El vinilo ya hace unos añitos que está viviendo una segunda juventud bastante interesante. Pasó de ser lo que muchos tenían por ahí guardado vete a saber donde, cogiendo polvo entre muebles y minicadenas noventeras, a volver a ser un objeto deseado. Y ya no es solo nostalgia, que también. La verdad es que hay algo muy especial en coger un disco, sacarlo de la funda, meterlo en el plato y escucharte un álbum entero sin ir saltando canciones como si tuvieramos prisa por todo.
Pero al vinilo le ha salido una especie de «enemigo» qua a algunos audiófilos, o a la mayoría, les pone los pelos de punta. El Bluetooth. Y es que juntar en la misma frase tocadiscos, vinilo y conexión inalámbrica es casi como entrar en una iglesia con las botas llenas de barro. Para el purista más cerrado esto es una auténtica herejía. Y yo lo entiendo porque el vinilo es analógico y el bluetooth es digital, comprimido e inalámbrico. O sea, dos mundo que no deberían ni saludarse en el ascensor.
Pero «in any case», creo que hay que bajar un poco el suflé. Porque una cosa es buscar la máxima calidad posible y otra es decirle a todo el mundo que, si no monta un previo de phono, un ampli estéreo, unos buenos cables RCA y unas cajas bien colocadas, está haciendo mal eso de escuchar música.
El vinilo por Bluetooth no es lo más puro, pero puede ser justo lo que mucha gente necesita

Si quieres sacarle todo el jugo posible a tus discos, el cable sigue mandando eso es obvio. Un tocadiscos ajustado, una cápsula decente, un previo de phono competente, un ampli estéreo y unos altavoces bien colocados siguen siendo el camino más top. Cuantas menos conversiones y compresiones metas por medio, mejor.
Pero bueno la vida real no suele ser tan perfecta. Mucha gente vive en pisos pequeños, con muebles colocados como buenamente s epuede, con vecinos, poco espacio y cero ganas de llenar el salón de cacharros. Y en esa situación pasa que un tocadiscos con Bluetooth es una solución bastante inteligente. Lo conectas a altavoces inalámbricos, auriculares Bluetooth o a un equipo que tengas por casa y arreando.


Tocadiscos de Vinilo Portátil
Y ojo, no significa que quiera vender la moto de que Bluetooth es mejor que una conexión por cable, porque no lo es. Pero si puede ser mejor para una persona en una casa concreta. De poco sirve tener el sistema más purista del barrio si luego te da una pereza extrema encenderlo, moverlo, conectarlo o explicarle a alguien cómo funciona.
El gran error es pensar que todo el mundo vive el vinilo como un audiófilo de manual

Los debates se van al barro en este punto, porque mucha gente compra vinilos porque quiere la mejor calidad posible. Pero también hay muchísima gente que le compra por el gusto del ritual, porque le gusta tener el disco físico, porque le gusta la portada, o por mil otras razones. No todo el que compra un tocadiscos quiere acabar midiendo la fuerza de apoyo de la aguja con cara de cirujano.
Y es por eso que el Bluetooth puede tener su hueco. No como la solución perfecta pero sí como una puerta de entrada bastante maja. Un tocadiscos Bluetooth puede hacer que alguien que jamás se plantearía montar un equipo Hi-Fi clásico empiece a escuchar discos en casa. Puede ser el empujón para recuperar una colección antigua, para pillarse un álbum especial o para convertir la música en algo un poco más físico y menos de «le doy al play en el móvil y a correr».
Además otra cosa importante es que no estamos en 2010. Hoy hay altavoces activos en el mercado que son bastante top, auriculares inalámbricos bastante competentes y tocadiscos que no suenan a lata. No es lo más audiófilo del mundo, pero si lo que quieres es escuchar o disfrutar un disco mientras cocinas, lees, curras o te tomas algo en el salón te puede funcionar perfectamente.
A veces el mejor equipo no es el más perfecto, sino el que usas todos los días

Nos encanta hablar (a mi el primero) de cápsulas, DACs, impedancias y demás mandanga, pero muchas veces el mejor aparato es el que sencillamente no te da palo usar. El que enciendes en un par de segundos y no te hace reorganizar todo el salón y el que hace que pongas discos más a menudo.
Por eso creo que el vinilo por Bluetooth no debería verse como una aberración. Tiene limitaciones, obvio. Hay compresión conversión digital y hay perdida frente a una cadena analógica bien montada. Pero también te da comodidad, limpieza, facilidad y una integración mucho más sencilla en casas normales.


Audio-Technica LP60XBTWH
En fin, que el vinilo por Bluetooth no viene a jubilar al Hi-Fi clásico ni a convencer al audiófilo más exigente. Viene a conseguir que más gente escuche sus discos sin complicarse la vida. Y si eso hace que alguien saque más vinilos de la estantería, escuche álbumes completos y disfrute más de la música, pues sinceramente, bendito «pecado». Ya habrá tiempo de mejorar el equipo, cambiar la cápsula y meterse en el barro. Pero para empezar, o simplemente para vivir el vinilo de una forma cómoda, tiene muchísimo más sentido del que algunos quieren reconocer.




