Puedes poner exactamente la misma película en dos versiones diferentes y encontrarte con que una termina casi cinco minutos antes que la otra. Y no, no le han metido tijera, no falta ninguna escena y tampoco estás viendo uno de esos montajes alternativos que aparecen de vez en cuando. La película está completa de principio a fin.
El culpable de todo este lío tiene ya unos cuantos años encima y seguramente muchos lo habéis sufrido sin saberlo: el famoso PAL Speed-Up. Y es que durante décadas fue una solución tremendamente sencilla para adaptar las películas de cine, normalmente rodadas y proyectadas a 24 fotogramas por segundo, a la televisión europea que trabajaba alrededor de los 25 fps y 50 Hz.
El resultado es bastante bestia cuando haces números. Una película que dura exactamente dos horas a 24 fps pasa a durar aproximadamente 1 hora, 55 minutos y 12 segundos si esos mismos fotogramas se reproducen a 25 fps. Son 4 minutos y 48 segundos menos sin quitar absolutamente nada. Simplemente te la estás tragando un poquito más rápido.
El truco está simplemente en reproducir 25 fotogramas donde antes había 24

El tema está en que convertir una película de 24 a 25 fps podía hacerse de una manera casi ridículamente sencilla: coger todos los fotogramas originales y reproducirlos un 4,166% más rápido. No hace falta inventar imágenes, interpolar nada ni eliminar fotogramas por el camino.
Pensadlo con un ejemplo muy sencillo. Si tengo 2.400 fotografías y te enseño 24 cada segundo, tardaré 100 segundos en enseñártelas todas. Si ahora cojo exactamente esas mismas 2.400 fotografías pero te enseño 25 cada segundo, obviamente voy a acabar antes. No has perdido ni una sola fotografía, simplemente han pasado delante de tus ojos más deprisa.
Pues con una película ocurre exactamente lo mismo. Por cada hora de metraje original, el PAL Speed-Up recorta aproximadamente 2 minutos y 24 segundos de duración. Una película de 90 minutos se queda alrededor de 86 minutos y medio, mientras que una de dos horas pierde esos casi cinco minutos que comentábamos antes.
Y ojo, porque las voces y la música también podían cambiar

Aquí viene otra de esas cosas que quizá alguno haya notado alguna vez viendo un DVD antiguo y haya pensado que estaba imaginándoselo. Al acelerar la película, también se aceleraba originalmente su pista de sonido, así que las voces, la música y los efectos se reproducían más rápido junto con la imagen.
En las conversiones más sencillas eso tenía además otra consecuencia: el sonido subía ligeramente de tono. Las voces podían parecer algo más agudas y una canción que conocieses perfectamente podía sonar distinta respecto a un CD, un Blu-ray o la versión cinematográfica original. No era tu tele haciendo cosas raras, venía así desde la propia conversión.
Más adelante empezaron a utilizarse técnicas para corregir ese cambio de tono y mantener las voces mucho más naturales aunque la película siguiese reproduciéndose acelerada. Eso sí, una cosa no cambia la otra: si el vídeo continúa pasando de 24 a 25 fps, la duración sigue siendo menor, aunque el audio ya no te dé ninguna pista clara de que está ocurriendo.
Por eso los DVD PAL europeos podían durar menos que los americanos

Todo esto fue especialmente común en Europa con VHS, emisiones de televisión y DVD PAL. Aquí trabajábamos tradicionalmente con sistemas de 50 Hz, mientras que en Estados Unidos y otros países con NTSC se utilizaban otros métodos para adaptar el cine de 24 fps a vídeo de aproximadamente 60 Hz.
Por eso podías coger dos ediciones aparentemente idénticas de una misma película y encontrarte duraciones diferentes. Una edición americana podía indicar 120 minutos mientras que el DVD PAL europeo se acercaba a los 115 minutos, aun teniendo exactamente el mismo montaje. Como digo, no faltaban escenas: una simplemente iba más rápido.
Y eso también explica por qué mirar únicamente la duración de una película en una carátula o una base de datos puede llevar a engaño. Cinco minutos de diferencia no significan necesariamente cinco minutos de contenido perdido. Antes hay que saber qué versión estamos comparando y, sobre todo, a qué frecuencia se ha preparado.
Con el Blu-ray y el streaming esto ha cambiado, pero todavía te lo puedes encontrar

Con la llegada del Blu-ray, el HDMI y los televisores capaces de trabajar correctamente a 24p, ya no hacía falta seguir acelerando las películas de esta manera. A día de hoy un televisor moderno puede recibir una película a 23,976 o 24 fps y mostrarla respetando prácticamente su velocidad cinematográfica original.
Pero ojo, porque eso no significa que el PAL Speed-Up haya desaparecido mágicamente de cualquier contenido moderno. Si una plataforma, un canal de televisión o un archivo utiliza un máster antiguo que ya fue preparado a 25 fps, esa aceleración sigue formando parte de esa versión. Da igual que lo reproduzcas ahora en una OLED de 2026.
Así que la próxima vez que veáis que una película dura 120 minutos en un sitio y aproximadamente 115 en otro, no deis por hecho inmediatamente que alguien ha eliminado una escena. Puede estar absolutamente todo ahí, hasta el último fotograma. La única diferencia es que una de las dos versiones lleva décadas teniendo un poquito más de prisa.




