Aquí estamos meses después para traeros otra actualización del test extremo en televisores OLED, que, recordemos, se dan en unas condiciones totalmente extremas y que no representan la realidad diaria de millones de dispositivos. Más bien es un What If? extremo donde podemos ver hasta donde aguantan los televisores bajo condiciones draconianas, bien sean OLED -el objetivo de esta noticia- o incluso LED o Mini LED, que también acaban fallando por varios motivos. Ningún dispositivo está diseñado para utilizarse 20 horas diarias sin descanso hasta la extenuación.
En cualquier caso, esta update del test, se centra básicamente en ver los resultados tras superar los 10000 horas de uso continuo, que -insisto- no se han hecho de una forma natural si no totalmente forzada. En cualquier caso los resultados sorprenderá a más de uno, ya que las conclusiones a las que se llega tras ver las pruebas realizadas por RTINGS es que los paneles acaban con quemados severos…bien sea una C7 del 2017 o un modelo del 2023. Pero es que incluso se han quemado los televisores LED, lo que da buena prueba de la intensidad del test.
Los televisores OLED aguantan mucho, pero 10000 horas de tortura no lo aguanta nadie. Ni las LED

¿Significa esto que la tecnología OLED no ha avanzado en casi una década? En absoluto. La explicación a este fenómeno reside en una decisión consciente de la industria: priorizar la potencia lumínica sobre la invulnerabilidad del diodo. E insistimos en que son pruebas extremas que no representan la realidad. Para que os hagáis una idea; los televisores están encendidos 20 horas diarias, 7 días de la semana, 365 días al año para acelerar el uso hasta llegar a las 10000 horas. Eso no es un uso normal y no corresponden los resultados obtenidos con los que tendremos en casa.
En cualquier caso,l os televisores se sometieron a la emisión ininterrumpida del canal de noticias CNN con el brillo SDR configurado al 100% de su capacidad. Bajo estas condiciones de estrés extremo, los elementos estáticos (como el faldón de noticias o los logos de la cadena) terminaron marcando el panel de forma idéntica en los modelos antiguos y en los recientes.
La clave está en que la comparación no se hizo igualando los nits de emisión, sino exprimiendo el 100% del potencial de cada televisor. Y es aquí donde la evolución tecnológica resulta abrumadora:
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Salto lumínico salvaje: Un panel OLED moderno es un 28% más brillante en ventanas del 10% y hasta un 52% más brillante a pantalla completa que los modelos de 2017.
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Eficiencia energética: La llegada de las matrices WBE de LG Display y los paneles QD-OLED de Samsung ha reducido el consumo energético en un 33% para entregar la misma cantidad de luz.
Como veis, la industria siendo conocedora de que los modelos OLED modernos ya son bastante resistentes a los quemados, ha optado por mejorar el consumo energético a la par que ha disparado la luz que emiten, consiguiendo así una mejora notable en ambos campos.
Todo problema tiene su solución: no abuses del brillo y usa el televisor con cabeza

Llevo avisando toda la noticia, pero aún así siempre hay quien le saca punta al lápiz. Hablamos de una prueba que ha superado las 10000 horas de uso, lo que equivale a unos 7 años de uso de unas 4 horas al día, pero claro, para el televisor no es lo mismo meterle 10000 horas en 1 año de forma continua (lo que ha hecho RTINGS con este test). Por eso, con un uso normal y corriente con cabeza (aquí os dejamos varios tips para ayudaros), no debería pasar nada.
Además, el enorme margen de brillo de los OLED modernos nos otorga un control sobre la vida útil de la tele que antes no teníamos. En entornos a oscura o con luz moderada (especialmente en contenido SDR), no hay ninguna necesidad de llevar la luz de píxel al 100%. Si conseguimos dejar una luz OLED «normal» (por ejemplo a 40-50), reducimos drásticamente el estrés térmico del panel prolongando su vida útil durante años, y todo ello manteniendo un nivel de punch en la imagen infinitamente superior al que ofrecían las primeras generaciones de televisores OLED.




