Todavía queda bastante para que Sony y Microsoft saquen a la luz sus próximas consolas, pero ya empieza a asomar uno de esos cambios que pueden acabar siendo más importantes de lo que parece. Y esta vez no hablamos únicamente de más potencia, mejores gráficos o tiempos de carga más rápidos, sino de la conexión que utilizarán PS6 y la próxima Xbox para enviar la imagen al televisor.
Todo gira alrededor de HDMI 2.2, el nuevo estándar que llega para sustituir al actual HDMI 2.1. Sobre el papel, el salto es enorme, ya que duplica el ancho de banda y permite enviar señales 4K a 240 Hz, algo que ahora mismo está fuera del alcance de las consolas actuales.
Eso sí, antes de seguir hay que dejar una cosa clara: ni Sony ni Microsoft han confirmado todavía que sus próximas consolas vayan a utilizar HDMI 2.2. Pero las fechas encajan bastante bien, ya que los primeros dispositivos compatibles deberían empezar a llegar en 2027, precisamente cuando más se habla del posible estreno de la nueva generación.
HDMI 2.2 duplica el ancho de banda del HDMI 2.1

Para ponernos en situación, PlayStation 5 y Xbox Series X utilizan HDMI 2.1, una conexión que permite jugar a 4K y 120 Hz, utilizar VRR y activar automáticamente el modo de baja latencia del televisor. Es decir, es la conexión que ha hecho posibles muchas de las mejoras gaming que disfrutamos ahora mismo.
El nuevo HDMI 2.2 va bastante más allá y eleva el ancho de banda máximo desde los 48 Gbps actuales hasta nada menos que 96 Gbps. Gracias a eso, sería posible enviar una señal 4K a 240 Hz con una calidad de color muy alta y sin tener que comprimir tanto la imagen.
También permitiría manejar señales 8K a 60 Hz con más facilidad, pero para una consola lo realmente interesante estaría en esos 240 Hz. Y ojo, porque ver HDMI 2.2 en la caja de un televisor no significará necesariamente que tenga los 96 Gbps completos. Como ya ocurre con HDMI 2.1, habrá que mirar muy bien las especificaciones reales de cada modelo.
Los juegos no tendrían que funcionar a 240 FPS

Aquí es donde puede surgir la duda más lógica: ¿para qué queremos una consola con salida a 240 Hz si los juegos no van a funcionar a 240 FPS? Pues porque una cosa es la frecuencia de salida de la consola y otra muy distinta los fotogramas a los que funciona el juego.
Por ejemplo, un juego podría funcionar a 80 FPS dentro de una señal de 240 Hz, repitiendo cada fotograma tres veces. También podría hacerlo a 48 FPS, mostrando cada fotograma cinco veces. Es exactamente la misma idea que utilizan ahora los modos de 40 FPS dentro de una señal de 120 Hz.
Y aunque pueda parecer una diferencia pequeña, no lo es. Un modo de 40 u 80 FPS puede ofrecer mucha más fluidez que uno de 30 FPS sin obligar a recortar tanto la resolución o la calidad gráfica como un modo de 60 o 120 FPS.
Además, trabajar a 240 Hz también permitiría reducir todavía más la latencia y ampliar el rango del VRR. En pocas palabras, los juegos responderían más rápido y las caídas de fotogramas podrían disimularse mucho mejor.
Tu televisor actual seguiría funcionando, pero no aprovecharía todo

Que nadie entre en pánico, porque si PS6 y la próxima Xbox utilizan HDMI 2.2, los televisores HDMI 2.1 no dejarán de funcionar de repente. Lo lógico es que las nuevas consolas sigan siendo compatibles con señales 4K a 60 y 120 Hz, igual que PS5 funciona sin problema en televisores HDMI 2.0.
La diferencia estaría en que un televisor actual se quedaría limitado a sus prestaciones máximas. Seguiríamos teniendo 4K, 120 Hz, VRR y baja latencia, pero no podríamos utilizar una posible salida 4K a 240 Hz ni los nuevos modos gráficos que aprovechen esa frecuencia.
Por ahora estamos hablando de una posibilidad bastante lógica, pero no de algo confirmado. Sony y Microsoft todavía tienen que enseñar sus cartas. Aun así, si vuelven a apostar por el estándar HDMI más avanzado disponible, los televisores 4K de 240 Hz podrían convertirse en uno de los grandes reclamos de PS6 y la próxima Xbox.




