El mundo de los tocadiscos de gama alta está lleno de auténticas locuras de ingeniería, pero de vez en cuando aparece una de esas máquinas en las que parece que los ingenieros han decidido llevar cada pequeño detalle hasta el extremo. Es exactamente lo que ocurre con el nuevo Onkk Cue-SDD, un espectacular tocadiscos de accionamiento directo que volverá a dejarse ver estos días en Reino Unido.
Y ojo porque lo realmente interesante no está solo en su peculiar diseño. Onkk ha utilizado un motor Aerotech personalizado, un rodamiento completamente cerámico y un encoder de precisión de Renishaw, una tecnología asociada habitualmente con sistemas de posicionamiento extremadamente precisos y que también se utiliza en telescopios terrestres para seguir objetos celestes. Todo eso metido dentro de un tocadiscos.
La obsesión de sus creadores tiene un objetivo bastante concreto: reducir el wow & flutter hasta niveles que prácticamente no puedan medirse. Es decir, minimizar esas pequeñísimas variaciones de velocidad que pueden alterar la estabilidad tonal durante la reproducción de un vinilo. Y para conseguirlo, Onkk no se ha conformado precisamente con poner un motor directo especialmente bueno y quedarse ahí.
Un motor sin ranuras y un encoder utilizado en sistemas de enorme precisión

El nombre completo ya nos da una pista: Cue-Slotless Direct-Drive. En su interior encontramos un motor Aerotech de accionamiento directo y diseño slotless, acompañado por un encoder rotatorio y cabezal de lectura Renishaw encargado de controlar con enorme precisión el movimiento. Todo trabaja además junto al software de control de movimiento desarrollado para el sistema.
La idea del motor sin ranuras es especialmente interesante en un tocadiscos como este porque permite atacar uno de los problemas que pueden aparecer en determinados motores eléctricos: las pequeñas irregularidades en el par. Onkk busca conseguir una rotación extremadamente uniforme del plato, mientras el encoder proporciona información precisa sobre su posición y movimiento para que el sistema pueda mantenerlo bajo control.
El plato tampoco se ha dejado al azar. La compañía habla de mecanizado con tolerancias inferiores a una micra, mientras que versiones anteriores de este mismo proyecto ya mostraban una desviación total del conjunto inferior a 2 micras. Además, todo gira sobre un rodamiento completamente cerámico Technox 2000, otra de las piezas clave para intentar reducir al mínimo fricción, ruido mecánico y posibles irregularidades.
Hasta las vibraciones internas del motor se convierten en calor

Y todavía hay más. El Cue-SDD utiliza un sistema propietario de amortiguación SDS pensado para evitar que las vibraciones internas terminen llegando hasta uno de los puntos más delicados de cualquier tocadiscos: la unión entre la aguja y el surco del vinilo.
Las pequeñas vibraciones residuales generadas por el motor se disipan mediante el sistema de amortiguación, transformándolas en calor, mientras que el ruido restante se deriva hacia tierra. Dicho de otra forma, prácticamente todo el diseño está construido alrededor de la misma idea: mantener completamente aislada la lectura del disco de cualquier elemento que pueda interferir con ella.
Para su próxima demostración, el Cue-SDD utilizará además un cartucho Charisma YYZ, el modelo de referencia de la firma, con cantilever de diamante, aguja de diamante desnudo de contacto ultrafino y cuerpo de madera de palisandro. Trabaja con una fuerza de seguimiento de solo 1,45 gramos.
Un proyecto que lleva años buscando el tocadiscos definitivo

Aunque el nombre Cue-SDD está ahora de plena actualidad, la base de este espectacular tocadiscos no ha aparecido de la nada. Onkk lleva muchos años desarrollando este concepto, que anteriormente conocíamos como Q-SDD y que ya utilizaba el motor Aerotech, el encoder Renishaw, el rodamiento cerámico y unas tolerancias de fabricación extremadamente ajustadas. En 2024, StereoNET hablaba ya de aproximadamente nueve años de desarrollo.
Ahora el proyecto vuelve a escena con la denominación Cue-SDD y una configuración todavía más definida, manteniendo esa peculiar mezcla entre reproducción completamente analógica y sistemas de control de precisión propios de aplicaciones mucho más avanzadas. El objetivo continúa siendo el mismo: hacer que el plato gire con tanta estabilidad que el wow & flutter termine quedando por debajo de lo que los propios equipos pueden medir.




