Por fin podemos estrenar la nueva TCL C7L, un televisor con tecnología SQD-Mini LED que muchos estábais deseando que nos llegara y por fin ha llegado el día. Este modelo se presenta con un sistema de control de la luz bestial con sus más de 1150 zonas de atenuación para la diagonal que tenemos hoy, que es la versión de 65 pulgadas. Además, cuenta con el nuevo panel WHVA que mejora los ángulos de visión como nunca y por supuesto tecnología Mini LED, Super Quantum Dots, pico de brillo de hasta 3000 nits, etc.) y lo hace con un precio realmente soberbio.
Por otro lado, este modelo cedido por TCL para su análisis a AVPasión (¡muchas gracias!) se sitúa en un segmento estrella para el potencial cliente; ya que es un modelo de gama totalmente alta pero que suele verse a precios muy competitivos y similares a las gamas medias de otros competidores. Por encima encontramos la TCL C8L y la tope de gama: la flamante X11L. Por suete, esta C7L trae consigo buena parte de la tecnología incorporada en esos dos modelos. Vamos a verlo.
TCL C7L SQD-Mini LED: menos blooming y más brillo

Una imagen vale más que mil palabras, o eso dicen. Y es que lo primero que llama la atención al encenderla y configurarla correctamente (adiós ahorro de energía y activar el modo FILMMAKER, esencialmente) es que se ve realmente bien. Si el año pasado el sistema de retroiluminación Bidireccional de 23 bits ya nos convenció, este año el añadido de unas cuantas zonas más se nota: el blooming es menor que nunca y la sensación de contraste y detalle en sombra sigue totalmente ahí, sin que una cosa implique afectar a la otra.
Gracias a la tecnología Micro Lens con OD (Optical Distance), podemos ver que para tratarse de un televisor con este precio, el blooming es tremendamente complicado de apreciar, incluso en demos como las de Jennifer Gala que exigen cada nit del televisor. El halo alrededor de los objetos desaparece, al menos en las demos que hemos visto junto a vosotros en estos primeros 10 minutos de toma de contacto.
Para lograr este tipo de imagen, el sistema sigue recurriendo a la fuente emisora de luz Mini LED (junto a una capa de Super Quantum Dots para mejorar el volumen de color), que a su vez ahora están encapsulados con microlentes, además de reducir la distancia entre el Mini LED y la propia matriz (que es HVA, como veremos luego), lo que TCL denomina 0D. Con todo ello y sus hasta 3000 nits en las diagonales más grandes (pendientes de medir con sonda), la imagen es espectacular aún en escenas complicadas con mucho negro y objetos brillantes.
TCL C7L: un modelo que recuerda al del año pasado, pero perfeccionado en su electrónica

Donde si he notado mejoría evidente es en el procesamiento de imagen. Ahora mucho más natural y orgánico, con más microdetalle y sin pasarse de rosca en cuanto a procesamiento (recordad que solo he visto lo mismo que vosotros: varias demos y un tráiler); además de haber mejorado la suciedad de imagenes comprimidas y la nitidez en general. Además, el interpolador de movimiento ha dado un gran salto, con nuevas opciones y un movimento mucho más natural y sin artefactos visibles.
Los ángulos de visión también se han visto mejorados con la llegada de los nuevos paneles WHVA 2.0 que superan con creces a los HVA del año pasado con ángulos realmente buenos para no ser un panel OLED o IPS. Y hablando de OLED, donde este panel parece seguir flaqueando es en la detección de bandas negras en contenido HDR: si éste es muy muy brillante en zonas cercanas, se verán algo grisáceas. Un pequeño precio a pagar por una calidad realmente alta a un precio muy bajo.
En fin, con eso cerramos estas más que positivas primeras impresiones de la nueva gama de televisores de TCL. En unas semanas lanzaremos el vídeo y review completa, además de las primeras impresiones de su hermana mayor, la TCL C8L así como una comparativa entre ambas, así que estad atentos a AVPasión para más novedades.




