La primera PlayStation la tenemos todos asociada a juegos como Tekken, Gran Turismo o Final Fantasy VII, pero resulta que algunas de aquellas consolas grises escondían una segunda vida bastante inesperada. Las primeras PS1 se han convertido con los años en auténticos objetos de culto entre algunos aficionados al Hi-Fi, que las siguen utilizando como reproductores de CD.
Y no es simplemente una de esas historias que llevan veinte años pasando de foro en foro. Stereophile llegó a analizar la PlayStation exactamente igual que cualquier otro reproductor de CD e incluso apareció durante años entre sus componentes recomendados. Eso sí, hay una cosa importantísima que debemos tener clara: no sirve cualquier PlayStation 1.
Si estamos en España, yo miraría directamente la pegatina de debajo de la consola. El modelo que nos interesa es el SCPH-1002, que sería el equivalente europeo PAL del famoso SCPH-1001 del que hablan normalmente los medios estadounidenses. Además, reconocerlo es bastante fácil: estas primeras PS1 llevan detrás dos conectores RCA de audio, el típico rojo y blanco, algo que Sony eliminó posteriormente.
La PlayStation SCPH-1002 es la que debemos buscar en Europa

Sony fue cambiando el interior de la PlayStation varias veces durante la vida de la consola. Precisamente las primeras SCPH-1002 europeas pertenecen a esa primera hornada y cuentan con esas salidas RCA estéreo independientes, además de la conexión AV Multi Out que utilizaba normalmente la consola para llevar imagen y sonido al televisor.
Por dentro está uno de los componentes que más han contribuido a crear esta fama. Estas primeras PlayStation utilizan un DAC AKM AK4309AVM de 16 bits con arquitectura sigma-delta, junto al mecanismo óptico KSM-440. Stereophile comprobó este hardware al desmontar la SCPH-1001 norteamericana, que corresponde a esa misma primera generación.
Y utilizarla como reproductor de CD no tiene ningún misterio. Metemos un CD de música, conectamos directamente las salidas RCA de la consola a una entrada de línea de nuestro amplificador y listo. La PS1 puede funcionar como una fuente de audio completamente independiente, hasta el punto de que el propio manual de la consola explicaba cómo utilizarla para reproducir discos de audio.
Lo curioso es que sus mediciones no son precisamente de High-End

Aquí es donde la historia se vuelve todavía más curiosa. Cuando Stereophile puso esta PlayStation en su banco de pruebas, los resultados técnicos estaban bastante lejos de lo que esperaríamos de un reproductor de CD High-End. Su salida máxima era de solo 1,09 V RMS a 1 kHz, cuando lo habitual en un reproductor de CD ronda los 2 V, y su impedancia de salida estaba alrededor de los 1.100 ohmios.
También encontraron más ruido que en un buen reproductor de CD económico y estimaron que su resolución real estaba más cerca de los 14 bits. El filtrado digital tampoco era especialmente espectacular. Donde sí sorprendió fue en la lectura del disco: la corrección de errores del mecanismo óptico era excelente y consiguió seguir funcionando incluso con defectos importantes en el CD.
Pero después llegaban las escuchas y la cosa cambiaba bastante. Los redactores de Stereophile describían un sonido suave, agradable y con unos medios bastante carnosos, aunque también reconocían que tenía menos claridad en la zona alta y menos pegada en graves que reproductores más modernos. Además, podía resultar especialmente agradable con discos cuya grabación no fuese demasiado buena.
Cuidado, porque las PlayStation posteriores ya son diferentes

Por eso no vale con comprar cualquier PS1 gris que encontremos de segunda mano. Sony siguió abaratando y simplificando el hardware con las diferentes revisiones y las versiones posteriores terminaron perdiendo las salidas RCA y cambiando parte de la electrónica de audio.
Stereophile llegó incluso a medir una SCPH-7501, bastante posterior, y encontró un comportamiento peor en varios apartados respecto a aquella primera generación. De ahí que entre los aficionados se haya quedado precisamente la SCPH-1001, y por extensión nuestra SCPH-1002 europea, como la versión especialmente buscada para reproducir música.
Así que si todavía tenemos una PlayStation original guardada en algún armario, merece la pena darle la vuelta antes de olvidarnos de ella. Si pone SCPH-1002 y detrás aparecen esas dos conexiones RCA roja y blanca, tenemos justamente la versión europea de la PS1 que se hizo famosa entre los audiófilos como reproductor de CD.




