Si llevas un tiempo comprando discos de vinilo, seguro que te has encontrado con esa pegatina que pone 180 gramos en la portada. Normalmente aparece en ediciones especiales, reediciones de álbumes clásicos o discos que se venden como audiófilos. Y claro, lo primero que pensamos es que, si pesa más y cuesta más dinero, también debería sonar mejor, ¿verdad?
Pues resulta que no tiene por qué ser así. Aunque durante años se ha relacionado el peso de un vinilo con una mayor calidad de sonido, varios fabricantes especializados aseguran que los 180 gramos no garantizan absolutamente nada. De hecho, un disco bastante más ligero puede ofrecer una reproducción superior si se ha fabricado correctamente.
Para salir de dudas, los compañeros de What Hi-Fi? han preguntado directamente a expertos de Audio-Technica, Ortofon, Rega, Goldring, Technics, Clearaudio y DUAL. Y lo interesante es que no todos están de acuerdo, aunque sí coinciden en cuáles son los factores que realmente determinan cómo suena un disco.
Los vinilos de 180 gramos no tienen surcos mejores por ser más gruesos

Para entenderlo, primero tenemos que saber qué cambia entre un vinilo convencional y uno de 180 gramos. La mayoría de los discos habituales pesan aproximadamente entre 120 y 140 gramos, mientras que las ediciones más gruesas llegan a los 180, 200 e incluso 220 gramos. Pero ojo, porque ese material adicional no significa que tengan más información musical.
Jon Jeary, ingeniero electrónico de Goldring, explica que el grosor del disco no debería modificar la estabilidad de la velocidad de reproducción, siempre que esté perfectamente plano y bien centrado. Además, la profundidad del surco depende del proceso de corte, no de que el vinilo pese más.
Desde DUAL van incluso más allá. Lothar Mertens asegura que un vinilo de 120 gramos y otro de 180 gramos pueden sonar exactamente igual si proceden del mismo máster y se han fabricado con el mismo cuidado. Es decir, el peso por sí solo no añade detalle, mejora los graves ni consigue que las voces suenen más naturales.
Audio-Technica y Ortofon explican por qué el peso sí puede tener ventajas

Ahora bien, tampoco significa que fabricar un vinilo más pesado sea completamente inútil. Edward Forth, de Audio-Technica, señala que una mayor masa puede ayudar a reducir la transmisión de vibraciones del motor del tocadiscos hasta la aguja. Al menos desde el punto de vista teórico, porque después entran en juego muchos otros factores.
Una opinión parecida tiene Leif Johannsen, responsable de acústica y tecnología de Ortofon. Según explica, un disco pesado ofrece una mayor estabilidad frente a las fuerzas que ejerce la aguja mientras recorre el surco. Esta ventaja podría notarse especialmente en tocadiscos económicos, cuyos platos no siempre ofrecen la misma estabilidad que los de equipos de gama alta.
Por su parte, Clearaudio considera que los discos más gruesos pueden presentar menos resonancias durante la lectura, mientras que Tetsuya Itani, de Technics, da más importancia a la rigidez que aporta ese grosor adicional. Por tanto, sí existen posibles ventajas mecánicas, aunque ninguna de ellas garantiza que vayamos a escuchar una diferencia apreciable en nuestro equipo.
El máster y el prensado importan mucho más que esos 40 o 60 gramos adicionales

Aquí es donde encontramos la parte más interesante. Los fabricantes consultados coinciden en que la calidad de la grabación original, la masterización y el prensado son mucho más importantes que el peso. Podemos tener un vinilo de 200 gramos fabricado a partir de un máster mediocre y otro de 140 gramos que suene considerablemente mejor.
De hecho, el propio ingeniero de Goldring pone un ejemplo bastante curioso. Entre sus más de 1.000 discos, considera que uno de los que mejor suena es Crime of the Century, de Supertramp, en una edición masterizada a media velocidad que pesa solamente 120 gramos. Su calidad se debe principalmente al trabajo de masterización y al bajo nivel de ruido del material utilizado.
Y todavía hay otro detalle que conviene conocer. Los discos más gruesos pueden resistir mejor ciertas deformaciones, pero también necesitan un control especialmente cuidadoso durante su fabricación. Ortofon advierte de que un enfriamiento incorrecto después del prensado puede acabar provocando deformaciones incluso en estas ediciones premium.
Así que, cuando nos encontremos dos versiones de un mismo álbum, merece mucho más la pena comprobar qué máster se ha utilizado, quién ha realizado el corte y qué calidad tiene el prensado. Incluso la limpieza del disco y el estado de la aguja de nuestro tocadiscos pueden influir en el resultado. Los 180 gramos pueden ser un añadido interesante, pero no son ningún certificado de calidad sonora.




