Estamos ya entrando en junio y eso solo puede significar que empieza esa época del año en la que apetece vivir fuera de casa. Piscina, playa, terraza, barbacoa, escapadas de finde, tardes eternas con amigos… en fin, lo mejor del año para los que somos muy de verano. Y sí, aquí me incluyo bastante.
Y sin ningún tipo de duda, en todos esos planes siempre aparece un altavoz portátil. Porque poner música desde el móvil sin altavoz, si quieres un poco de ambiente, que no suene a lata y algo de volumen, no te sirve. Tampoco te digo que te lleves media discoteca encima, pero si hay un altavoz que puedas meter en la mochila, dejar en una mesa o poner al lado de la piscina sin tener que estar sufriendo, pues mejor.
Por eso me he encargado de seleccionar unos cuantos modelos que tienen muchísimo sentido para este verano. Hay algunos que son más potentes, otros más pequeños, otros más premium y otros más de batalla pura y dura. Pero todos tienen en común que están pensados para moverse contigo y aguantar bastante trote.
JBL Charge 6: el más redondo si quieres uno para casi todo

El JBL Charge 6 es probablemente el más equilibrado de todos. No es el más pequeño, pero tampoco se va a algo enorme, y por eso encaja tan bien como altavoz para terraza, piscina, playa o incluso para usarlo en casa. Monta un sistema de dos vías con woofer de 30 W RMS y tweeter de 15 W RMS, para un total de 45 W RMS, así que tiene potencia de sobra para animar una tarde sin convertirse en un armatoste.
Además, JBL le ha metido AI Sound Boost, que analiza la música en tiempo real para intentar sacar más pegada sin que el sonido se rompa demasiado cuando subes el volumen. A esto se suma una respuesta en frecuencia de 56 Hz a 20 kHz, que para un altavoz portátil está bastante bien. No va a sustituir a un equipo Hi-Fi, claro, pero para verano va muy sobrado.
La batería también es una de las cositas a tener en cuenta, hasta 24 horas de reproducción ampliables a 28 con Playtime Boost. Y mantiene una de las mejores cosas de la familia Charge, puede funcionar como powerbank para cargar el móvil. Tiene IP68, resiste agua, polvo y caídas desde 1 metro, usa Bluetooth 5.4, admite Auracast e incluso permite audio lossless por USB-C.
Bose SoundLink Plus: el más premium para quien quiere algo más fino

El Bose SoundLink Plus va por otro camino. No es el altavoz de batalla para ponerlo a todo trapo en mitad de una fiesta, sino una opción más cuidada para quien quiere buen sonido, buen diseño y una sensación más premium. Es ese altavoz que te pega igual en una terraza bonita que en una piscina o en el salón de casa.
Tiene hasta 20 horas de autonomía, carga por USB-C y también puede servir para cargar el móvil en caso de emergencia. No es el más rápido cargando, porque la carga completa ronda las 5 horas, pero a cambio ofrece una batería bastante seria para su tamaño. Y sí, como siempre en estos productos, la duración dependerá del volumen, el ecualizador y el uso que le des.
En resistencia también va de locos, certificación IP67, aguanta agua y polvo, soporta golpes y encima flota en el agua, que parece una chorrada hasta que el típico gracioso lo tira a la piscina. Tiene asa integrada, app Bose, Party Mode y Stereo Mode con dos unidades.
Sony ULT Field 3: el de graves, fiesta y más mala leche

El que quiere pegada pura seguramente elegirá este Sony ULT Field 3. Este altavoz es parte de la familia ULT POWER SOUND. Sony quiere que tengas más graves, cuerpo y sensación de fiesta sin un altavoz enorme.
Tiene botón ULT, que está pensado para reforzar la zona baja, y monta configuración con woofer de 86 x 46 mm y tweeter de 20 mm. No va a ser el altavoz más audiófilo, pero sí un modelo que va muy bien con cualquier tipo de música en la que el grave tenga bastante protagonismo.
La batería llega hasta 24 horas, que con el modo ULT activado y el volumen alto puedes dar por hecho que esa cifra bajará. Tiene USB-C, carga rápida, Party Connect, correa de hombro desmontable y protección frente a agua, polvo y golpes. Yo te lo recomendaría si lo que quieres es energía y fiesta.
Ultimate Ears Wonderboom 4: pequeño, duro y perfecto para piscina

En el caso del Ultimate Ears Wonderboom 4, juega otra liga. No compite con los top en potencia, pero es de los que te llevas sin pensar. Es pequeñito, redondo, resistente y con sonido en 360 grados, o sea que si lo dejas en una mesa reparte el audio bastante bien sin tener que estar orientándolo.
Tiene Outdoor Boost, que ajusta el sonido para exteriores, y añade Podcast Mode, pensado para mejorar la claridad de voces en podcasts y audiolibros. Es un detalle pequeño, pero bastante útil si también lo usas en casa, en la cocina o mientras haces cosas por ahí.
La batería ofrece hasta 14 horas, por fin carga por USB-C y cuenta con Bluetooth 5.2, dos drivers activos de 40 mm y dos radiadores pasivos. Además, tiene IP67, aguanta agua, polvo y suciedad, y también flota. Con sus 420 gramos, es de los más cómodos para piscina, playa o mochila.
JBL Go 5: el mini altavoz que te llevas a cualquier parte

Este JBL Go 5 es el más pequeño de todos, pero justamente por eso tiene tanta gracia. No es para montarte la fiesta del año, pero para una ducha, una habitación, una terracita o un plan improvisado va de lujo. De hecho, lo hemos probado y nada mal, pero no esperes una locura. Monta un transductor de 45 mm, ofrece 4,8 W RMS y una respuesta de 100 Hz a 19 kHz.
Para lo pequeño que es, viene muy completo. Tiene Bluetooth 6.0, compatibilidad con SBC, AAC y LC3, además de Auracast y función AirTouch para emparejar dos unidades en estéreo con un gesto rápido. También puede reproducir audio lossless por USB-C con fuente compatible.
La batería llega hasta 8 horas, o 10 con Playtime Boost, y la carga completa tarda unas 3 horas. Además, tiene IP68, resiste al agua, polvo y caídas, incluye iluminación ambiental, app JBL Portable y ecualizador de 7 bandas.
Al final, la elección del altavoz depende bastante del plan, yo creo. El JBL Charge 6 sería el más completo, el Bose SoundLink Plus el más premium, el Wonderboom 4 el más despreocupado para piscina y el JBL Go 5 el más fácil de llevar siempre encima. Y con el verano a la vuelta de la esquina, cualquiera puede acabar siendo ese cacharrito que no sacas de la mochila hasta septiembre.




