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Análisis LG OLED E9: La conexión del futuro ya está aquí

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LG vive un momento dulce. La demanda de paneles OLED no para de aumentar, tal y como dejaron claras varias noticias publicadas en 2018. Prácticamente se dobló el número de envíos a terceros por parte de la marca Sur Coreana y, de nuevo en 2019, las estimaciones de la marca vuelven a quedar cortas; casi un 50% más para este año del cual nos encontramos en su ecuador.

Estos números son, sin lugar a dudas, una buena noticia para el (casi) único fabricante de paneles OLED de gran formato. ¿Son también buenas noticias para los consumidores? El refranero español reza: “el que mucho abarca, poco aprieta”, ¿se cumple esta premisa con la última iteración de la gama OLED de LG? Vamos a averiguarlo.



La gama OLED de este año por parte de la marca que nos ocupa, queda distribuida de manera muy similar a cómo lo hizo en años anteriores. B9 para la gama de entrada, C9 para el gran público, E9 en un segmento algo más premium y la W9, la referencia para la alta gama, con sutiles diferencias entre ellas. Sin olvidar, por supuesto, el prohibitivo Z9. En esta ocasión disponemos, desde hace apenas una semana, de una unidad LG OLED E9 de 65 pulgadas sobre la que desarrollaremos unas impresiones preliminares debido, sobre todo, al poco tiempo que hemos podido dedicarle.

Diseño y construcción

El modelo E9 se diferencia, principalmente, en dos factores con sus hermanos de gama, los cuales son el sonido “front fire”, el cual explicaremos más detalladamente después y, sobre todo, el diseño.

Diseño

Este último es el aspecto que más resalta en un primer vistazo, pudiendo observar qué, a pesar de compartir materiales con su predecesor, el E8, el resultado final no tiene nada que ver. Mientras que el modelo anterior utilizaba el cristal como nexo de unión entre panel y peana, dando lugar a ese efecto “flotante” del televisor cuando se encontraba dispuesto sobre el mueble, el E9 opta por una línea mucho más minimalista, optando por prescindir de la peana central y haciendo gala de un frontal completamente recto, más acorde con las líneas de diseño actuales y, sobre todo, más fácil de ubicar en todos los tipos de decoración que podamos encontrar en nuestros salones.

La ausencia de este elemento central da también mayor ligereza visual al conjunto y facilita la integración del televisor en el entorno, haciendo que domine menos la estancia.

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Fuente: LG

Estética

Por supuesto, panel y electrónica deben descansar sobre algo más que una fina lámina de cristal, para lo cual LG ha optado por retrasar la peana hacia la parte posterior e intentar ocultarla al usuario con un efecto espejo en la parte frontal de la misma, que da continuidad a la “invisibilidad” frontal. El resultado es, a todas luces, satisfactorio pero tiene su contrapartida negativa y es que esta disposición obliga a la marca a dar una pequeña inclinación a la pantalla hacia el ángulo superior, como hace Sony, lo cual no agradará a muchos, entre los que me incluyo y encandilará a otros, especialmente a aquellos con muebles de poca altura para los cuales esta estética resulta idónea.



En honor a la verdad, cabe mencionar que esta reticencia personal a la inclinación no tiene una razón de ser técnica si no a una simple aversión personal. Afortunadamente, los ángulos de visión de la tecnología OLED permiten este tipo de licencias sin ningún tipo de contrapartida en cuanto a calidad visual se refiere, como si podría llegar a ocurrir en televisores basados en la tecnología LCD.

Construcción

La construcción es sólida y de calidad, dejando patente desde un primer momento ese carácter premium sobre los modelos más asequibles de la marca que gustará a los que premien el diseño o los más vanidosos del lugar; a todos nos ha pasado qué, con nuestro último y flamante televisor tope de gama algún amigo o familiar nos ha dicho que es “exactamente igual que el suyo, comprado en Hipermercado por 400€”. Con este modelo, no ocurrirá.

El cristal acompaña al panel a lo largo y ancho del mismo, lo cual incrementa mínimamente el grosor total de éste, dando un total en la parte superior de apenas 0.8cm. La tecnología OLED es insuperable, también, en este aspecto debido a las propias características inherentes de la misma, esto es, debido a los diodos auto emisivos que permiten prescinden de elementos externos para su iluminación posterior, como ocurre con la tecnología LED.

Parte posterior

En la parte posterior encontramos tanto la electrónica como la peana, ambas con partes construidas en plástico para, de esta forma, abaratar costes. Detalle a mejorar por parte de la marca a pesar de qué, afortunadamente, esto queda mitigado al encontrarse todo el plástico oculto a la vista del usuario una vez la TV está colocada en el mueble o colgada en un soporte.

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Por cosas así, los render oficiales nunca muestran la realidad.

Un detalle a todas luces inaceptable en un producto supuestamente premium es la ausencia de método integrado para organizar los cables. El cable management en esta TV es deficiente.  La disposición casi total de conexiones hacia el lateral izquierdo de la misma, hace que el perfecto diseño de nuestro salón puede verse fácilmente arruinado por un detalle como este ya que, debido a la rigidez de algunos cables, en ocasiones puede resultar complicado que queden completamente fuera de la vista… y la pequeña tapa para los mismo no ayuda en absoluto.



Especificaciones técnicas

Este año contamos con la última iteración del procesador de LG para sus televisores, la segunda generación del Alpha 9 incluido también en los modelos ofertados por la marca en 2018. Más allá de la palabrería y grandilocuencia con la que las marcas venden las bondades de sus últimas creaciones y que la mayoría de medios reproducen tal cual les llega de los PR, en la electrónica es, precisamente, donde radican las grandes mejores de LG para 2019.

HDMI 2.1

Los OLED de este año son los primeros y únicos televisores del mundo en incluir plena compatibilidad con el estándar 2.1 de HDMI y, además, siendo todos los puertos completos, a diferencia de otras marcas donde únicamente uno o dos de ellos son compatibles con todas las bondades que nos traen los últimos formatos como ocurre, entre otras marcas, con Panasonic, Philips e, incluso, Sony.

Este hecho otorga a LG una clara ventaja frente a sus competidores, poniendo a disposición de sus clientes el gran valor añadido que supone disponer de un televisor perfectamente compatible con los formatos del futuro. Lo que nuestros amigos anglosajones denominan future proof no es baladí, puesto que este conector permite a estar preparado para emisiones en 4k, HDR y HFR desde cualquier dispositivo externo, hacer uso de las bondades del eARC para llevar a nuestro equipo de sonido los formatos de audio HD más populares pero, sobre cualquier otra cosa, el HDMI 2.1 es el mayor factor diferencial para los jugadores.

Ventajas

Entrando en detalles; ¿quieres disfrutar de contenido 4k/HDR a 120 fotogramas por segundo? necesitas HDMI 2.1;  ¿quieres disfrutar de audio HD cuándo comience a ser ofrecido por los servicios VOD, como Netflix o Prime Video?  Necesitas HDMI 2.1; ¿quieres ser compatible con el estándar Dynamic HDR? Necesitas HDMI 2.1; ¿quieres dejar de ver esos horribles pantallazos negros cuando el contenido cambia de resolución? Necesitas HDMI 2.1; por último, ¿utilizas la TV para videojuegos? Es imperativo el HDMI 2.1.

Como hemos comentado con anterioridad, la cantidad de ventajas que aporta el nuevo formato HDMI a los video jugadores es muy importante, todavía más en estos momentos, a las puertas de la nueva generación de consolas que nos acompañará a lo largo del próximo año.



Para los más jugones

Tecnologías como el VVR (Variable Refresh Rate) y ALLM (Auto Low Latency Mode) vienen a cambiar las reglas del juego.

La primera, VRR, permite que el refresco de la pantalla se sincronice con el contenido, una suerte de Freesync/GSync basado en el estándar VESA. De esta forma se eliminan factores tan temidos por los jugadores como el stuttering, lag y tearing. Para los profanos en la materia, eso significa que no tendrás esos “tirones” en la imagen cuando el juego no funciona todo lo fluido que debería, que no tendrás esos “cortes” horizontales en la pantalla al girar la cámara o que no tendrás esa sensación de retardo entre tus acciones y lo que puedes observar en pantalla. Esta mejora ya la ofrecen las consolas de Microsoft como Xbox One S y Xbox One X o varias tarjetas gráficas de PC.

Con la segunda, ALLM, hace mucho más fácil el uso de nuestro nuevo televisor y elimina la tediosa configuración necesaria previo al disfrute de nuestra plataforma de videojuegos, detectando el propio visualizador que vamos a jugar y activando el modo juego de manera automática, para no sufrir el gran input-lag que tienen todos los televisores fuera de ese modo.

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Banding en «contenido» real, en el primer encendido. Todavía no llevaba ningún ciclo.

¿Necesitas más?

¿Eres un cinéfilo o retrogamer? Pues también hay para ti, QMS (Quick Media Switching) evita esos molestos cuelgues del televisor con el cambio de resolución y/o refresco. ¿En cuántas películas se nos ha quedado la pantalla varios segundos en negro antes de empezar? No ocurrirá más. Para los jugadores retro, también tiene sus ventajas, por ejemplo en algunos juegos de antaño la resolución de los menús es diferente a la del propio juego, cosa que en los televisores de tubo era inapreciable debido a la instantaneidad del cambio pero con el paso a los LCD se volvió insufrible en algunos títulos. De nuevo, no ocurrirá más.

Si a pesar de todas las bondades que hemos ido enumerando en los anteriores párrafos todavía no estás convencido, quizá esto te ayude: la serie 9 OLED de LG son los mejores televisores del mercado de gran consumo que el dinero puede comprar para jugar. El menor input-lag hasta la fecha (junto algunos modelos de Samsung) unido a la baja persistencia del pixel que ofrece la tecnología OLED hacen que estos modelos no tengan rival a la hora de sentarnos a disfrutar de una sesión de juego.

Conectividad

La conectividad se completa con los típicos puertos CI, USB y conector de auriculares. Ni rastro de SCART o componentes, pequeños inconvenientes para los que disponemos de dispositivos con esos conectores debido principalmente a las tendencias de mercado, cada vez menos fabricantes los mantienen.

También contamos con la presencia de Bluetooth 5.0, el cual probaremos más adelante para comprobar la compatibilidad con nuestros gadgets, como pueden ser auriculares inalámbricos.

Sistema Operativo

Como ya nos tiene acostumbrados, webOS es una de los SO para TV más rápidos y amigables con el usuario que podemos encontrar actualmente, junto al proporcionado por Samsung.

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Desarrollado originalmente por la extinta Palm en respuesta al auge de iOS y Android, PalmOS fue posteriormente adquirido por HP, la cual a su vez vendió el código a LG, mantiene todavía decisiones de diseño tan reconocibles como la parrilla, con esos iconos típicamente ladeados. Los cambios para este año son pocos, siendo un sistema prácticamente idéntico a los modelos 7 y 8 pero con pequeños añadidos, como lo fue la IA en 2018 y los submenús de vista rápida ahora en 2019. Pequeñas evoluciones para un SO que no necesita grandes revoluciones si no simples retoques.

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Smart-TV

El reconocimiento de voz, proporcionado por Google, y las funciones de la Inteligencia Artificial siguen funcionando “regular” en nuestro idioma  y careciendo de todas la funcionalidades de las cuales si disponen en el idioma de Shakespeare pero, por suerte, la integración con Google Home parece funcionar, este año sí, desde el principio.

Sonido

Como expusimos al principio de estas primeras impresiones, el sonido es la otra gran diferencia respecto a sus hermanos. En la E9 contamos con todos los altavoces en disposición frontal, a modo de barra de sonido, que emite el sonido de manera directa hacia el espectador. Esta característica, conocida como front-fire, proporciona mayor claridad y un mejor posicionamiento, pudiendo discernir con claridad de donde proviene el sonido, dotando de mucha mayor facilidad para recrear una escena sonora amplia y ayudando sobremanera a los modos de recreación virtual que incluye como, por ejemplo, Dolby Atmos.

Modelos inferiores, como la C9, utilizan una técnica de “rebote” ya que los altavoces se ubican en la parte inferior de la electrónica, apuntando hacia abajo, y utilizan superficies colindantes para dirigirlo hacia el frente, lo que provoca una clara pérdida de tonalidad, afectando al rango dinámico. Esta misma técnica es la que emplean los métodos de recreación virtual de la escena sonora como Dolby Atmos, que se apoya en la configuración de 4.2 altavoces del E9 para distribuir el sonido a través de nuestra sala y proporcionar esa sensación de inmersión. Más efectista que efectivo, en mi modesta opinión, no llega en ningún momento a rivalizar con un sistema de sonido con altavoces reales, ni siquiera de gama baja.

Mejoras

Este año, además, se incluye un nuevo modo IA para la mejora del sonido, el cual eleva ciertas frecuencias de manera dinámica para potenciar los factores críticos de las TV como pueden ser los diálogos.

La marca parece haber escuchado las críticas de los compradores del modelo homónimo del año anterior, que aquejaba una gran falta de detalle en la banda baja del espectro audible, dando sensación sonido plano y falto de viveza, junto a diversos problemas en la distorsión. Todo esto parece haberse solucionado en el nuevo modelo, con un sonido más acorde al precio de estos televisores, cada día más delgado y, debido a ello, con un sonido más pobre.

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Fuente: LG

Si el WAF va a imposibilitar la posibilidad de disponer de un equipo de sonido e, incluso, de una barra de sonido, deberías plantear seriamente la posibilidad de estirar el presupuesto, dejar de lado el modelo inmediatamente inferior C9 y optar por este.

Imagen

No podemos cerrar este artículo sin el mayor atractivo de un televisor; su calidad de imagen. Las primeras impresiones son más que positivas, a pesar de que la evolución del panel parece haber sido casi testimonial en los dos últimos años, esta vez sí encontramos que los modelos de LG están a la altura de sus competidores en cuanto a electrónica, al contrario de lo ocurrido en años anteriores.

Movimiento

La gestión del movimiento no es tan buena como la de Sony, líder absoluto en este aspecto, pero es más que correcta. Para los que gusten de utilizar sistemas de interpolación de fotogramas o que sean poco sensibles al soap-opera effect deberían saber que se siguen observando artefactos en escenas rápidas o con mucho movimiento en pantalla.

Lo que anteriormente resultaba una ventaja, ahora puede resultar una desventaja y es que la baja persistencia del pixel de la tecnología OLED provoca que sean más susceptibles de sufrir judder con contenido de baja velocidad, como pudieran ser las películas a 24 fotogramas, debido a que se pierde ese efecto blur que da continuidad a una serie de imágenes estáticas. Por suerte, activar el modo Usuario y ajustar el de-Judder a 2-3 sobre 10 (con el de-Blur preferiblemente a 0) elimina casi por completo ese problema sin artefactos visibles en la gran mayoría de contenido y para la mayoría de usuarios.

Primeras impresiones con el LG C9 OLED

Fidelidad visual

Actualizaremos próximamente esta review, para que podáis saciar vuestras ansias de datos precisos, pero podemos adelantar que modos de visualización como CINE, siempre hablando de contenido HDR, vienen calibrados casi a referencia. Además, el fine-tunning que permite LG es una bendición para los que nos gusta jugar con estos valores, pudiendo dejar nuestro televisor al gusto, casi sin limitaciones. Podemos conseguir el punch de Philips o casi calcar la fidelidad filmográfica de Sony con un poquito de maña.

Hemos podido observar, además, una clara mejora en el ruido de la imagen y en la gestión de los contenidos de baja calidad, con macrobloques. El escalado de fuentes de peor calidad también ha experimentado una mejora respecto a modelos anteriores aunque, personalmente, considero que sigue un escalón por debajo de sus rivales.

Este año si podemos encontrar un control de gradación separado del de ruido. Hace un buen trabajo y, a distancias de visionado normal, es imposible discernir la pequeña pérdida de detalle a consecuencia de su uso.lg-e9-oled

¿Problemas? Por supuesto…

Uno de los mayores problemas de las OLED de 2018, los destellos de luz en IREs cercanos al negro, también conocidos como near-black flashes. Sí, siguen presentes, como en la gran mayoría de OLEDs pero, afortunadamente, están muy mitigados.

Sólo hemos logrado reproducirlos en una escena concreta en contenido Bajo demanda, en concreto alrededor del minuto 1:20 de la serie Our Planet de Netflix. Hemos probado todas las demás escenas problemáticas conocidas y no hemos podido detectar ningún cambio en la luminancia donde debiera estar el negro presente.

Concluimos esta preview planteando al lector algunas preguntas, ¿Cuál será el uso principal del televisor? ¿Qué es lo que esperas de él? ¿Cuánto tiempo piensas mantenerlo? ¿Cuán importante son los extras o funcionalidades?

Si no puedes vivir sin el fabuloso Ambilight, eres muy sensible a los problemas de judder en paneos o escenas rápidas, o simplemente buscas la mejor colorimetría del mercado, quizá éste televisor no sea tu elección. Si, por el contrario, no cambias cada pocos años de tele, esta nueva gama de LG es la más preparada para el futuro.

Acabamos reiterando, por supuesto, que si eres jugador… no deberías tener ninguna duda.

Valoraciones LG OLED E9
Diseño y acabados8.8
Imagen8
Sonido7
Software y Usabilidad9
Precio8
Aspectos positivos
El televisor más future-proof del mercado. Sin más.
Probablemente, uno de los SO para televisor más intuitivos.
El input lag más bajo de los televisores de consumo. Inapreciable.
Soporte para casi todos los formatos HDR; Dolby Vision, HLG, Dynamic HDR y HDR10.
Con el suelo de negro inherente de los OLED y uno de los paneles más brillantes de la tecnología, las imágenes en HDR resultan increíbles.
Las mejoras en la electrónica respecto a los modelos de 2018 son claras.
¿Hemos mencionado ya la compatibilidad total, en sus cuatro puertos, con HDMI 2.1?
Aspectos negativos
El ABL sigue haciendo de las suyas en ocasiones, sobre todo si se utiliza como monitor.
La tecnología OLED parece algo estancada los dos últimos años en cuanto a mejores en los paneles.
La ausencia del tan prometedor como prometido nuevo BFI sin pérdida de brillo. Imperdonable.
Este año, los modelos OLED parecen más delicados en tema retenciones que los modelos a los que proceden.
¿Seguimos con flashes en IREs cercanos al negro todavía? Y, para más inri, la solución pasa por aplastar ciertos valores.
Las cacareadas funciones de la IA tienen muchas lagunas en nuestro idioma.
Ausencia de compatibilidad con HDR10+.
8.2
Puntuación

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