Los televisores OLED son auténticas bestias cuando toca mostrar escenas oscuras. Tenemos negro absoluto, contraste prácticamente infinito y un control de luz píxel a píxel que sigue siendo complicado de igualar con otras tecnologías. Pero precisamente cuando empezamos a movernos justo por encima del negro aparece uno de esos pequeños problemas que puede volver loco a más de uno.
Porque quizá alguna vez hayas visto una cara parcialmente iluminada en una película y, de repente, aparece una especie de línea, halo o franja de color separando la zona iluminada de la parte completamente negra. Lo normal es pensar que estamos viendo banding, posterización o incluso una mala compresión del streaming. Y sí, pueden provocar cosas parecidas, pero existe otro culpable bastante peculiar.
Se llama Near-Black Chrominance Overshoot y afecta especialmente a los paneles WOLED. No aparece constantemente ni todos somos igual de sensibles a él, pero cuando sabes identificarlo resulta bastante reconocible: la transición que debería desaparecer suavemente hacia el negro pega una especie de pequeño salto de brillo o color antes de apagarse por completo.
No es exactamente banding: el televisor está equivocándose justo antes del negro

La mejor forma de entenderlo es imaginar un rostro iluminado desde un lateral. Según nos alejamos de la fuente de luz, el color de la piel debería hacerse progresivamente más oscuro hasta desaparecer en negro. En un gradiente perfecto no deberíamos ser capaces de señalar exactamente dónde termina una tonalidad y empieza otra.
Con el chrominance overshoot puede aparecer justo lo contrario. Una pequeña banda puede hacerse momentáneamente más luminosa, más saturada o incluso adoptar una tonalidad extraña justo antes de llegar al negro. En otras ocasiones ocurre a la inversa y aparece una franja ligeramente más oscura. Es especialmente evidente alrededor de caras, brazos, sombras o fuentes de luz rodeadas de oscuridad.
Esto explica también por qué se confunde tanto con la posterización. El banding o la posterización suelen producir escalones visibles entre tonalidades que deberían formar un gradiente continuo. En el overshoot, en cambio, el problema está en cómo el panel controla determinados niveles de luminancia y crominancia extremadamente próximos al negro.
Los paneles WOLED tienen que hacer auténticos malabarismos en esta zona

Este comportamiento está muy relacionado con la forma en la que trabajan los paneles WOLED y, especialmente, con las transiciones del subpíxel blanco cuando pasamos desde niveles extremadamente bajos de luminancia hasta el píxel completamente apagado. Por eso podemos encontrar esos bordes extraños en situaciones muy concretas.
Tampoco significa que cada franja que veamos en Netflix sea culpa del televisor. Un contenido con bitrate bajo, una fuente de 8 bits, una mala gradación incluida en el propio máster o una configuración incorrecta del rango RGB pueden generar artefactos muy similares o hacer todavía más visible el problema. Por ejemplo, si reproductor y televisor no coinciden al utilizar rango completo o limitado, los niveles cercanos al negro pueden quedar incorrectamente representados.
Y los fabricantes llevan tiempo intentando esconder estas limitaciones mediante procesamiento. Una de las técnicas utilizadas por LG es el dithering en las zonas próximas al negro, generando pequeñas variaciones entre píxeles para conseguir que nuestros ojos perciban una transición tonal más suave y reducir posterización y overshoot.
Los OLED de 2026 ya están mejorando muchísimo este problema

La buena noticia es que precisamente este apartado ha dado un salto importante en las últimas generaciones. En nuestras pruebas de la LG OLED G6 ya vimos cómo LG ha seguido trabajando en el dithering y el procesamiento de las zonas oscuras, aunque con contenido muy comprimido todavía podían aparecer algunos comportamientos extraños.
Y hay más pruebas que apuntan en la misma dirección. AVForums ha comparado directamente la G6 con la G5 utilizando escenas especialmente complicadas y señala que la G6 controla mucho mejor el overshoot, la posterización y los problemas de gradación próximos al negro. Su nuevo procesador Alpha 11 AI Gen 3 realiza procesamiento de color a 12 bits y luminancia a 13 bits precisamente para aumentar la precisión interna de esas transiciones.
De hecho, en escenas donde la G5 todavía podía mostrar overshoot sobre los bordes oscuros de una cara o un brazo, la G6 consigue representar la transición de una forma mucho más limpia. Sigue empleando dithering diagonal para controlar las zonas próximas al negro, pero según las pruebas resulta bastante menos perceptible durante un visionado normal.
Así que la próxima vez que estés viendo una película especialmente oscura y aparezca una misteriosa línea grisácea, azulada o de color bordeando una cara justo antes del negro, no des por hecho automáticamente que es banding. Puede que estés viendo uno de los artefactos más curiosos del OLED: un problema que ocurre precisamente en esos últimos pasos antes de que el píxel se apague completamente.




