El sonido de los cines lleva años haciéndose cada vez más espectacular, con bandas sonoras mucho más dinámicas, graves que te mueven literalmente la butaca y picos de volumen bastante más bestias que hace unas décadas. El problema está en que las películas han avanzado una barbaridad…pero muchas salas no lo han hecho al mismo ritmo. Y ahí tenemos un pequeño marrón.
Tanto es así que SMPTE acaba de poner en marcha un nuevo proyecto para revisar qué debería ser capaz de hacer realmente el sistema de sonido de un cine moderno. Para el que no tenga situada a esta organización, estamos hablando de uno de los organismos que marca buena parte de los estándares técnicos que utiliza la industria audiovisual. Vamos, que cuando SMPTE empieza a tocar algo, normalmente no es porque sí.
Y ojo porque aquí no hablamos de inventarse otro Dolby Atmos, meter 40 altavoces más en el techo o cambiar de formato de audio. El problema está en algo mucho más básico: comprobar que todo el sistema de sonido de una sala puede reproducir de verdad lo que lleva la película, especialmente ahora que las bandas sonoras modernas están llegando a niveles sostenidos y transitorios que pueden poner contra las cuerdas a instalaciones más antiguas.
Las películas han cambiado mucho más que algunos sistemas de sonido de los cines

El proyecto se centra principalmente en lo que dentro de la industria se conoce como B-Chain, un nombre un poco marciano pero cuyo funcionamiento es bastante fácil de entender. Básicamente hablamos de todo lo que ocurre desde que la señal de audio llega al sistema del cine hasta que acaba entrando por nuestros oídos: procesado, amplificación, altavoces, pantalla y hasta la propia acústica de la sala.
El tema está en que el cine digital tiene desde hace años unas especificaciones bastante claras para la parte de imagen, pero no existía un documento equivalente que definiera de forma completa qué rendimiento debería ofrecer toda esa cadena de sonido con las películas actuales. Hay estándares para determinados apartados, sí, pero faltaba poner todo el puzzle encima de la mesa.
Por eso SMPTE quiere analizar cosas tan importantes como el rango dinámico, la distorsión, la respuesta en frecuencia, la compresión de potencia o la cobertura de los altavoces dentro de la sala. Y aquí no vale aquello de “tenemos unos altavoces enormes, así que sonará de escándalo”. La idea es precisamente poder medirlo y comprobar si el sistema aguanta lo que le están mandando desde la película sin empezar a sufrir por el camino.
Algunas bandas sonoras modernas pueden llevar el sistema literalmente al límite

Y aquí viene probablemente la parte más interesante de todo el asunto. Las bandas sonoras modernas pueden alcanzar y mantener niveles de 0 dBFS, mientras que el nivel nominal utilizado como referencia en la calibración está situado en -20 dBFS a 85 dBC. Dicho de otra forma, hay escenas especialmente cañeras que pueden exigir muchísimo más al sistema de lo que solemos imaginar cuando simplemente vemos unos cuantos altavoces repartidos por una sala.
Los grandes estudios de mezcla han ido renovando sus instalaciones para poder trabajar con semejante margen dinámico, pero esa actualización no ha llegado de la misma manera a todos los cines comerciales. Y cuando una instalación empieza a quedarse corta pueden aparecer problemas como distorsión, compresión de potencia, diferencias importantes de cobertura entre unas butacas y otras o cambios en el propio timbre del sonido.
SMPTE lleva además bastante tiempo investigando el asunto. Durante los trabajos previos llegaron a seleccionar escenas especialmente exigentes de 14 películas modernas, preparando DCP específicos para probarlas posteriormente tanto en cines comerciales como en salas de referencia. Vamos, que no estamos hablando simplemente de que alguien haya dicho “las películas ahora suenan muy fuerte”; han estado buscando directamente qué escenas consiguen poner en aprietos a estos sistemas.
SMPTE quiere crear una nueva referencia para las salas modernas

El objetivo final será desarrollar una Recommended Practice, es decir, una serie de recomendaciones técnicas y procedimientos de prueba con los que se pueda comprobar de forma objetiva si el sistema de una sala está preparado para reproducir correctamente una banda sonora moderna.
El proyecto arrancó oficialmente el 1 de septiembre de 2026, así que todavía estamos en una fase muy temprana y no significa que mañana vayamos a entrar al cine y todos los altavoces hayan cambiado por arte de magia. Lo que sí deja claro es que la industria considera que ha llegado el momento de revisar unas referencias que tienen sus raíces en una época en la que las exigencias de las bandas sonoras eran bastante diferentes.
Porque como digo, aquí no se trata únicamente de conseguir más volumen. Lo que SMPTE quiere es que cuando una película tenga un pico enorme, un grave especialmente salvaje o una escena con muchísimo rango dinámico, el sistema pueda reproducirlo sin comprimirlo, distorsionarlo o alterar lo que se aprobó originalmente en el estudio de mezcla. Y eso, viendo hacia dónde están evolucionando las bandas sonoras actuales, empieza a ser bastante más importante de lo que parece.




