Si pensábamos que el vinilo era uno de los pocos rincones de la música que todavía quedaban lejos de la inteligencia artificial, pues va a ser que no. Suno prepara un servicio para coger las canciones que hayas creado con su IA y convertirlas directamente en un disco de vinilo de 12 pulgadas, con su portada, sus etiquetas y todo lo necesario para ponerlo después en nuestro tocadiscos.
Y reconozco que la mezcla es cuanto menos curiosa. Estamos hablando probablemente del formato musical que más asociamos con lo físico, con coleccionar discos y con todo ese proceso que hay detrás de grabar y editar un álbum. Ahora podremos escribir unas instrucciones a una inteligencia artificial, generar varias canciones y acabar recibiéndolas prensadas en un vinilo en nuestra casa.
Pero más allá de la polémica que pueda levantar, el servicio tiene bastante más trabajo detrás de lo que podría parecer. No estamos hablando de imprimir un disco decorativo ni de grabar el audio sobre cualquier soporte, sino de fabricar un vinilo que podremos reproducir en un tocadiscos convencional. Y además será completamente personalizado.
Podremos meter hasta 46 minutos de música en nuestro propio vinilo

El funcionamiento que plantea Suno es bastante sencillo. Primero tendremos que seleccionar las canciones de nuestra biblioteca de Suno que queremos utilizar. Cada disco admitirá un máximo de 46 minutos de música, así que básicamente tendremos espacio suficiente para montar nuestro pequeño álbum con una duración bastante similar a la de muchos LP tradicionales.
Después viene toda la parte visual. Podremos subir nuestro propio diseño para la portada y la contraportada, además de personalizar las etiquetas centrales del disco. La compañía también permitirá utilizar sus propias herramientas para crear parte de ese apartado gráfico, así que el proceso podría acabar siendo prácticamente de principio a fin dentro del ecosistema de Suno.
Una vez terminado todo, el disco pasará a fabricación y control de calidad antes de enviarse. Suno habla de un vinilo de 12 pulgadas fabricado utilizando PETG, un material que la compañía presenta como una alternativa más respetuosa con el medio ambiente. El precio anunciado es de 45 dólares por unidad, a los que habrá que sumar los gastos de envío.
Del prompt al tocadiscos sin haber grabado una canción

Aquí es donde la cosa se vuelve especialmente curiosa. Suno permite crear una canción simplemente describiendo qué queremos escuchar: género, ambiente, temática, tipo de voz o incluso una letra concreta. La plataforma genera después la canción completa con voces, instrumentación y producción, y actualmente también permite editar, extender, remezclar o trabajar con partes separadas de una canción.
Por tanto, técnicamente podríamos empezar escribiendo unas cuantas líneas en nuestro ordenador y terminar días después sacando de una funda un LP físico con esas canciones y colocando la aguja encima. Probablemente pocas cosas ejemplifican mejor hasta dónde está llegando la música generativa.
Eso sí, todavía queda alguna duda por resolver. No está completamente claro si el servicio aceptará cualquier pista que tengamos dentro de nuestra biblioteca de Suno o estará limitado a determinado contenido creado mediante la plataforma. El servicio está siendo preparado para su lanzamiento, por lo que seguramente conoceremos esas condiciones con mayor precisión cuando Suno abra definitivamente los pedidos.
Y llega precisamente cuando Suno sigue rodeada de polémica

Y aquí está el elefante en la habitación. Suno lleva tiempo en el centro de una enorme discusión sobre cómo se entrenan los modelos capaces de generar música. En 2024 las tres grandes discográficas demandaron a la compañía alegando que habría utilizado música protegida para entrenar sus sistemas sin compensar a sus propietarios. Warner llegó posteriormente a un acuerdo y firmó una licencia con Suno, mientras que las disputas con Universal y Sony Music han seguido abiertas.
Además, recientemente un tribunal de Múnich falló contra Suno en un caso presentado por la entidad alemana GEMA relacionado con infracciones de copyright durante el entrenamiento de sus modelos. Es decir, la llegada de las canciones generadas por IA al vinilo se produce justo cuando todavía estamos discutiendo de dónde ha salido parte de la música utilizada para enseñar a estas inteligencias artificiales a crear.
Y seguramente ahí estará buena parte de la polémica. Porque una cosa era encontrarnos canciones generadas por IA perdidas entre millones de temas en Internet y otra bastante más llamativa es verlas convertidas en un LP físico, con portada, contraportada y surcos, girando a 33 revoluciones sobre nuestro tocadiscos. La IA acaba de llegar a uno de los formatos más analógicos que quedaban.




