Fluance sigue apretando dentro del mundo del vinilo y ahora lo hace con el nuevo RT87, un tocadiscos que se coloca por encima de los conocidos RT82, RT83, RT84, RT85 y RT85N. Y lo interesante no es que llegue cargado de funciones modernas, sino justo lo contrario. Aquí no hay Bluetooth, no hay WiFi, no hay USB y tampoco hay previo de phono integrado.
La idea de Fluance con este modelo es bastante clara: gastar el dinero en lo que realmente importa cuando hablamos de vinilo. Es decir, plato, brazo, cápsula, aislamiento, motor y construcción. Vamos, un tocadiscos pensado para quien ya tiene un equipo estéreo más o menos serio, o para quien quiere empezar a montar uno sin irse todavía a precios completamente disparados.
El Fluance RT87 tiene un precio oficial de 757,58 euros en la web oficial y llega en tres acabados: Natural Walnut, Piano White y Piano Black. Por planteamiento, queda claro que no es el típico plato de entrada para poner en cualquier rincón de casa, sino una propuesta bastante más Hi-Fi, pensada para quien quiere algo serio sin meterse todavía en precios mucho más altos.
Fluance RT87: doble plinto, plato acrílico y brazo de carbono

La gran novedad del Fluance RT87 está en su diseño de doble plinto. Para entendernos, el tocadiscos separa en dos zonas la parte del motor y la parte donde descansan el plato, el brazo y la cápsula. El objetivo es que las vibraciones sean lo más bajas posible, que en un plato es muy importante. La aguja está leyendo movimientos diminutos dentro del surco, así que cualquier vibración del motor, del mueble o de la sala puede acabar colándose en la reproducción.
El chasis está fabricado en MDF, con un plinto superior de 21 milímetros y uno inferior de 36 milímetros. Además, Fluance añade aislamiento de silicona en siete puntos y un sistema de desacoplo para el motor. Todo va en la misma dirección: que el plato gire estable y que la cápsula lea el disco con el menor ruido posible.
El plato es acrílico, tiene 22 milímetros de grosor, 30 centímetros de diámetro y pesa 1,85 kilos. No necesita alfombrilla, ya que el propio acrílico está pensado para apoyar el vinilo directamente y reducir resonancias. El sistema es por correa, con motor de corriente continua controlado por servo, y según Fluance analiza la velocidad 500 veces por segundo para mantenerla lo más estable posible.
También soporta 33 1/3, 45 y 78 RPM, algo que no siempre vemos en modelos modernos. Eso sí, para discos de 78 RPM conviene usar una aguja específica. A nivel técnico, la marca habla de un wow & flutter de 0,06%, una relación señal/ruido de 70 dB y un rumble inferior a -58 dBA. Datos muy de ficha, sí, pero importantes para entender que Fluance no está vendiendo solo una cara bonita.
Cápsulas Audio-Technica u Ortofon, pero sin atajos modernos

El brazo también va bastante en serio. El RT87 monta un brazo recto de fibra de carbono de 9 pulgadas, con una longitud efectiva de 230 milímetros, ajuste de VTA de 6 milímetros, anti-skating por peso colgante, contrapeso ajustable y cabezal extraíble H-4 tipo bayoneta. No es un plato de enchufar y olvidarse, pero precisamente por eso permite ajustar mejor la cápsula y cambiar componentes con más margen.
Fluance lo vende con dos opciones de cápsula de imán móvil, ambas con el mismo precio oficial de 757,58 euros. Una versión llega con la Audio-Technica AT-VM95ML, con aguja Microlinear, respuesta de 20 Hz a 25 kHz, salida de 3,5 mV y separación de canales de 23 dB a 1 kHz. La otra monta la Ortofon 2M Blue, una cápsula muy conocida y bastante habitual como mejora seria para muchos aficionados al vinilo.
Y aquí está una de las claves del producto. El RT87 no lleva previo de phono integrado, así que necesitas un amplificador, receptor o altavoces activos con entrada phono. Si no, tendrás que añadir un previo externo. También se olvida por completo del Bluetooth, del WiFi y del USB. Las conexiones son RCA chapadas en oro de 24 quilates y terminal de tierra, como en un plato Hi-Fi de toda la vida.

El tocadiscos pesa 9,5 kilos, incluye tapa antipolvo tintada, cable RCA, cable de masa, nivel de burbuja, llave para ajustar el VTA, contrapeso, peso de anti-skating y adaptador de corriente. También tiene auto-stop, que detiene el plato al terminar la cara del disco, aunque no levanta ni devuelve el brazo automáticamente.
Así que sí, el Fluance RT87 no intenta ser el tocadiscos más cómodo ni el más moderno del escaparate. Intenta ser un plato más serio, más ajustable y más centrado en la reproducción pura del vinilo. Y por 757,58 euros en la web oficial, se coloca como una propuesta bastante interesante para quien busca un tocadiscos con alma Hi-Fi, sin florituras inalámbricas ni atajos digitales de por medio.




