Creo que es indiscutible que Windows siempre ha sido el rey del gaming en PC, y es que no por nada todos los juegos están desarrollados para esta plataforma. Aun así, en los últimos tiempos se popularizó un movimiento de los jugadores que buscaban pasarse a Linux, precisamente por el mal manejo de la memoria RAM que hace el sistema operativo de Microsoft y las actualizaciones que introducían errores que muchas veces empeoraban el rendimiento de los juegos.
Mucho se debatió sobre si realmente el cambio merecía la pena, especialmente viendo los avances de Steam con Proton, aunque la caída de la balanza dependía exclusivamente de cuestiones totalmente personales sobre el gaming en esta plataforma.
Pero lo cierto es que Windows parece estar poniéndose las pilas en esta materia, con cambios a mejor mediante actualizaciones, y no únicamente con resolución de diferentes errores, sino mejorando la gestión de los recursos que hace este sistema operativo.
Windows mejora su gestión de la RAM

Por supuesto, no es posible decir que el único problema de Windows que afecta al gaming tenga que ver con cómo gestiona la cantidad de memoria RAM, pero la verdad es que en este momento, en el que este hardware ha subido tanto de precio, lo normal es que los usuarios busquen un sistema operativo que haga mejor uso de la misma. Si cuentas con 32 o 64 GB quizá no lo notes tanto, pero los usuarios que siguen usando 16 GB de RAM notan bastante cuando se hace un mal uso de la misma.
Precisamente por eso, un gran paso en la dirección correcta es la mejora que acaban de implementar en cómo usa Windows la memoria RAM, aunque como bien habrás pensado esto puede no ser tangible de primeras, aunque la propia Microsoft lo confirme.
Pero, si te quieres quedar más tranquilo, debes saber que diversos usuarios de foros han estado experimentando con la nueva actualización de Windows 11, y aunque no nos encontramos resultados muy sorprendentes, sí que se nota bastante la mejora. Por ejemplo, en un usuario que tenía 16 GB de RAM, y en el que, antes de la actualización, Windows le consumía 10 GB, ahora se ha reducido a 7 GB, una bajada que si bien no es sustancial, se notará bastante en la fluidez del sistema, y especialmente en la experiencia en gaming.
También con esta actualización han introducido otras novedades interesantes, como puede ser el perfil de baja latencia, el cual esencialmente permite a la CPU activarse a máximo rendimiento por un muy corto periodo de tiempo, lo que permite un arranque de aplicaciones mucho más rápido.

Todo ello en conjunto logra que la experiencia de Windows 11 ahora se sienta mucho más suave, incluso en ordenadores de gama media o alta que, pese a contar con hardware muy potente, en el pasado este sistema operativo se notaba pesado y poco responsivo por momentos, lo que llevaba a la desesperación, lo que unido a los problemas que se introdujeron con ciertas actualizaciones y que hicieron que el sistema operativo fallara por momentos, hizo que existiera una sangría hacia Linux.
Ahora bien, en lo personal en su momento señalé que Linux seguía sin ser una opción interesante para gaming, pese a los avances de Proton y opciones como SteamOS, que buscan precisamente mejorar la experiencia en gaming.
Aun así, todo depende de los gustos personales de los usuarios. Si valoras la gran compatibilidad que tiene Windows, y sus errores no te han generado tantos problemas, quizá deberías seguir usando el sistema operativo de Microsoft, mientras que si crees que la balanza se inclina en la dirección contraria deberías empezar a investigar las diferentes distribuciones de Linux.




