OLED lleva unos cuantos años siendo la referencia cuando hablamos de calidad de imagen, especialmente si buscamos negros perfectos, contraste prácticamente infinito y una imagen de cine espectacular. Pero mientras LG Display, Samsung Display y compañía siguen exprimiendo esta tecnología, por detrás hay varios candidatos intentando convertirse en la siguiente gran pantalla. Y uno de ellos acaba de dar un par de pasos bastante importantes.
Hablo de los PeLED o LED de perovskita, una tecnología de la que llevamos escuchando hablar bastante tiempo pero que siempre terminaba chocando contra los mismos problemas. Sobre el papel es fantástica: puede ofrecer una pureza de color altísima, espectros de emisión muy estrechos y colores que pueden ajustarse modificando la composición del propio material. El problema era conseguir que todo aquello durase lo suficiente como para fabricar un producto comercial.
Y aquí es precisamente donde están llegando las novedades. Por un lado, la coreana S&Display asegura que ha conseguido llevar la vida útil de sus materiales de perovskita hasta niveles comparables con los Quantum Dots actuales. Y casi al mismo tiempo siguen apareciendo avances importantes con el dichoso azul, tradicionalmente uno de los grandes dolores de cabeza de esta tecnología.
El gran enemigo de la perovskita siempre ha sido su vida útil

La gracia de la perovskita está principalmente en cómo genera el color. Su espectro de emisión puede ser más estrecho que el de emisores orgánicos e incluso que el de los Quantum Dots, lo que permite conseguir colores tremendamente puros. Además, jugando con su composición podemos ajustar con bastante precisión la longitud de onda que queremos producir. Esto la convierte en un material especialmente interesante para pantallas con gamas de color muy amplias.
Pero tenía una pega bastante gorda. La perovskita es especialmente sensible al agua, el oxígeno, el calor y al propio funcionamiento eléctrico del dispositivo. Cuando aumentamos el brillo o hacemos pasar corriente por ella, los iones del material pueden desplazarse, aparecen defectos y la degradación se acelera. Para una demostración de laboratorio puede valer; para una televisión que queremos utilizar miles y miles de horas, evidentemente no.
S&Display asegura haber atacado precisamente ese problema mediante técnicas que controlan los defectos de superficie y protegen mejor la capa emisora. En sus procesos de deposición al vacío, la compañía rodea el material de perovskita con componentes orgánicos que ayudan a frenar la migración de iones incluso bajo estrés eléctrico y térmico. Según su CEO, Tae-Woo Lee, el resultado ya ha permitido llevar la duración hasta niveles similares a los de las películas Quantum Dot utilizadas actualmente.
Y también estamos viendo avances bastante bestias con el color azul

El otro frente está en los PeLED azules. Rojo y verde llevan tiempo ofreciendo resultados mucho más convincentes, mientras que conseguir un azul eficiente, estable y suficientemente puro ha resultado bastante más complicado. Precisamente por eso tiene tanto interés un trabajo publicado este mismo año en Nature, donde un equipo ha conseguido fabricar PeLED azules con una eficiencia cuántica externa del 21,8% a 491 nm.
Para conseguirlo utilizaron una red de polímeros que limita el crecimiento de los nanocristales de perovskita a escala nanométrica. El resultado son cristales pequeños pero de mayor calidad, consiguiendo un rendimiento cuántico de fotoluminiscencia del 83%. Otros trabajos publicados en 2026 también están mejorando la estabilidad del azul puro, otro ingrediente imprescindible si algún día queremos construir una pantalla RGB completa con este material.
Y lo curioso es que la primera perovskita comercial puede llegar bastante antes de que exista una televisión PeLED autoemisiva. S&Display quiere comenzar utilizándola como película de conversión de color, básicamente ocupando el lugar que actualmente tienen los Quantum Dots. Más adelante, su hoja de ruta contempla utilizar deposición al vacío para fabricar pantallas emisivas de mucha mayor densidad, aprovechando incluso parte de la infraestructura que actualmente se utiliza para fabricar OLED.
Es decir, todavía no estamos ante un televisor que vaya a aparecer mañana en las tiendas. Pero la perovskita empieza a quitarse de encima precisamente los problemas que llevaban años impidiendo que saliera del laboratorio. Y su primera parada podría ser mucho más cercana de lo que parece: convertirse en la tecnología encargada de generar el color dentro de nuestras propias pantallas.




