LG Display lleva meses hablando de una nueva generación de paneles OLED más baratos, pensados especialmente para televisores y monitores de gama media. Sabíamos que la compañía coreana había conseguido reducir de forma importante el coste de producción, pero faltaba conocer exactamente qué había cambiado dentro del panel.
Pues bien, ahora ya tenemos la respuesta. LG ha desarrollado una nueva arquitectura WOLED que pasa de utilizar tres capas emisivas a solamente dos, eliminando una parte completa de la estructura sin que, al menos sobre el papel, esto suponga una pérdida importante de calidad de imagen.
La tecnología se ha mostrado durante el K-Display Business Forum celebrado en Corea del Sur y encaja directamente con los nuevos paneles OLED SE que la compañía quiere introducir en los modelos más asequibles. Menos capas significa utilizar menos material orgánico, reducir los pasos de fabricación y necesitar menos energía para hacer funcionar el panel.
LG reorganiza completamente el panel para poder eliminar una de sus capas

Los paneles OLED modernos utilizan varias capas de materiales orgánicos apiladas unas encima de otras. Cada una de ellas emite luz y ayuda a conseguir más brillo, una mayor eficiencia energética y una vida útil más larga. El problema es que añadir capas también encarece considerablemente el proceso de fabricación.
Cada capa debe depositarse con una enorme precisión sobre el sustrato y necesita sus propios materiales, controles y procesos dentro de la fábrica. Por eso, eliminar una de ellas puede reducir bastante el coste final del panel, especialmente cuando estamos hablando de producir millones de unidades cada año.
Para conseguirlo, LG Display ha introducido un nuevo material emisor azul y ha modificado la forma en la que están colocados los emisores rojo y verde. Gracias a esta reorganización, la compañía asegura que puede mantener una calidad de imagen similar a la estructura anterior, aunque ahora el panel tenga solamente dos capas emisivas.
La nueva configuración también permite alcanzar una temperatura de color del blanco cercana a los 6.700 kelvin, una cifra bastante próxima al estándar utilizado en cine y televisión. Además, LG habla de una cobertura de color más amplia y de una reducción de los cambios de tonalidad cuando miramos la pantalla desde un lateral.
El panel necesita cuatro voltios menos y también consume menos energía

La reducción de capas trae otra ventaja importante: el panel necesita cuatro voltios menos para funcionar. Puede parecer una diferencia pequeña, pero en un televisor OLED ayuda a reducir el consumo, generar menos calor y simplificar parte de la electrónica encargada de alimentar la pantalla.
Trabajar a un voltaje inferior también puede facilitar el control térmico del panel, algo especialmente importante en monitores y televisores OLED de gran tamaño. Menos temperatura permite mantener el brillo de forma más estable y reduce el esfuerzo al que están sometidos los materiales orgánicos durante muchas horas de uso.
LG Display también puede ahorrar tiempo dentro de sus fábricas, ya que debe depositar menos capas sobre cada sustrato. Esto aumenta la velocidad de producción y reduce la cantidad de material desperdiciado, dos factores esenciales para poder competir contra los televisores Mini LED de gama media, que siguen siendo más baratos de fabricar.
La intención de LG sería utilizar esta arquitectura en televisores OLED de entrada, modelos de gama media y monitores más económicos. De esta manera, la compañía podría mantener las ventajas habituales del OLED, como el negro perfecto, el contraste infinito y los tiempos de respuesta muy bajos, pero con precios bastante más cercanos a los LCD.
Por encima quedarían los paneles Primary RGB Tandem de cuatro capas, reservados para los televisores y monitores más avanzados. Así, LG tendría dos caminos claramente diferenciados: OLED de dos capas para reducir costes y OLED Tandem de cuatro capas para conseguir el máximo brillo y calidad de imagen.




