorativo, juega a ser útil de verdad.
Monta dos mecanismos independientes de una sola dirección, así que permite reproducir y grabar con bastante flexibilidad. Y encima añade cosas que hoy tienen bastante sentido, como la posibilidad de copiar cintas, grabar con micrófono o digitalizar contenido a través de USB. De hecho, una de sus funciones más interesantes está justo ahí. Incorpora convertidor A/D y salida USB digital trasera para pasar cintas a formato digital a 48 kHz/16 bits, que al final es calidad tipo CD y viene de lujo para guardar material antiguo.
Otro detalle que me parece importante es que TEAC ha pensado en la gente que tiene cintas viejas grabadas con Dolby B. No lleva Dolby licenciado como tal, pero sí un sistema preparado para reproducir correctamente ese tipo de grabaciones. Y esto, para quien conserve maquetas, recopilatorios o grabaciones caseras de hace años, no es ninguna tontería precisamente.


Teac W-1200
Sobre el papel tampoco pinta nada mal en especificaciones. La marca habla de wow and flutter de 0,25 % WRMS, una respuesta en frecuencia de 30 Hz a 15 kHz con cinta Type II y de 30 Hz a 13 kHz con Type I, además de una relación señal/ruido total de 59 dB con Dolby B. No estamos ante una Nakamichi legendaria, evidentemente, pero para ser una platina moderna nueva, con enfoque doméstico serio y con este nivel de funciones, la verdad es que queda bastante bien situada. Incluso incluye control de pitch, algo útil cuando te topas con una cinta algo puñetera y quieres ajustar un poco la velocidad.
A eso súmale grabación en paralelo, dubbing entre cintas, repetición A-B y mando a distancia, y te queda un producto bastante redondo para quien quiere tratar el casete con un poco más de mimo. Si el BigBen entra por la nostalgia, el TEAC entra por la practicidad. Y para mucha gente, sobre todo si tiene material antiguo que quiere conservar o digitalizar, seguramente sea el más sensato del grupo.
We Are Rewind, portátil, premium y con un punto muy lifestyle

El We Are Rewind seguramente sea el que mejor entiende eso de mezclar nostalgia con diseño actual sin caer en la cutrez. Porque sí, claramente tiene un punto lifestyle y la marca lo vende así, pero sería injusto quedarse solo con eso. No es el típico reproductor moderno de casete barato disfrazado con una carcasa bonita. Aquí hay bastante más trabajo detrás.
Hablamos de un reproductor portátil estéreo de 2 pistas, con grabación, auto-stop, salida de auriculares de 3,5 mm y entrada line-in de 3,5 mm para grabar mezclas. Pero donde realmente marca diferencias frente a muchos rivales actuales es en la construcción. La carcasa de aluminio le da un aire bastante más sólido, más serio y más “objeto bien hecho”. Además, en lugar de tirar de pilas desechables, apuesta por batería recargable, algo que hoy tiene bastante más sentido.
Su otro gran gancho es el inalámbrico. La marca habla de Bluetooth 5.1, aunque en su FAQ aparece Bluetooth 5.0, así que ahí hay una pequeña contradicción en la información oficial. Lo importante, en cualquier caso, es que puede enviar audio a auriculares o altavoces Bluetooth, manteniendo además la salida de auriculares clásica por jack. Eso sí, ojo con una cosa, porque la propia marca avisa de que no se lleva bien con todos los earbuds pequeños, así que conviene tenerlo presente antes de comprarlo pensando en usar cualquier TWS.


We are Rewind
En cifras, We Are Rewind declara respuesta en frecuencia de 30 Hz a 12,5 kHz con cinta Type I, relación señal/ruido de 50 dB, distorsión típica del 0,3 % y wow & flutter típico del 0,2 %. La potencia de salida para auriculares es de 2 x 2 mW a 32 ohmios, y además aparece como compatible con cintas de tipo I, II, III y IV. Sobre la batería, la firma habla de hasta 12 horas de autonomía, aunque algunas tiendas la sitúan más bien en una franja de 10 a 12 horas.
No es un walkman ultraligero ni pretende serlo. Con unos 404 gramos y un tamaño cercano a 14,1 x 8,9 x 3,4 cm, transmite más sensación de producto robusto que de juguetito portátil. Y sinceramente, creo que ahí está buena parte de su gracia. Es un reproductor de casete moderno, bonito, bien rematado y bastante resultón, pensado para quien quiere escuchar cintas, grabar alguna cosilla y disfrutar de un diseño muy cuidado.
FiiO CP13, el que menos se adorna y el que más me convence

Y llegamos al FiiO CP13, que ya te adelanto que es mi favorito de los cuatro. No porque sea el más completo, ni el más llamativo, ni el que mejor quede en una estantería. Justo al revés. Me gusta porque va al grano, porque no intenta venderte humo y porque apuesta por lo que de verdad importa en un reproductor portátil de casetes: mecánica, estabilidad, sonido y una idea clara del producto.
Aquí no hay Bluetooth, no hay grabación y no hay un festival de extras para rellenar la ficha técnica. Pero en su caso no lo veo como una carencia, sino como una declaración de intenciones. FiiO ha planteado el CP13 como un aparato centrado en reproducir cintas lo mejor posible dentro del formato portátil actual. Lleva controles físicos claros, salida de auriculares de 3,5 mm y carga por USB-C. Y hasta ahí. Lo justo. Lo necesario.
La parte técnica, además, tiene bastante miga. Monta un mecanismo personalizado, un volante de inercia de cobre puro sobredimensionado de 30,4 mm, motor alimentado a 4,2 V, op-amp JRC5532 y cabezal magnético de permalloy engrosado. No suena a marketing de pegatina, suena a que se han parado a pensar en cómo hacer que el aparato funcione con cierta finura. FiiO fija el wow and flutter en ≤0,2 %, y en su FAQ comenta que la mayoría de unidades se moverán en ese rango, aunque algunas podrían acercarse al 0,25 % por ser un sistema mecánico. Y eso, siendo honestos, me parece una forma bastante sensata de presentar el producto.


FiiO CP13
También va bien en compatibilidad, porque puede reproducir cintas Type I, II, III y IV, aunque la propia marca recomienda sobre todo el uso de Type I. La salida de auriculares está pensada para cargas de 8 a 150 ohmios, con al menos 250 mV + 250 mV a 32 ohmios, SNR ≥55 dB y una potencia de hasta 2 mW + 2 mW a 32 ohmios. No es un portátil para mover auriculares enormes ni falta que le hace, pero las cifras cuadran bastante bien para el planteamiento del aparato.
La batería también cumple muy bien. Lleva una unidad de polímero de 1.800 mAh, promete al menos 13 horas de reproducción por la salida de 3,5 mm y tarda unas 3 horas en cargarse con un cargador 5V/2A. Pesa alrededor de 310 gramos y mide aproximadamente 120 x 88,3 x 31,8 mm, así que tampoco es minúsculo, pero sigue siendo bastante razonable para lo que ofrece.
A mí, sinceramente, es el que más me gusta porque no se dispersa. No intenta ser retro de escaparate, ni gadget fashion, ni miniestudio de digitalización. Quiere ser un reproductor portátil de casetes actual, bien resuelto y con una base mecánica más seria de lo habitual. Y en un mercado donde muchas veces se confunde nostalgia con producto hecho con prisas, eso ya me parece mucho.




