Hay instalaciones de cine en casa que son para ver películas, otras que son para presumir un poco con los amigos… y luego está esto. Hablamos del Buzzards Road Home Cinema, una sala privada diseñada casi como si alguien hubiera dicho: “quiero ver el Mundial en casa, pero como si tuviera mi propio estadio premium”. Y claro, cuando ves el equipo que monta, entiendes rápido que esto juega en otra liga.
Lo damos más a nivel de curiosidad, porque varias de las piezas que aparecen en esta instalación no son precisamente fáciles de conseguir en España, o directamente se mueven en un mercado muy de integradores, salas dedicadas y proyectos a medida. Pero aun así merece la pena echarle un vistazo, porque sirve para entender hasta dónde puede llegar un cine en casa cuando el presupuesto, el espacio y las ganas de liarse la manta a la cabeza no son un problema.
La sala ha sido diseñada por IndigoZest y Cinema Luxe, ha ganado dos premios CEDIA y está pensada especialmente para eventos deportivos, no solo para cine. Y ese detalle es importante, porque muchas veces pensamos en un home cinema como una sala oscura, con butacas en fila y poco más. Aquí la idea va por otro lado: crear un espacio social, cómodo, elegante y preparado para ver fútbol a lo bestia.
Una sala con proyector Sony 4K, pantalla de 145 pulgadas y sonido Dolby Atmos 9.4.4

La parte visual corre a cargo de un proyector Sony 4K y una pantalla Control4 Dragonfly Fixed Ultra AcoustiWeave de 145 pulgadas, que además es acústicamente transparente. Esto significa que los altavoces frontales LCR pueden ir colocados detrás de la pantalla, como ocurre en muchas salas de cine profesionales, para que el sonido salga realmente de donde está la acción.
Y si la pantalla ya impresiona, el sonido no se queda precisamente corto. La instalación utiliza una configuración Dolby Atmos 9.4.4, que dicho en cristiano significa nueve canales a nivel de oído, cuatro subwoofers y cuatro canales de altura. Vamos, que no estamos hablando de una barra de sonido puesta debajo de la tele, sino de una sala montada con una ambición bastante seria.
En la electrónica aparecen nombres de peso como Artcoustic CPH1000D, Anthem MCA 325 v2 y un receptor Anthem MRX 1140 v2 compatible con Dolby Atmos. Para los altavoces se ha recurrido sobre todo a Artcoustic, con modelos como los Spitfire A10, los SL 2-1 y los SL Architect PAS SPL de techo. En graves, ojo al dato: dos Artcoustic Spitfire Sub 3 y dos Artcoustic Sub 2. Si eso no mueve el sofá, ya no sé qué lo va a mover.
El detalle más loco: un “Football Mode” para ver partidos con un solo botón
Lo más curioso de todo no es solo la cantidad de cacharros, sino cómo está pensado el uso real de la sala. El propietario quería poder pasar de ver cine a ver fútbol de forma sencilla, y aquí entra en juego Control4, un sistema de control inteligente que permite manejar varios equipos y zonas de la casa desde una misma plataforma.
Lo curioso es que aquí han pensado en el típico momento de partido en el que nadie quiere perderse nada. Con el “Football Mode”, pulsas un botón y la sala se pone en modo fútbol automáticamente, pero la cosa no se queda solo en esa pantalla enorme. El partido también puede verse en otras zonas de la casa, así que si alguien se va a por bebida, comida o simplemente está en otra habitación, sigue teniendo el encuentro a mano. Es una pijada bastante seria, no nos vamos a engañar, pero también es de esas ideas que cuando las ves dices “pues oye, mal no estaría tenerlo”.
Y hay otro detalle muy de “vale, esto está pensado por alguien que ve fútbol en serio”: si alguien llama al interfono de la entrada, el sistema puede pausar el contenido de la pantalla, incluidos los partidos en directo, para que no te pierdas una jugada importante. Esto ya entra en terreno de capricho absoluto, pero reconozco que como concepto me parece una maravilla.
No es solo una sala técnica: también está pensada para estar cómodo

Otra cosa interesante es que esta sala no busca parecer un búnker lleno de altavoces a la vista. La diseñadora de interiores Sinead Kelly Herbert trabajó con el equipo AV para que todo quedara integrado en la estética de la casa. De ahí que se haya apostado por iluminación cálida en bronce, paneles cortados por CNC, techo de fibra óptica tipo cielo estrellado y hasta una barra con acabado en piedra al fondo de la sala.
Además, los altavoces y el proyector están ocultos, así que la sala no tiene ese aspecto de “laboratorio audiovisual” que a veces vemos en instalaciones muy técnicas. Aquí se ha buscado algo más fino: una sala de cine, sí, pero también un espacio para invitar gente, tomar algo y ver un partido como si fuera un evento.
Y quizá esa sea la parte más interesante del invento. No es una sala pensada solo para medir vatios, canales y pulgadas. Es una instalación hecha para que el fútbol sea una experiencia compartida. Una locura, sí, y bastante inaccesible para la mayoría. Pero como inspiración para entender lo que puede ser un cine en casa de primerísimo nivel, este Buzzards Road Home Cinema es una auténtica barbaridad.




