Soy el primero en admitir que Fuego y Sangre no es el mejor libro de George R.R. Martin, y tiene una escritura que por momentos no está a la altura de las circunstancias, pero la verdad es que la adaptación que han hecho con La Casa del Dragón no está a altura ni si quiera de esta novela, con muchos cambios que no solo no aportan, sino que hacen que la narrativa empeore.
Tres temporadas llevamos, y sigo teniendo la esperanza de que reviertan ciertos cambios a los que no le encuentro justificación, pero la verdad es que Ryan Condal parece empeñado en seguir enfadando a George R.R. Martin.
La Casa del Dragón y sus múltiples cambios
Hay cambios que son interesantes, al menos conceptualmente, como puede ser el hecho de hacer que Rhaenyra Targaryen sea algo mayor que la contraparte de los libros en el momento que muere su madre, o que Alicent Hightower sea una amiga suya de la infancia, en lugar de un nuevo ejemplo de madrastra malvada que corrompe al padre, o que por lo menos lo intenta.

Esta clase de cambios son interesantes, al menos en lo conceptual, aunque hubiera sido muy necesario explorarlo de una manera diferente y más profunda, pero hay otros que sencillamente no puedo entender.
Para empezar tenemos el cambio de raza de los Velaryon, que ya compromete toda la franquicia, dado que Aegon el Conquistador mismamente es hijo de una mujer de esta familia, lo que haría que no tuviera la apariencia que solemos ver en los Targaryen. Pero también podría hablar del cambio de apariencia de Rhaenys Targaryen.
Esta mujer, más allá de que cuenta con algún mechón blanco, tiene el pelo negro. Esto es un elemento que podría justificar la apariencia de los tres primeros hijos de Rhaenyra, a pesar de que en Fuego y Sangre también se habla de que son bastardos. Aun así, no queda del todo claro si esto es una invención del bando verde, o si es algo real. En La Casa del Dragón claramente lo son, y es que con este cambio no hay mucho a lo que agarrarse.

Y hablando de los hijos de Rhaenyra, tenemos el caso de Jacaerys Velaryon, un personaje intrascendente en la serie, pero que en las novelas tiene mucha más importancia, siendo el gran responsable de la formación de los Semillas de Dragón. Además, en la serie de HBO han decidido hacer que el resto de hijos de la reina sean más jóvenes, haciendo por tanto que Aegon el joven no pueda volar en su dragón, algo que si ocurre en Fuego y Sangre.
Además, volviendo al tema principal, han cambiado en muchos sentidos a Rhaenyra. En las novelas es una mujer fuerte, pero que va cambiando conforme avanza la Danza de Dragones. Tras la muerte de Lucerys pierde en esencia las ganas de vivir, entra en un proceso que solo podría definir como depresivo, que lleva a más desgracias. Cuando Jaecerys muere, todas las penas se disipan, llevando a que ataque directamente Desembarco del Rey y reclame el trono.
A partir de cierto momento termina siendo llamada Rhaenyra la cruel, e incluso muchos la apodaban como «Maegor con tetas», en referencia al tercer rey de Poniente, que fue considerado un hombre muy cruel, tanto que torturó y mató a su sobrino.

Por supuesto hay otros muchos cambios que se han hecho en La Casa del Dragón, como la desaparición del personaje de Maelor Targaryen, los cambios en la personalidad de Daemon o el hecho de no introducir a Ortigas y darle Sheepstealer a Rhaena Targaryen. Se hacen muchos cambios ridículos y sin sentido, que acaban por trastocar toda la narrativa establecida en Fuego y Sangre, incluso en ciertos momentos donde respetan ciertos acontecimientos en específico.




